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“Di Stéfano ha perdido la libertad”

Gina González, que asegura ser la novia del exjugador del Madrid, denuncia que este se encuentra incomunicado y pide ayuda al mundo del fútbol

Gina González, novia de Alfredo Di Stéfano, al termino de la rueda de prensa.
Gina González, novia de Alfredo Di Stéfano, al termino de la rueda de prensa.

Gina González, secretaria, manager y, según ella, prometida de Alfredo Di Stéfano, ha denunciado en conferencia de prensa que el exjugador del Real Madrid y actual presidente de honor del club ha perdido "la libertad".  "Es urgente que todos perdamos el miedo y por eso pido que sus amigos denuncien a la policía", ha declarado en una comparecencia ante los medios de comunicación en la que no ha admitido preguntas. En su comparecencia ha informado de que, aunque ella es su "novia", no ha podido verlo desde el 4 de mayo. Por todo ello, Gina González ha hecho un llamamiento a la gente del fútbol - "FIFA, UEFA, jugadores y exjugadores"- para que denuncien lo que, en su opinión, está sucediendo. Ella también ha explicado que el pasado día 15 de mayo ha denunciado esta supuesta "falta de libertad" de Alfredo Di Stéfano en una comisaria: "No obstante, aún no existe notificación sobre esta denuncia ni la justicia ha hecho nada por ayudar o comprobar si Alfredo es libre o sus derechos están siendo violados. En estos momentos, Alfredo estará en su casa preguntándose: dónde está toda esa gente que presume de quererle tanto. Por eso, aviso a directivos de fútbol, periodistas, jugadores y ex jugadores veteranos y a sus amigos en general que Alfredo necesita ayuda. Es urgente que todos perdamos el miedo, que dejemos a un lado el temor y le ayudemos".

Según la información facilitada por Gina González, el futbolista no puede hablar por teléfono. "Tengo informaciones de personas, de amigos que han intentado hablar con él y le han arrebatado el teléfono".

Los cinco hijos de Di Stéfano, de 86 años, iniciaron el pasado 26 de abril un proceso para incapacitar al exjugador como medida de protección ante la merma de su salud física y mental. Días después de iniciar estas acciones legales, Gina González, de 36, aseguró que estaban planeando casarse. Sin embargo, directivos del Real Madrid aseguraron desconocer estos planes y el deseo de la pareja de que Florentino Pérez, el presidente fuera el padrino de boda.

Los hijos sospechan que Gina González estaría intentando hacerse con el patrimonio del exfutbolista. En cualquier caso, la supuesta relación se interrumpió desde el momento en que los hijos acudieron al juzgado. El exfutbolista está permanentemente acompañado por alguno de ellos y tiene el teléfono controlado. Ni tan siquiera directivos del Real Madrid han podido comunicarse con él en los últimos días. Di Stéfano también ha estado ausente del palco de honor en los últimos partidos del equipo.

Los cinco hijos de Alfredo Di Stéfano hicieron público a través de la agencia Efe un comunicado en el que consideraban “radicalmente falso" que pretendieran la incomunicación o limitar la libertad de movimientos de su padre cuando solicitaron en el Juzgado su incapacidad.

“Nuestra decisión de promover la incapacitación de nuestro padre se basa, exclusivamente, en nuestro deseo de favorecer su máxima protección en todos los órdenes de su vida, y, si adoptamos la misma, fue como consecuencia de su estado de salud y previa exploración clínica que le fue practicada por un doctor en medicina, especialista en psiquiatría”, señalaron en un comunicado.

“Nos reservamos nuestra opinión en relación con las conductas y móviles de la referida persona que nunca se ha ocupado del cuidado de nuestro padre”, concluyeron.

El pasado día 16 de mayo, Di Stéfano acudió ante el juez junto con sus hijos para declarar ante el juez. También estuvo Gina González quien no pudo saludar al exjugador.

Di Stéfano no es rico. Posee un par de pisos y algunos ahorros. Su patrimonio es el deportivo. Cuando Florentino Pérez decidió que fuera presidente de honor, lo hizo para ayudarle. El club dispuso que tuviera un sueldo —algo que no tiene ningún directivo— de 180.000 euros al año y llegó a un acuerdo para gestionar un museo con su patrimonio deportivo —camisetas, botas, trofeos...— por el que el club le paga otros 120.000 euros. Además tiene dos contratos con el diario Marca, uno para escribir artículos, que elabora con ayuda de González, y otro por el que cede su nombre para un trofeo que el periódico otorga anualmente. Con ese dinero, el mítico jugador disfruta de una acomodada vejez. Tras su muerte, el patrimonio deportivo de Di Stéfano será muy valioso. En esa sociedad, el jugador ha depositado todo su legado. También está registrado su nombre y comercialización. Sus herederos lo saben. Y Gina González, también. Si finalmente hay boda, su viuda se quedará con el usufructo de la sociedad que gestiona la marca. A sus 36 años, tiene más posibilidades de disponer de él que sus hijos, bastante mayores que la mujer que intenta convertirse en su madrastra.