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Boris (moroso) Becker

El gran excampeón de tenis acumula deudas que le obligan a vender su mansión en Palma

Boris Becker y su esposa Lilly Kerssenberg, en Cannes
Boris Becker y su esposa Lilly Kerssenberg, en Cannes GTRES

Estaba Boris Becker en Hamburgo hace un par de semanas, trabajando en la inauguración de un gimnasio, cuando lo abordaron unos reporteros del programa de Exclusiv, que emite RTL: “Señor Becker, parece que están a punto de dejarle sin su finca de Mallorca…” Becker sonrió, replicó que estaba allí “para celebrar” la inauguración y se marchó “sin comentarios”.

Eso mismo responden en Jardines Alfabia, la empresa de Palma que pleitea desde hace años con el afamado extenista. Las facturas impagadas por cinco años cuidando sus 265.000 metros cuadrados de jardines, piscina y anfiteatro suman la friolera de 276.000 euros. Más IVA. El diario local en alemán Mallorca Zeitung calcula que, si Becker no hace nada por remediarlo, la subasta forzosa de la mansión se liquidará “en los próximos meses”. El abogado de los jardineros, Carlos de la Mata recuerda que el tricampeón de Wimbledon (1985, 1986, 1989) tiene “hasta el último minuto” para pagar sus deudas antes de que la casa, llamada Son Coll,  cambie definitivamente de manos.

Desde que dejó su brillante carrera de tenista profesional, la vida de Boris Becker ha ido de inauguración en inauguración y de anuncio en anuncio. Entre esto y algunos negocios de éxito variado se gana el pan y financia su rutilante tren de vida. No así, según los jueces que autorizaron su embargo en junio, la mansión mallorquina que podría estar a punto de perder por sus deudas con los jardineros.

El pasado verano, el popular diario alemán Bild tituló a toda página con “la mansión de los horrores” de Becker, que lleva cinco años intentando deshacerse de la propiedad sin ningún éxito. El semanario del corazón Bunte explica que Becker pide “entre 15 y 18 millones de euros" por la casa, situada junto a un parque natural cercano a la localidad de Artà. Según diversos medios, pagó en 1997 un millón y medio de euros por ella. Ahora bien: invirtió varios millones en remozar la propiedad entera y cientos de miles más en ponerla a punto para su venta.

Además de su factura con los jardineros, el ídolo deportivo sufre otros problemas económicos. El letrado De la Mata cuenta desde Palma que Becker también debe “más de 490.000 euros” a unos constructores locales que llevaron a cabo varias reformas recientes en Son Coll. Años antes, las autoridades obligaron a Becker a derribar varios edificios de su finca para adaptarla a las ordenanzas urbanísticas. La superficie construida triplicaba lo permitido por la ley. Cuenta el Mallorca Zeitung que el arquitecto que planificó estos cambios también tardó varios años en recibir sus honorarios, hasta que logró un acuerdo con la empresa de Becker Goatbridge en 2010. Cobró 41.000 euros.

A la luz de todos estos impagos se especula en Alemania sobre la solvencia de la estrella del deporte de 44 años, que durante su carrera profesional ganó más de 20 millones de euros sólo en premios. Las morosidades de Becker ya le han salieron muy caras en el pasado. En 2002, un tribunal de Múnich lo condenó a dos años de cárcel por evadir impuestos. No ingresó en prisión, pero tuvo que pagar alrededor de medio millón de euros en multas. Entonces mostró arrepentimiento y reconoció que “sabía los riesgos” de estafar al fisco.

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