Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La iglesia que acoge a toda África

El templo metodista del reverendo Varryn abre sus puertas desde 2001 a refugiados y sin techo de Johannesburgo

  • Ambrose Maripavana, de 35 años, en el interior de la Iglesia metodista de Johannesburgo. Maripavana llegó a Sudáfrica en 2009, dejando dos hijos y a una mujer que murió en un accidente de tráfico en 2011. Ahora trabaja como seguridad en la Iglesia y vive con una mujer en una habitación en el mismo edificio. Se casará en 2014.
    1Ambrose Maripavana, de 35 años, en el interior de la Iglesia metodista de Johannesburgo. Maripavana llegó a Sudáfrica en 2009, dejando dos hijos y a una mujer que murió en un accidente de tráfico en 2011. Ahora trabaja como seguridad en la Iglesia y vive con una mujer en una habitación en el mismo edificio. Se casará en 2014.
  • Una mujer descansa con sus tres hijos en una cama improvisada en una habitación del interior de la Iglesia metodista de Johannesburgo.
    2Una mujer descansa con sus tres hijos en una cama improvisada en una habitación del interior de la Iglesia metodista de Johannesburgo.
  • Mathias Gwaimani, de 22 años, zimbabuense. “Soy huérfano y la familia que me acogió me abandonó, me dijo que me fuera”, explica vestido de blanco impoluto y una gorra de lado delante del colchón que ocupa cada noche. Ahora, con 22 años trabaja regularmente y acude a la Universidad de Johannesburgo, donde espera diplomarse de Gestión de Recursos Humanos en 2016.
    3Mathias Gwaimani, de 22 años, zimbabuense. “Soy huérfano y la familia que me acogió me abandonó, me dijo que me fuera”, explica vestido de blanco impoluto y una gorra de lado delante del colchón que ocupa cada noche. Ahora, con 22 años trabaja regularmente y acude a la Universidad de Johannesburgo, donde espera diplomarse de Gestión de Recursos Humanos en 2016.
  • Ruth Psileb pasa la mayor parte del día en el interior de la iglesia. Le han asignado la planta superior y por suerte hay luz y unas condiciones que le permiten cuidar de su nieto Abkle, de ocho años. A veces ayuda a las refugiadas que trabajan cuidando a sus hijos, casi como si fueran esa hija que perdió hace unos años. Tiene 55 años aunque aparenta una década más.
    4Ruth Psileb pasa la mayor parte del día en el interior de la iglesia. Le han asignado la planta superior y por suerte hay luz y unas condiciones que le permiten cuidar de su nieto Abkle, de ocho años. A veces ayuda a las refugiadas que trabajan cuidando a sus hijos, casi como si fueran esa hija que perdió hace unos años. Tiene 55 años aunque aparenta una década más.
  • El pasillo de la Iglesia metodista de Johannesburgo convertido en un dormitorio para acoger a los refugiados.
    5El pasillo de la Iglesia metodista de Johannesburgo convertido en un dormitorio para acoger a los refugiados.
  • Paul Verryn, de 61 años. Es la cara y el alma de esta Iglesia ocupada desde hace 12 años y su leyenda se agranda más cuando la dirección eclesiástica metodista le relegó de obispo a simple reverendo castigándolo por refugiar a los necesitados. A sus 61 años no parece afectado ni impresionado. En democracia se enfrentó a Winnie Mandela, que en su juicio por el secuestro de un adolescente de Soweto acusó en falso a Verryn de abusos sexuales a críos.
    6Paul Verryn, de 61 años. Es la cara y el alma de esta Iglesia ocupada desde hace 12 años y su leyenda se agranda más cuando la dirección eclesiástica metodista le relegó de obispo a simple reverendo castigándolo por refugiar a los necesitados. A sus 61 años no parece afectado ni impresionado. En democracia se enfrentó a Winnie Mandela, que en su juicio por el secuestro de un adolescente de Soweto acusó en falso a Verryn de abusos sexuales a críos.
  • Peter Moyo, zimbabuense de 46 años. Es uno de los que lleva más tiempo en el albergue, ocho años. Su mujer y tres hijos siguen en Zimbabue. No tiene trabajo y se muestra “agradecido con el obispo” porque le da un “techo” pero al mismo tiempo no esconde su “decepción” por no haber conseguido algo más que esta iglesia. “Nunca me imaginé estar tantos años viviendo aquí”, admite.
    7Peter Moyo, zimbabuense de 46 años. Es uno de los que lleva más tiempo en el albergue, ocho años. Su mujer y tres hijos siguen en Zimbabue. No tiene trabajo y se muestra “agradecido con el obispo” porque le da un “techo” pero al mismo tiempo no esconde su “decepción” por no haber conseguido algo más que esta iglesia. “Nunca me imaginé estar tantos años viviendo aquí”, admite.
  • Getrude Mandya, de 61 años. Vive en la Iglesia desde 2006 y desde hace un año prepara la comida para los que no se pueden mover y no pueden salir a buscarse la vida.
    8Getrude Mandya, de 61 años. Vive en la Iglesia desde 2006 y desde hace un año prepara la comida para los que no se pueden mover y no pueden salir a buscarse la vida.
  • Los refugiados condividen los cuartos en los que cada uno, poco a poco, va conquistando su rincón.
    9Los refugiados condividen los cuartos en los que cada uno, poco a poco, va conquistando su rincón.
  • Los huespedes de la iglesia se organizan para comprar, compartir y cocinar la comida en las instalaciones del templo.
    10Los huespedes de la iglesia se organizan para comprar, compartir y cocinar la comida en las instalaciones del templo.