Marca España
Este verano haciendo un free tour por Sevilla, el guía lanzó una pregunta a todos los participantes extranjeros: cuando os preguntan sobre España, ¿en qué pensáis? No dudaron en responder (obviamente) tapas, flamenco y toros. Cuando se dirigió a nosotras, las “catalanas”, nos preguntó si nos sentíamos identificadas. Respondimos que no y hablamos de castellers, pa amb tomàquet y sardanes.Entonces hizo cuatro pinceladas para contextualizar sobre cómo a principios de los sesenta se escogió la cultura andaluza para venderla al resto del mundo bajo el manto de Marca España, ya que en ese momento era la única comunidad española con sentimiento nacional que tenía elementos culturales atractivos para vender al resto del mundo.
Esta referencia histórica nos chocó, pero lo que más nos impactó fue cómo ese chico sevillano admitió que habiendo pasado la dictadura no entendía por qué se sigue potenciando este discurso, olvidando que España es un país culturalmente muy rico y diverso, resultado de un agregado de elementos folclóricos de diferentes regiones que, sin darnos cuenta, estábamos echando a perder. ¿Por qué no hemos podido sentirnos todos orgullosos de la jota, la sardana y las sevillanas de la misma forma?— Clàudia Càlix Trias.


























































