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La primera dama francesa sigue de periodista cultural

Valérie Trierweiler dijo antes de las elecciones que su idea era seguir en la revista 'Paris-Match'

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Valérie Trierweiler.

La flamante primera dama francesa, la periodista Valérie Trierweiler, ya advirtió antes de las elecciones de mayo que su objetivo era seguir trabajando y mantener su independencia económica. “No quiero vivir a expensas del Estado”, declaraba en vísperas de la victoria en las presidenciales de su compañero sentimental, el socialista François Hollande. El ejercicio parecía complicado dada la profesión de la inquilina del Elíseo, pero según avanzaron ayer los medios franceses, la revista Paris-Match con la que trabaja desde hace más de dos décadas acaba de renovar su contrato. Como era de esperar, Trierweiler no escribirá sobre política, sino que se limitará a realizar reportajes culturales.

"Primera dama de Francia y (todavía) periodista de Paris-Match, Valérie Trierweiler acaba de confirmar su contrato con esta revista", asegura Renaud Revel, redactor jefe del semanario L’Express en su blog. Trierweiler, acompañada por sus guardaespaldas, se reunió la semana pasada con el director de la publicación en la que trabaja desde 1989, Olivier Royan, y ambos acordaron mantener la colaboración. La periodista, que ya tuvo que renunciar en 2006 a la sección de política para el suplemento cultural a raíz de su relación con Hollande, se limitará ahora a escribir un par de reportajes culturales mensuales que se publicarán en una rúbrica especial con su nombre titulada Mes coups de coeur (Mis favoritos).

Solucionado el dilema de un posible conflicto de intereses, Revel apunta sin embargo a otro elemento potencialmente problemático en el seno de la revista. El exmarido de la periodista y padre de sus tres hijos, Denis Trierweiler, es secretario de redacción del mismo magacín. La plantilla se pregunta si este "no podría encontrarse en una situación delicada y ambigua respecto a sus compañeros cuando el semanario (…) trate de la actualidad de la pareja Hollande-Trierweiler", apunta el redactor jefe de L’Express.

No es la primera vez que una primera dama aspira a continuar con su carrera profesional al margen de sus obligaciones protocolarias. La esposa del exmandatario Nicolas Sarkozy, Carla Bruni, nunca dejó del todo la música durante su estancia en el palacio presidencial. Sacó un disco al poco tiempo de instalarse y se dedicó a preparar su cuarto álbum, que se espera antes de finales de año. Incluso se estrenó como actriz con un pequeño papel en la película Medianoche en París, de Woody Allen. Pero por motivos de seguridad tuvo que renunciar a subirse a los escenarios.

En el caso de Trierweiler, la colaboración debería en cualquier caso dejarle tiempo para asumir plenamente su papel de primera dama, un ejercicio en el que se ha estrenado con estilo y éxito durante el primer viaje oficial hace dos semanas a Washington y Chicago con motivo de la cumbre del G-8 y la de la OTAN. Al margen de una visita a un liceo, Trierweiler confesó a los periodistas que estudiaba la forma de implicarse personalmente en la promoción de la igualdad de oportunidades. "En Francia se está haciendo poco en este ámbito. Hay una espera, recibimos muchos correos de asociaciones. Iré viendo todo eso poco a poco", relató.