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José Fernando lo canta todo

El hijo adoptivo del diestro José Ortega Cano y y Rocío Jurado está en la cárcel

Confesó haber dado una paliza y robado un coche tras vivir muy deprisa

Tenía antecedentes: una denuncia por hurto y tres por tenencia y consumo de drogas

José Fernando Ortega, hijo de Ortega Cano y Rocío Jurado.
José Fernando Ortega, hijo de Ortega Cano y Rocío Jurado. EUROPA PRESS

El niño que Rocío Jurado adoptó con seis años es ya un hombre. Si viviera, la gran artista estaría sufriendo un calvario. Porque José Fernando Ortega Mohedano, que el 17 de junio cumplió 20 años, lleva un 2013 que sin duda ha llenado de sufrimiento a su padre, el torero José Ortega Cano. El joven está desde la medianoche del jueves en la prisión de Sevilla I por pegarle una paliza a un hombre en la puerta de un prostíbulo y robarle su Audi 3, un coche al que le metió fuego después de estrellarlo. Cuando lo interrogaron, José Fernando lo confesó todo, para sorpresa de los guardias civiles que ya sabían de sus andanzas. Desde abril ha acumulado tres denuncias por tenencia y consumo de drogas y otra por el hurto de un teléfono móvil en un coche en Castilleja de la Cuesta (Sevilla). Nada en comparación con lo que pasó la madrugada del 2 de noviembre. Mal asunto.

La peor noche de José Fernando Ortega comienza a las seis de la mañana del 2 de noviembre. La Guardia Civil de Castilleja acude a la gasolinera Europa 1 a atender a un hombre, herido y perjudicado por algún consumo. José V. A., de 29 años, que tenía herida la palma de la mano izquierda y golpes en el cuello, les cuenta que cuatro chavales que llegaron en un coche blanco al aparcamiento de El Rey 2000 (un prostíbulo mitad de carretera, mitad de polígono, pintado de color rosa, tirando a vino) le habían golpeado sin venir a cuento y le habían desvalijado. Al día siguiente, ya sereno, la víctima precisa en su declaración escrita que entre los cuatro asaltantes que le zurraron y quitaron las tarjetas de crédito, dos móviles, las llaves de su casa y de su coche (y el coche claro) estaba “el hijo de Ortega Cano”. Los guardias fueron a El Rey 2000 (que en su página web proclama: “El mejor lugar para satisfacer sus deseos”). El encargado les contó que dentro no había habido trifulca alguna y que, sin duda, entre los asaltantes estaba “el hijo de Ortega Cano”, al que ya conocían por sus visitas al local y porque en la zona es bien conocido. La Yerbabuena, la finca que fue propiedad de Ortega Cano, está en Castilblanco de los Arroyos, a media hora de coche del club.

El día 4 apareció el coche en Almadén de la Plata. Irreconocible: sin placas de matrícula y achicharrado. La víctima, sin embargo, lo reconoció porque en el maletero estaban, casi intactas, sus dos raquetas de pádel. Mal asunto. Los guardias del puesto de Castilleja fueron a por el chaval a Castilblanco. La cosa empezó mal. El joven llevaba encima tres papelinas de cocaína y 500 euros. Según fuentes del instituto armado, reconoció todo. Él pegó, él robó, él condujo el coche robado (sin carné), él lo estrelló y él le pegó fuego. Él y dos de sus colegas de Castilblanco, Isaac F. C, de 23 años, y Francisco S. C., de 19. Los dos han sido definidos por las fuentes como “chorizos de pueblo”, tirando a lo que en Sevilla se define como canis. Los dos tenían ya problemas con la justicia. Debían de presentarse cada 15 días en un juzgado. Mal asunto. Falta un tercero implicado en la paliza.

José Fernando fue conducido al Juzgado de Instrucción número 5 de Sevilla. La titular, María Antonia García, ya conocía el historial del hijo de Ortega Cano, que el 14 de septiembre fue denunciado por el robo de un móvil y que la Guardia Civil lo había pillado y denunciado el 27 y 29 de abril y el 21 de mayo por tenencia y consumo público de drogas (cocaína y porros) en Burguillos, Sevilla y Camas, respectivamente. José Fernando, que rechazó inicialmente tener abogado, no fue exactamente ejemplar ante la juez. Incluso parecía estar perjudicado, según algunas fuentes. Otras precisan que estuvo “vacilón” en su declaración. Los guardias civiles consultados en Sevilla lo explicaron así: “Lo que pasa es que al niño le falta una marea [un hervor, madurez]“.

La juez García ha sido contundente: José Fernando, Isaac y Francisco ya han pasado una noche en prisión, adonde los ha mandado por robo con violencia, robo de uso de vehículo a motor, daños intencionados, reyerta mutuamente consentida, un delito de lesiones y otro contra la seguridad vial.

Al niño que Ortega Cano y Rocío Jurado adoptaron con seis años, le pueden caer de dos a siete años de prisión. Mal asunto, sobre todo para un padre y, más aún, para el torero, a quien hace siete meses lo condenaron a dos años de cárcel por matar, el 28 de mayo de 2011, a Carlos Parra en un accidente de tráfico en una de las carreteras que merodeaba su hijo. Mal asunto.

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