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Novias a la carta para Tom Cruise

'Vanity Fair' publica en octubre que la Cienciología hizo un ‘casting’ para encontrar pareja al actor

El cineasta Paul Haggis, que abandonó la iglesia, lo corrobora, y la estrella lo niega

El abogado del intérprete ha amenazado a la publicación con emprender acciones legales

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Tom Cruise, en una imagen de junio de 2012.

Un rápido acuerdo sobre la custodia de su hija Suri y un divorcio exprés de su ya exmujer, Katie Holmes, permitieron a Tom Cruise desactivar el que podría haberse convertido en el culebrón sentimental del verano. La opacidad que rodeó el fugaz proceso de separación apenas dejó espacio a las especulaciones sobre el peso de la Iglesia de la Cienciología en la ruptura de la pareja, un rumor recurrente en todos los fracasos amorosos del actor y que la organización religiosa ha negado tajantemente en repetidas ocasiones. Parecía que Cruise y el movimiento inspirado por L. Ron Hubbard habían logrado esquivar la polémica, pero el artículo que la revista Vanity Fair publicará en su número de octubre, en el que se relata cómo la Cienciología orquestó un procesó de selección para encontrarle novia a la estrella, lleva camino de convertirse en una bomba de relojería para su reputación. Una de tal calibre que quizás no pueda desactivar con la misma efectividad que mostró en el caso de Holmes.

La Cienciología ha negado la existencia de ese procedimiento de búsqueda de pareja y el abogado de Cruise ha amenazado a la publicación con emprender acciones legales. “Las mentiras son mentiras, no importa el formato en el que se publicaron”, decía el comunicado que este remitió a la cadena ABC. Sin embargo, el director Paul Haggis, ganador de un Oscar por Crash y antiguo cienciólogo, ha asegurado que los hechos son ciertos.

Bajo el título Lo que Katie no sabía: el estilo de matrimonio de la Cienciología, la revista desvela cómo la actriz de 32 años, Nanzanin Boniadi, fue elegida a finales de 2004 para convertirse en la novia de Cruise a través de un exhaustivo casting —dirigido por Shelly Miscavige, esposa del jefe de la Cienciología en EE UU, David Miscavige— realizado entre otras jóvenes pertenecientes a ese credo a las que únicamente se les informó de que estaban haciendo una audición para una película.

De acuerdo con el artículo, que cita a varias fuentes (ninguna de ellas la propia joven implicada), Boniadi firmó un acuerdo de confidencialidad bajo la amenaza de que si lo rompía sería declarada “enemiga de la Cienciología”. La actriz y Cruise se conocieron en Nueva York en noviembre de 2004. “Nunca he sentido nada parecido”, le confesó Cruise tras su primera cita, siempre según Vanity Fair. Pero la joven pronto empezó a comprobar que “no daba la talla”. Cada vez que este consideraba que el comportamiento de Boniadi contravenía las reglas de la Cienciología informaba a uno de sus miembros. La relación terminó a finales de enero de 2005, cuando se le exigió que se trasladara de la residencia de Cruise a un centro para cienciólogos famosos (Scientology’s celebrity centre) de Nueva York, justo tres meses antes de que la estrella hiciera público su noviazgo con Holmes. La joven confesó su breve relación a otro miembro de la Cienciología y, como castigo por quebrantar su acuerdo de confidencialidad, Boniadi fue obligada a “limpiar los retretes del centro con cepillos de dientes, limpiar los baños con ácido y desatascar los sumideros en mitad de la noche” para, más adelante, ponerse a “vender en la calle libros de Hubbard”.

“En nuestra doctrina no existen los castigos como los que se cuentan en el artículo”, indica por correo electrónico Iván Arjona, presidente de la Iglesia de la Cienciología en España. “Me parece poco ético y profesional que cualquier periodista o cualquier persona se dedique a atacar a gente de buena voluntad por el mero hecho de vender ejemplares y aprovecharse de manera insana de grandes nombres para obtener popularidad”, puntualiza.

La nueva revelación que publica Vanity Fair podría pasar por otro más de los muchos rumores relacionados con la Cienciología con los que Cruise ha tenido que lidiar desde que abrazara sus creencias, si no fuera por la reputación de la periodista que lo escribe, la veterana Maureen Orth, y por una carta que el director de cine Paul Haggis —cuya renuncia a la Cienciología fue publicada en The New Yorker el año pasado— remitió el pasado miércoles a programa Showbizz en la que corrobora el artículo. “Naz [Boniadi] está avergonzada por esa circunstancia de su vida y no quería que se hiciera pública, por eso yo nunca dije nada. No obstante, estoy profundamente preocupado por cómo los miembros más importantes de la Iglesia pudieron justificar tan fácilmente el uso de uno de sus miembros, para después castigarla y silenciar de manera tan efectiva lo que había sucedido”, explica Haggis.

Boniadi, de acuerdo con el director y guionista, abandonó la Cienciología hace dos años. Desde entonces, ha participado en varios capítulos de Hospital Central y Cómo conocí a vuestra madre, en la película Iron Man y en la campaña de una marca de café junto a George Clooney. En la actualidad es portavoz de Amnistía Internacional.

Ni Boniadi ni Cruise han hablado públicamente sobre el contenido del artículo del que la revista ha ofrecido un avance en su página web. Tampoco lo ha hecho quien se rumorea que es la última compañera del actor, Yolanda Pecoraro, otra desconocida actriz de 27 años y devota ciencióloga.