Streisand, diva en su tierra prometida

La Universidad Hebrea de Jerusalén entrega un 'honoris causa' a la cantante en su visita a Israel El discurso de la artista estadounidense se convierte en un alegato a favor de la igualdad

Barbra Streisand recibe el 'honoris causa' de manos del presidente de la Universidad Hebrea, Menachem Ben-Sasson.
Barbra Streisand recibe el 'honoris causa' de manos del presidente de la Universidad Hebrea, Menachem Ben-Sasson.MENAHEM KAHANA (AFP)

La diva es ahora, además, doctora en Filosofía. Barbra Streisand, la cantante y actriz estadounidense, ha sido distinguida con el honoris causa de la Universidad Hebrea de Jerusalén (UHJ) en una ceremonia sencilla que ha convertido en un alegato a favor de la igualdad. Vestía de negro, de gala, pamela a juego movida por la brisa y tacones altísimos, pero el boato no ocultaba su alma reivindicativa, su tono mitinerocasi. Su voz, arrolladora también al hablar, defendió el respeto a mujeres homosexuales y la “educación en valores”. Ha sido el primer espectáculo de anunciada su visita a Israel, que comenzó la noche del domingo.

Suave, agradecida, ha aplaudido el “alto número de mujeres doctoradas” en la Hebrea, 205 sobre 170 hombres este año, y ha destacado el “espacio de paz” que supone el campus que la homenajeaba. “Me gustaría que el mundo fuera como los pasillos de esta universidad, un lugar donde todos son bienvenidos”, abundó. Pero, dichas las buenas palabras, llegó el golpe. Esa base de conocimiento y respeto no se puede topar con el “radicalismo” de algunos religiosos, como los judíos ultraortodoxos, cuya actitud ante las mujeres le genera “angustia”, cuando las obligan a ir al fondo del autobús o cuando no las dejan rezar libremente, como ocurre con sus límites en el Muro de las Lamentaciones. Una ovación ha silenciado sus palabras. Algún “¡eres la mejor!” ha sonado al fondo.

Esa vocación “humanista”, su “liderazgo en la defensa de los derechos humanos” y su “dedicación a Israel y a su pueblo” justifican el Honoris Causa, explica Menahen Ben-Sasson, el presidente de la UHJ. Una conquista para quien no acabó ni el instituto. Cerca del lugar del discurso está el Centro de Estudios Judíos Emanuel Streisand, que la cantante donó a la universidad en 1984, en honor de su padre, fallecido cuando ella tenía 15 meses, un recuerdo que le ha roto la voz esta tarde.

La visita de la artista tiene histéricos a los ciudadanos. "¡Súper diva!”, titulaba esta mañana The Times of Israel. “Si los judíos tuviéramos un santoral, Babs estaría en lo más alto”, añadía el Haaretz. El martes tiene previsto cantar para el presidente Simón Peres, en la conferencia anual con la que celebra su cumpleaños, una cita en la que ya promete temas hebreos clásicos. El jueves y el sábado actúa en el estadio Bloomfield de Tel Aviv, ante 32.000 personas que han pagado entre 230 y 700 euros. Es la primera vez que Streisand, la gran musa judía, canta para el público israelí. De ahí la locura. Compartirá escenario con su hijo, Jason Gould, y su hermana, Roslyn Kind, y promete “sorpresas”. Los medios locales hablan de la presencia en la británica Adele, su amiga desde que coincidieron en la última gala de los Oscar.

Barbra Streisand en su visita a la fundación Make a wish, con el presidente israelí, Simón Peres.
Barbra Streisand en su visita a la fundación Make a wish, con el presidente israelí, Simón Peres.GPO (Getty Images)

La diva ejerce como tal. Llegó el domingo en su avión privado con su perro en brazos y 150 personas de comitiva entre amigos, músicos y tripulación. Se alojó en el lujoso hotel King David y se marchó de seguido al Muro de las Lamentaciones, bien entrada la noche. Pese al intento, no pudo escapar de los fotógrafos. El lunes por la mañana, un grupo de niños enfermos de la asociación Make a wish (Pide un deseo) han cantado People para ella y para Simón Peres. Hasta hacerla llorar. Su esposo, el actor y productor James Brolin, miraba fascinado la escena. “Israel la quiere más que yo”, bromeaba.

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