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Democracia o mercados

Ignacio Blanco, diputado de Esquerra Unida en las Cortes Valencianas, seguirá de cerca la campaña del 20-N

Ignacio Blanco

Cada día a las nueve, después de dejar a los niños en el cole, empieza mi jornada de diputado de Esquerra Unida en las Cortes Valencianas. Allí defiendo un programa de izquierdas basado en la justicia social y la participación democrática, porque sigo convencido de que otro mundo es posible y necesario. Detesto el racismo, los abusos del poder y la explotación capitalista. Me gusta leer y viajar por libre; no tengo Dios pero sí un profeta: Manuel Vázquez Montalbán.

Una noticia buena y una mala

21 de noviembre. Con esta frase coloquial pueden resumirse las dos principales consecuencias del resultado de las elecciones generales de ayer. La noticia mala, evidentemente para la gente de izquierdas (por ideología) pero también para la clase trabajadora en su conjunto (por condiciones materiales de vida), es la mayoría absolutísima del Partido Popular. Una circunstancia que, no por reiteradamente anunciada, deja de ser motivo de pesar para quienes defendemos los derechos sociales, los servicios públicos y la calidad democrática de nuestras instituciones. Mariano Rajoy ha conseguido llegar al gobierno sin presentar propuestas concretas, pero a nadie se les escapa que no tardará en dar una nueva vuelta de tuerca a las reformas antisociales que puso en marcha Zapatero. Se avecinan tiempos duros, muy duros, para la mayoría de la población. Para hacer frente a esta hegemonía conservadora y neoliberal, la izquierda no claudicante tendrá un grupo mucho más fuerte: los 11 diputados de Izquierda Unida formarán una trinchera contra los recortes sociales y democráticos. Esa es la noticia buena, pues mientras el PSOE abre un proceso de catarsis, Rajoy ya tiene oposición desde el primer día. En IU vamos a seguir trabajando por la convergencia social y política de toda la izquierda antineoliberal, manteniendo las alianzas tejidas con las organizaciones sindicales y los movimientos sociales. Seguiremos en la calle, escuchando a la ciudadanía indignada que clama por una democracia real y participando en las movilizaciones en defensa del Estado del bienestar, y podremos llevar esas luchas al Congreso con más fuerza. Y eso que la injusta Ley Electoral nos ha vuelto a perjudicar, pues con una asignación proporcional tendríamos 25 escaños (hoy el PSOE debería reflexionar sobre su responsabilidad directa en la mayoría absoluta del PP, al haberse negado a acometer una reforma de la LOREG como la propuesta por el Consejo de Estado). Con 170.000 votos, Esquerra Unida-Els Verds ha sido la tercera fuerza política en el conjunto del País Valenciano y en cada una de las tres circunscripciones, por delante de UPyD (una de las grandes sorpresas de la noche electoral) y de Compromís-Equo. Hemos superado con creces los resultados de las elecciones autonómicas de mayo y más que doblado los de las últimas generales de 2008. Es el resultado de la claridad en el discurso y de la coherencia en la práctica, poniendo por delante las propuestas alternativas para una salida social de la crisis. Si la noche del 20N fue de satisfacción por los resultados propios, el 21N es para nosotros el primer día de lucha contra una derecha que pone aún más en peligro los derechos conseguidos por la clase trabajadora en las últimas décadas.

Mis razones para votar el 20-N

18 de noviembre. 1. Por justicia social, para que no sigamos pagando la crisis los trabajadores. 2. Por justicia fiscal, para que paguen más los que más tienen. 3. Por memoria, porque IU ha defendido siempre los derechos sociales y la democracia en el Parlamento y en las calles. 4. Por dignidad, para recuperar la soberanía popular frente a los mercados. 5. Por necesidad, para defender los servicios públicos y la protección social. 6. Por seguridad, para que se cierre Cofrentes y el resto de nucleares. 7. Por indignación frente a los abusos de la banca y la corrupción de quienes están “en política para forrarse”. 8. Por confianza en personas honestas como Cayo Lara, Ricardo Sixto, Víctor Domínguez y Herminia Montins. 9. Por rechazo a una Ley Electoral injusta hecha a la medida del bipartidismo. 10. Por el recuerdo de quienes dieron su vida contra la dictadura y seguirían luchando si estuvieran con nosotros. 11. Por el Sáhara, por Palestina y por el pueblo griego. 12. Por una unidad europea basada en el Estado social y no en el capitalismo salvaje. 13. Por la creación de empleo estable y con derechos. 14. Por los jóvenes, que tienen derecho a un futuro mejor. 15. Por la igualdad plena de todos los seres humanos. 16. Por la libertad afectiva y sexual. 17. Por la separación Iglesia-Estado, para derogar el Concordato y acabar con los privilegios de la jerarquía católica. 18. Por una cultura libre, democrática y transformadora. 19. Por la paz, para “que la guerra no me sea indiferente”. 20. Por coherencia, porque soy de izquierdas y la voz de la izquierda en el Congreso es IU.

De un columnista de ocasión sobre uno de excepción

17 de noviembre. Mañana acaba la campaña y, lógicamente, aprovecharé mi columna para pedir el voto. Hoy sin embargo quiero salirme de la dinámica partidista y comentar cuál ha sido mi experiencia diaria como columnista invitado en El PAIS Digital. Lo primero que tengo que reconocer es el pequeño orgullo que a cualquiera le produce publicar sus reflexiones en un medio prestigioso y de amplia difusión. En segundo lugar, nadie se extrañará si digo que ha sido una faena sacar tiempo e inspiración para escribir un artículo diario en plena vorágine de la campaña. Ha habido días en que las palabras me salían fácil, pero también otros en que tenía que buscarlas con desesperación; jornadas con un rato libre –media hora, tres cuartos- para encerrarme tranquilo en el despacho de las Cortes, y otras en que he tenido que escribir la columna rodeado de gente y de ruido. Una campaña electoral no se caracteriza por la placidez precisamente. Incluso ha habido días en que el texto final no acababa de satisfacerme, pero sonaba la campana –en este caso, la llamada de teléfono desde la redacción de EL PAÍS- y tenía que enviarlo como estuviera. Supongo que es la misma sensación que viven cada día los periodistas, especialmente aquellos que hacen opinión. Y a cuento de esto he recordado unas palabras sobre quien –como queda patente en la presentación de este blog- es uno de los intelectuales y escritores que más admiro: Manuel Vázquez Montalbán. Fue el periodista Campo Vidal –que estos días ha recobrado protagonismo circunstancial como presentador del debate cara a cara- quien comentó que en la redacción de la setentera revista Triunfo tenía lugar cada día un fenómeno impactante, que sus compañeros llamaban Espectáculo Montalbán: “Manolo se ponía delante de su máquina de escribir y escribía sin parar, sobre cualquier tema que le encargaran y sin necesidad de corregir”. Entiendo que los presentes se quedaran con la boca abierta, no sólo por la rapidez mental del escritor catalán –en la época en que no se podía copiar, pegar y corregir con un simple clic- sino principalmente por la lucidez de sus reflexiones sobre la realidad política, social y cultural que le tocó vivir. Como ya han dicho muchos otros, es una lástima no saber a ciencia cierta qué diría Vázquez Montalbán de los avatares diarios de esta época convulsa, en que se rescatan bancos con dinero público y se secuestra la soberanía popular de los países a golpe de prima de riesgo. Nos quedan sus novelas –la serie del inolvidable Carvalho, pero también obras maestras como Galíndez-, sus cuentos y relatos breves –imprescindible El Pianista-, sus ensayos y sus certeros artículos escritos a toda máquina, como los que redondeaban las contraportadas de EL PAÍS cada lunes. No dejemos de leerle.

Diputados del pueblo

16 de noviembre. Reconozco que siempre me ha dado corte hacer campaña en la vida cotidiana. No me pongo apenas nervioso hablando ante cientos de personas en un mitin o interviniendo en un debate en televisión, y sin embargo me produce cierto azoramiento revelar mi condición de “político” al panadero o a la vecina de enfrente. Por eso hay mucha gente del barrio que no supo que me presentaba a las elecciones autonómicas hasta que me vio por televisión la misma noche electoral o en los periódicos los días posteriores, ya como diputado. Las reacciones fueron muy similares: algunos me preguntaban “¿eres tú?”, todos me daban la “enhorabuena” y la mayoría exclamaba “¡no sabía nada!”. Pero me llegaron especialmente al alma las palabras de un trabajador colombiano: “Muy bien, de Izquierda Unida, ¡del pueblo, del pueblo!”. Con la natural expresividad de quien cree en lo que dice, y con un lenguaje que a algunos les puede sonar antiguo pero define perfectamente la realidad actual, esta persona me hizo la mejor de las felicitaciones. Porque un militante de izquierdas, cuando accede a una institución, aspira precisamente a eso, a representar los intereses del pueblo del que forma parte. Porque los diputados de Esquerra Unida no estamos de tránsito hacia el consejo de administración de una gran empresa multinacional (como Aznar, González, Rato, Olivas o Zaplana) sino que al dejar el cargo volvemos a cobrar el salario o la pensión que nos corresponda por nuestro trabajo (como Julio Anguita). Esta no es una cuestión baladí, pues las diferentes ambiciones personales determinan los diferentes compromisos políticos: unos con los poderosos, otros con la gente de a pie. En este sentido, puedo aseguraros que los próximos diputados de Esquerra Unida en el Congreso son gente del pueblo y serán diputados del pueblo.

El déficit democrático (gane PP o gane PSOE)

15 de noviembre. La obsesión de todos los Gobiernos europeos durante el último año, siguiendo los dictados del FMI y la Comisión Europea y especialmente la fluctuación de las bolsas y la prima de riesgo, ha sido luchar contra el déficit público. A ello han consagrado PP y PSOE incluso una reforma constitucional realizada con agostidad y sin consulta popular, poniendo de manifiesto una vez más otro déficit de la sociedad española: las limitaciones de un régimen democrático nacido en la transición y criado en el bipartidismo. Recientemente, el movimiento 15-M ha puesto el foco en este problema, que trasciende el ámbito de la participación electoral para condicionar toda la estructura del poder político-financiero español. Se incumple el principio democrático “una persona, un voto” en perjuicio de la única formación política que discute las bases del sistema económico, así que Botín puede respirar tranquilo (gane PP o gane PSOE). Se incumple el principio democrático de elección de los cargos públicos al mantener una sucesión dinástica en la Jefatura del Estado, así que Juan Carlos de Borbón puede respirar tranquilo (gane PP o gane PSOE). Se incumple el principio democrático de laicidad al mantener los privilegios de la Iglesia católica, así que la Conferencia Episcopal puede respirar tranquila (gane PP o gane PSOE). Se incumple el principio democrático de respeto a la soberanía popular participando en la estructura militar de la OTAN en contra de lo decidido por el pueblo español en referéndum, así que el inquilino de la Casa Blanca puede respirar tranquilo (gane PP o gane PSOE). Se incumple el principio democrático de protección de los derechos humanos al eliminar la jurisdicción universal, así que los genocidas amigos de Occidente pueden respirar tranquilos (gane PP o gane PSOE). Esperemos que llegue el día en que no ganen PP ni PSOE sino una izquierda que actúe como tal, y Botín, la Casa Real, los obispos, el presidente de Estados Unidos y los genocidas con petróleo tengan que empezar a preocuparse.

Una campaña entre todos

14 de noviembre. En mis 10 años de militancia en Esquerra Unida llevo ocho campañas electorales (una más si contamos el referéndum en 2005 sobre el tratado constitucional europeo). Todas las he vivido intensamente en cada una de las funciones que me ha tocado desempeñar: afiliado de base, responsable de discurso, candidato sin posibilidades, secretario de comunicación, candidato en puesto “de salida”… y ahora diputado en ejercicio y portavoz de la Comisión Ejecutiva de EUPV. Son 15 días (muchos más si sumamos las semanas de preparación) en los que toda la militancia de Esquerra Unida se esfuerza al máximo por hacer llegar nuestras propuestas alternativas a cada uno de los pueblos y ciudades. No contamos con muchos medios económicos, y de hecho más de uno se sorprendería del grado de voluntarismo sobre el que se sustenta la campaña, pero lo compensamos con gran ilusión y una enorme confianza en la validez de nuestro programa y de nuestras candidaturas. Como digo, cada uno de nosotros desempeña una responsabilidad diferente, todas ellas de enorme importancia. Desde quien coordina la agenda de actos (¡cuántos quebraderos de cabeza!) hasta quien atiende a los medios de comunicación (que siempre nos sacan menos de lo que merecemos), pasando por los compañeros que se encargan del reparto de materiales o el montaje de la megafonía, todos curran a tope para conseguir que nuestros candidatos y candidatas salgan elegidos y representen en las instituciones un proyecto colectivo de transformación social y regeneración democrática. Puedo afirmar sin riesgo de equivocarme, porque ya he pasado por ese trance, que la campaña del candidato es la más agotadora pero también la más cómoda. Cuando das la cara por una opción política sientes una responsabilidad enorme, pues cualquier palabra tuya puede ser escrutada mil veces, y apenas tienes cinco minutos para descansar después de cada acto, entrevista o debate; pero a cambio cuentas con una gran ventaja: el orden cronológico del calendario. Ahora puedes estar en una radio, después en una reunión con colectivos sociales y más tarde en un acto público, pero si conoces bien el programa electoral y tienes preparado el discurso, una cosa va detrás de otra y así pasas el día hasta que te vas a dormir derrengado…, y al día siguiente vuelta a empezar. No pasa lo mismo con quienes se encargan de las labores organizativas, siempre tan poco reconocidas pero absolutamente cruciales. Un candidato puede estar más o menos inspirado en una intervención, pero si antes no se hubieran presentado las listas electorales, negociado los créditos bancarios, contratado los espacios publicitarios, alquilado los vehículos para transportar el material, presentado los escritos en la Junta Electoral…, ese candidato no tendría siquiera la oportunidad de empezar a hablar. Y todas esas cuestiones tienen plazos muy limitados, de manera que se acumula el trabajo hasta tener que hacer dos, tres y cuatro gestiones a la vez. Es dura la vida del aparato durante una campaña. Vaya desde aquí mi reconocimiento a quienes lo dan todo para que el día de las elecciones podamos depositar la papeleta de Esquerra Unida en una urna.

Llenazo en El Cabanyal

13 de noviembre. Un mitin es un mitin. Para los periodistas, como para la mayoría de la gente, se trata de un evento de autoconsumo al que solo van militantes y simpatizantes convencidos. Es cierto. Pero ni los periodistas dejan de cubrir los mítines para sus medios, ni la militancia aceptaría perder ese momento fraternal que supone el acto central de cada campaña, con la emoción a flor de piel durante los discursos de los candidatos. Cada partido tiene su mítica, su simbología y su liturgia. Si en el PP lucen banderas rojigualdas y en el PSOE veneran a Felipe sobre todas las cosas, en nuestros mítines se conjuga el recuerdo de la memoria antifranquista con la reivindicación de una III República federal y laicista, siempre con la inevitable cita de Fuster presente: “El País Valencià serà d’esquerres o no serà”. Hoy no ha sido una excepción. Casi 2.000 personas han llenado el polideportivo de El Cabanyal para aplaudir a rabiar a nuestros candidatos, que desde el escenario veían la pista y las gradas llenas a rebosar de jóvenes y mayores. Dicen los periodistas que cubren la caravana electoral de Cayo Lara que ha sido el mitin más multitudinario de la campaña, que no se veía tanta gente en un acto de IU desde hace bastantes años. La asistencia ha superado nuestras propias previsiones, y eso es síntoma de que empieza a calar el mensaje de rebeldía frente a la dictadura de los mercados. Es posible que hoy no hayamos ganado ningún voto, pues esas 2.000 personas ya tenían muy clara su adhesión a la causa de Esquerra Unida-Els Verds, pero los ganaremos durante la semana que queda de campaña pueblo a pueblo, barrio a barrio, calle a calle, con las pilas de nuestra militancia recargadas después del exitazo del mitin en El Cabanyal.

Cayo

12 de noviembre. Viene Cayo Lara al acto central de Valencia este domingo, del mismo modo que estuvo en Alicante el lunes. En los últimos tres años ha sido constante la presencia en el País Valenciano del coordinador de Izquierda Unida y ahora también candidato de IU a la presidencia del Gobierno. De norte a sur, y sin contar reuniones y ruedas de prensa en otras poblaciones, recuerdo de memoria actos de Cayo en Castellón de la Plana (varias veces), la Vall d’Uixó, Sagunto, Llíria, Burjassot, Valencia (innumerables ocasiones), Buñol, Xirivella, Alzira, Xàtiva, Gandia, Ontinyent, Alcoi (donde pasó un día de moros y cristianos), Elda y Petrer, Alicante (también repetidamente), Elche y Torrevieja. No es habitual que un líder estatal se prodigue tanto en nuestro territorio, pero Cayo es diferente por dos razones: le gusta pisar la calle mucho más que despachos enmoquetados, y tiene una predilección reconocida –y correspondida- por Esquerra Unida del País Valencià. Nuestra organización se ha sentido siempre muy representada por su buen hacer como coordinador, que ha conseguido aunar voluntades en un consenso interno que respeta e integra la pluralidad de opiniones, y por su discurso claro, contundente y cercano. Cayo tiene magnetismo en el trato con la gente, le gusta el contacto directo e informal. No se cansa de atender uno tras otro a los numerosos militantes que quieren saludarlo, fotografiarse con él o contarle batallitas de los viejos tiempos. Es muy dado también a establecer conversaciones con la gente que le para por la calle o con los currantes, se nota que sigue siendo uno de ellos. Incluso se permite licencias con los periodistas que a cualquier otro no le perdonarían: les pide insistentemente que ejerzan su responsabilidad de informar a la ciudadanía sobre la estafa del capitalismo, que cuenten que hay una alternativa que defiende a los trabajadores. Cayo es así: auténtico, indomable a veces, y ante todo íntegro. Por eso es una satisfacción para mí tenerlo de coordinador, de candidato y de amigo.

La importancia de un vídeo

11 de noviembre. Se dice que “una imagen vale más que mil palabras”. Entonces habrá que concluir que 26.500 (el número de visionados en YouTube que lleva el vídeo electoral de IU en tan solo una semana) equivalen a más de 26 millones de palabras, miles de artículos de prensa o centenares de discursos de los candidatos en campaña. Con el título Somos más, nuestro vídeo muestra la realidad de las personas corrientes que sufren la crisis, los recortes sociales, el deterioro de los servicios públicos y las limitaciones de la democracia (es decir, del 90% de la población que vive de su trabajo y ve cómo los gobiernos se han convertido en títeres de los grandes poderes financieros). Un magnífico trabajo audiovisual que refleja perfectamente la idea central de nuestra campaña: queremos recuperar la soberanía popular para hacer políticas que beneficien a la mayoría social y no a los privilegiados. Es sintomático que Somos más supere en audiencia al vídeo oficial del PSOE; debe ser que la gente de izquierdas se identifica mejor con nuestro mensaje y que las redes sociales compensan en parte la desigualdad de recursos económicos entre los partidos. Ya sucedió en la última campaña de elecciones autonómicas, cuando el vídeo de IU titulado Nuestras manos batió por goleada a los productos audiovisuales del bipartidismo. Porque como dice el texto de Eduardo Galeano, “en el desigual combate contra el miedo… no estamos condenados a elegir entre lo mismo y lo mismo”.

Contra el racismo y la xenofobia

10 de noviembre. El 9 de noviembre se cumplieron 73 años de uno de los episodios más ignominiosos de la historia mundial: el progromo contra los judíos alemanes conocido como la Noche de los Cristales Rotos. En esa simbólica fecha, la plataforma Acció Popular Contra la Impunitat presentó en las Cortes Valencianas un manifiesto en defensa de los derechos humanos y contra la amenaza de la xenofobia, la homofobia y los discursos y delitos de odio. Varios representantes de Esquerra Unida, Compromís y Esquerra Republicana acompañamos a las organizaciones que conforman la plataforma y que desde hace años vienen denunciando la impunidad con que la extrema derecha lanza ataques a las sedes –y en ocasiones también a las personas- de colectivos sociales y partidos políticos de izquierdas. Pero quienes sufren a diario el racismo y la xenofobia son las personas anónimas que forman parte de minorías étnicas, están desprovistas de derechos de ciudadanía y viven sumidas en una situación de grave precariedad económica o de explotación laboral directa. Quien se considere de izquierdas no puede cerrar los ojos ante esta situación, que atenta contra los principios más básicos de la democracia –al negar derechos de participación política a personas por su nacionalidad- y contra los propios derechos humanos –por ejemplo, de los extranjeros encerrados en centros de internamiento-. El programa de Izquierda Unida apuesta decididamente por un concepto de ciudadanía incluyente, con políticas transversales que no diferencien a las personas migrantes del resto de la población, excepto en los ámbitos donde son necesarias actuaciones específicas. Concretamente, exigimos el respeto y aplicación de los tratados internacionales de derechos humanos y de lucha contra el racismo y la xenofobia, y la ratificación de aquellos que aún no lo han sido. También proponemos una verdadera Ley de Derechos y Libertades de los Extranjeros en España, que derogue la actual normativa basada en una lógica administrativa y de control. Debe eliminarse la sanción de expulsión por la simple estancia irregular, agilizando los mecanismos de arraigo para facilitar el acceso a las autorizaciones de residencia y trabajo. Hay que cerrar los CIEs, eliminar las restricciones al derecho de asilo e impulsar la reforma del Código Civil en materia de nacionalidad para hacerla accesible a todas las personas nacidas en nuestro territorio. Consideramos imprescindible reforzar los instrumentos de lucha contra la explotación laboral, el tráfico y la trata de personas, garantizar la acogida y tutela de los menores no acompañados o en desamparo y suspender las repatriaciones forzadas. Desde luego, hay que dotar de medios humanos y materiales suficientes los servicios sociales y los sistemas sanitarios y de educación públicos, porque quien más sufre los ataques al Estado del bienestar es quien más lo necesita. Y, por supuesto, debemos llevar a cabo las modificaciones normativas y constitucionales necesarias para reconocer el derecho de sufragio al menos a los extranjeros con dos años de permanencia legal o permiso de residencia de larga duración. Porque, como hicieron las sufragistas reivindicando el voto femenino hace más de un siglo, los demócratas de hoy hemos de denunciar la exclusión del censo de varios millones de personas que viven y trabajan con nosotros. Así que, por favor, el 20-N no seamos tan hipócritas de hablar de “fiesta de la democracia”.

Un día frenético (Calatrava y Urdangarín)

9 de noviembre. 6.00: Suena el despertador. Hoy debo levantarme antes para revisar los presupuestos de la Generalitat y preparar el discurso de réplica al conseller de Hacienda. 7.00: Mientras repaso números escucho las noticias en la radio, incluyendo dos cortes de voz míos: Calatrava y Urdangarín son noticias de portada, dos ejemplos del despilfarro y la corrupción tan extendida por las instituciones que gobierna el Partido Popular. 8.00: Despierto a los niños. Hay que vestirlos, darles de desayunar y llevarlos al colegio con puntualidad. 9.00: De camino a las Cortes repaso los correos electrónicos, Twitter y la prensa digital con el móvil. Comento con el gabinete de prensa de Esquerra Unida los temas del día, tanto de Cortes como de campaña. Estamos contentos por el magnífico papel de Ricardo en los debates, se nota que tiene tablas y discurso. 10.00: Reunido con compañeros economistas que me ayudan a perfilar el discurso sobre el Presupuesto. Los dos teléfonos móviles no paran de sonar: la prensa está ávida de noticias sobre Urdangarín y Calatrava. 11.00: Rueda de prensa a la puerta de las Cortes con la Plataforma Acció contra la Impunitat, que presenta a los grupos parlamentarios sus propuestas para luchar contra el racismo y la xenofobia. Sólo hemos acudido Esquerra Unida y Compromís, se ve que los mayoritarios pasan del tema. Al acabar, radios, teles y prensa escrita me piden declaraciones sobre Calatrava y Urdangarín: empiezo a hacerme un lío con los contratos y los millones… ¡Muy poca vergüenza es lo que hay! Anuncio que presentaremos denuncia a la Fiscalía Anticorrupción por los pagos de la Generalitat al Instituto Noos, pues el “modus operandi” aquí era el mismo que investiga el juez de Palma. 12.00: Comparecencia del conseller de Hacienda y Administraciones Públicas en la Comisión de Economía de las Cortes. Como portavoz de mi grupo, expongo nuestra crítica a unos presupuestos irreales, antisociales y clasistas. 13.00: Mientras estoy en la comisión el teléfono no para de sonar. Más de una docena de llamadas sin atender, algunas de números desconocidos, todos periodistas, seguro. 14.00: Salgo pitando a devolver las llamadas: Calatrava y Urdangarín, Urdangarín y Calatrava. 15.00: Comida con el resto del grupo en el bar de las Cortes mientras repasamos la evolución de los acontecimientos. Estamos a la espera de la contestación a nuestra solicitud del convenio de la Generalitat con el Instituto Noos. El plazo marcado por el Reglamento ya ha concluido. 16.00: Llamadas y más llamadas mientras voy a recoger a los niños al colegio. 17.00: Júlia hace los deberes, Miquel pinta, yo reviso correos y sigo atendiendo llamadas. 18.00: Llevo a la niña a su clase de atletismo. El niño se viene conmigo al grupo parlamentario. Ha llegado la no-respuesta del Consell a nuestra solicitud: una vez más nos toman el pelo con respuestas evasivas para no darnos “copia íntegra y literal” del convenio con Urdangarín. Se ve que la transparencia de Fabra acaba donde empieza la Casa Real. 19.00: Me voy a la tertulia en la Cadena SER. Hoy los temas son “nuestros”: Calatrava y Urdangarín, cómo no. Ahí se ve el resultado del trabajo parlamentario de Esquerra Unida. 20.00: De vuelta al grupo atendiendo más llamadas. No he conseguido sacar ni un minuto para escribir mi crónica diaria en EL PAÍS, ¡qué agobio! 21.00: Me pongo a escribir al borde del plazo horario marcado para la entrega de los textos cada día. Aquí os mando esto escrito de un tirón y sin revisar, mañana espero escribir algo más profundo. Hoy aún tengo que pasarme por la fiesta de campaña organizada por Joves d’Esquerra Unida-Els Verds. No sé si me quedan fuerzas… ¡y eso que no soy candidato!

Elecciones y presupuestos

8 de noviembre. Desde 1989, cuando el PSOE de Felipe González consiguió su última mayoría absoluta, ninguna convocatoria electoral se había vuelto a realizar en otoño. De una manera natural se había instalado en la sociedad española el hábito de las elecciones en primavera, de forma que la precampaña se desarrollaba lenta y progresivamente a lo largo de todo un curso político. La convocatoria de las elecciones generales para el 20 de noviembre -fecha de infausta simbología- ha alterado el ritmo vital de todos los actores políticos. Los partidos han debido preparar la maquinaria electoral apresuradamente, resolviendo en semanas o días trámites que solían durar meses. También lo hemos notado los diputados y diputadas de las Cortes, dado que la campaña ha coincidido con el trámite de presentación y enmienda de los Presupuestos de la Generalitat. Para un grupo de 55 diputados -o de 33- esta debe ser una vicisitud menor, pero los grupos minoritarios tenemos que multiplicar nuestros esfuerzos hasta el límite. No es fácil pasar de la lupa sobre los números del Presupuesto al gran angular sobre los temas de la campaña, y esto es algo que nos sucede varias veces al día. Eso sí, estoy convencido de que nuestra actuación parlamentaria y la defensa del programa de Esquerra Unida en los debates de campaña está manteniendo el mismo nivel de siempre. Los agobios, como la ropa sucia, se quedan en casa, así que el 21N será el día de compensar a nuestras familias con una tarde de móviles apagados. Prometido.

Pepsi y Coca Cola

7 de noviembre. Cuando haces campaña, comarca a comarca, pueblo a pueblo, tienes que buscar un lenguaje sencillo que conecte con la gente aunque sea para explicar las cuestiones más áridas y complejas. Esto pasa con la economía, que a nadie parecía importarle en la época de “vacas gordas” (para algunos) pero ahora es la máxima preocupación de cualquier familia trabajadora. Si un candidato se enreda en cifras macroeconómicas y disquisiciones sobre políticas neoliberales o keynesianas, procíclicas o anticíclicas, verá rápidamente disminuir la atención de su audiencia. Si, por el contrario, pone ejemplos de la vida cotidiana y símiles que todo el mundo entiende, conseguirá generar un debate animado entre la concurrencia. Una de las licencias metafóricas que yo uso, y suele funcionar bien cuando hablo de política económica, es comparar a los dos partidos mayoritarios con las marcas más populares de refresco de cola: PP y PSOE en España, como Pepsi y Coca Cola en Estados Unidos, dedican gran cantidad de recursos a campañas publicitarias basadas en atacar la reputación del rival, pero sus diferencias van poco más allá del envoltorio de la lata. Cualquiera puede comprobarlo vendándose los ojos y echando un trago de una y otra bebida: apenas notará diferencia, más allá de un cierto regusto final. Lo mismo sucede si echamos la vista atrás y repasamos las posiciones de los partidos mayoritarios en materia fiscal y económica: ambos han apoyado las rebajas de impuestos a las rentas del capital, las ayudas multimillonarias a la banca, la privatización de las cajas de ahorros, la venta de empresas públicas, la reforma laboral y de las pensiones… con los únicos matices de una cierta mala conciencia en el PSOE (que ahora promete hacer lo que no hizo y combatir lo que aprobó) y un gran oportunismo en el PP (que se permitió el lujo de no votar recortes que planea redoblar si gobierna). El debate “cara a cara” entre Rubalcaba y Rajoy será una nueva escenificación del enfrentamiento entre quienes coinciden en lo fundamental: recortar derechos sociales al dictado de los mercados. Por eso esta noche os recomiendo apagar la tele y leer las interesantes propuestas alternativas del programa de Izquierda Unida… mientras os tomáis un zumo de frutas sano y natural.

La batalla de Alicante

6 de noviembre. El lunes está Cayo Lara en Alicante, donde el voto de izquierdas será decisivo el 20N. Según el sondeo de Demoscopia que publicó El País el pasado 9 de octubre, el último escaño de la provincia está en disputa entre el Partido Popular y Esquerra Unida-Els Verds. En una circunscripción que elige 12 diputados al Congreso, la correlación actual es de 7 para el PP y 5 para el PSOE, pero todas las encuestas vaticinan que este último partido perderá un escaño con total seguridad. La duda es saber si irá a engrosar las filas del Partido Popular, contribuyendo a una mayoría absoluta de la derecha más dura, o por el contrario se ampliará el grupo de Izquierda Unida en el Congreso con la incorporación de un diputado alicantino. En manos de los electores está. Con los resultados de las últimas elecciones autonómicas en la mano, la suma de los votos obtenidos por Esquerra Unida (43.826) y los Verdes (15.280), darían como resultado la consecución del escaño para Víctor Domínguez, profesor de la Universidad de Alicante y cabeza de lista de la coalición. Pero estas pueden ser las “cuentas de la lechera” si los votantes de izquierdas y ecologistas no son conscientes de lo que está en juego y optan por un “voto útil” que sería completamente inútil. El ejemplo histórico más claro lo tenemos en las elecciones municipales de 2007 en la ciudad de Alicante, cuando a Esquerra Unida le faltaron menos de 100 votos para obtener un concejal que habría supuesto la pérdida de la mayoría absoluta del PP y la posibilidad de un gobierno progresista en el Ayuntamiento. Sólo con que unos pocos de los que cambiaron EU por PSOE hubieran mantenido su preferencia inicial, Sonia Castedo nunca hubiera sido alcaldesa de Alicante. Aquella fue una gran lección de la inutilidad del llamado “voto útil”. Y las próximas elecciones generales del 20 de noviembre lo volverán a ser de nuevo. Esperemos que esta vez no tengamos que lamentarnos del “si hubiera” sino que nos congratulemos del “ha sido”. Es decir, que el voto inteligente y comprometido de la gente ecologista y de izquierdas vaya para Esquerra Unida-Los Verdes y el último escaño de Alicante no acabe en el zurrón de un PP que amenaza con liquidar los restos de nuestro maltrecho Estado del Bienestar. Seamos optimistas.

Con el dinero de todos, banca pública

5 de noviembre.Esta mañana Marga y yo hemos acompañado a Ricardo Sixto en la presentación de las propuestas programáticas sobre el sistema financiero de la coalición Esquerra Unida-Els Verds. Hemos citado a los medios a las puertas de la sede de la CAM en Valencia y, para visualizar gráficamente nuestra principal reivindicación, hemos utilizado un cartel con el logotipo de esa Caja de ahorros donde decía “Banca Pública Valenciana”. Ayer nuestros compañeros de Alicante, encabezados por Víctor Domínguez, fueron aún más ingeniosos y repartieron chorizo a las personas que transitaban por delante de la sede central de la CAM. Con estas dos acciones hemos querido dejar constancia de uno de los principales puntos de nuestro progama electoral: la creación de una Banca Pública que facilite el crédito necesario para reactivar la economía y generar empleo. Consideramos que se trata de una propuesta necesaria y perfectamente viable, como demuestran las experiencias existentes en distintas regiones de Europa e incluso de Estados Unidos, la meca del capitalismo. En España también tuvimos nuestra propia banca pública -que en los años 80 otorgaba más del 20% de los créditos- hasta que el gobierno de Felipe González decidió privatizarla y finalmente fue engullida por el BBVA (Argentaria) y el Deutche Bank (Caja Postal). En la actualidad el Estado se encuentra desprovisto de un instrumento básico de política financiera, hasta el punto de que el Instituto de Crédito Oficial se ve obligado a pagar altas comisiones a la banca privada para que canalice sus préstamos. Y los miles de millones de dinero público que se han inyectado en bancos y cajas de ahorros no han servido para hacer fluir el crédito sino para tapar los agujeros generados en sus balances contables por el pinchazo de la burbuja inmobiliaria. ¿Cómo podríamos recuperar una banca pública? Pues a partir de las cajas de ahorros, entidades privadas pero de carácter social y con un fuerte arraigo en sus respectivos territorios, que podrían constituir un sistema federal de banca pública autonómica. Esto es perfectamente posible si hay voluntad política, y el primer paso debería darse con la Caja de Ahorros del Mediterráneo, intervenida por el Banco de España tras haber sido “saqueada” por directivos colocados y teledirigidos por el PP. Después de capitalizar la CAM con más de cuatro mil millones de euros de todos los ciudadanos, ¿por qué tenemos que venderla a precio de saldo o directamente regalársela a una entidad financiera privada? ¿No sería mejor utilizarla con criterios éticos y sociales para atender las necesidades de crédito de las PYMES, los autónomos y las familias? En Esquerra Unida estamos plenamente convencidos de ello, y seguros de que cada vez más gente coincide con nosotros.

El día de la encuesta

4 de noviembre. Ya es tradición que el primer día de la campaña electoral esté marcado por la encuesta del CIS. Aunque unos y otros le dan o quitan valor en función de sus resultados particulares, cierto es que todos los partidos están pendientes del estudio demoscópico con mayor amplitud de muestra y rigor metodológico de cuantos se publican. Sólo se espera con mayor inquietud otra encuesta: el sondeo a pie de urna de la noche electoral. El CIS ha venido a ratificar hoy tendencias de fondo que ya anticipaban el resto de encuestas: la previsible mayoría absoluta del PP, el hundimiento del PSOE (a niveles de 1977) y la consolidación del grupo parlamentario de Izquierda Unida (que aumentaría un 62% su estimación de voto y pasaría de 2 a 8 diputados según el CIS). Uno de esos escaños sería el de Valencia, y por tanto EUPV recuperaría su presencia en el Congreso con Ricardo Sixto. Lástima que el sondeo del CIS no publique la estimación de los porcentajes de voto en cada circunscripción provincial, porque podríamos comprobar lo cerca que estamos de obtener al menos 6 diputados más. Concretamente, Izquierda Unida se disputa con el Partido Popular el último escaño en Zaragoza, Málaga, Cádiz, Murcia y Alicante, y podría conseguir también uno más por Madrid (el tercero). Conviene resaltar que la gran diferencia entre el porcentaje de votos y el número de escaños que habitualmente sufre Izquierda Unida, consecuencia de una injusta Ley Electoral que trata de blindar el bipartidismo, mantiene una relación inversa con los resultados: a menos votos más castigo, a más votos menos penalización. Quiere decir esto que sólo con subir un punto porcentual en todo el Estado, pasando del 6% al 7%, Izquierda Unida podría duplicar la representación prevista por el CIS y lograr una quincena de escaños, convirtiéndose en el tercer grupo en el Congreso en consonancia con nuestra condición de tercera fuerza en apoyo popular. Sería de justicia.

Lo que nos jugamos el 20-N

3 de noviembre. Estas no son unas elecciones más. Si hasta ahora se dirimía la contienda electoral entre diferentes opciones políticas dentro de un consenso constitucional (el “Estado social y democrático de derecho”), éste ha quedado roto de facto con la reforma exprés aprobada en verano por PP y PSOE sin consulta popular. Quien piense que el cambio se limita al artículo 135 de la Constitución, estableciendo un límite al déficit público y garantizando a los acreedores de deuda pública “prioridad absoluta” en su pago, está perdiendo de vista el contexto histórico en que se produce. Lo más relevante políticamente es que la reforma no es fruto de la voluntad constituyente del pueblo, ni siquiera de los partidos políticos que ostentan la mayoría de la representación institucional –que no llevaban tal propuesta en su programa, y de hecho sólo unos meses antes el PSOE se oponía a la misma- sino de la presión conjunta de los poderes económicos y financieros internacionales. O, dicho en términos coloquiales, una imposición de los mercados. Ahora llega la campaña y se agudizan los intentos de marcar diferencias ideológicas entre quienes han compartido la hoja de ruta neoliberal marcada por el FMI y la Comisión Europea. Cuando empieza a ser evidente que la política de recortes produce estancamiento económico y a punto está de abocarnos a una nueva depresión, el candidato del PSOE saca a relucir sus referencias socialdemócratas, las mismas de las que abjuró en la práctica durante los últimos años como vicepresidente del gobierno. Enfrente, Rajoy mantiene oculto su programa, en buena medida ya aplicado por Zapatero a partir de mayo de 2010. Porque no debemos olvidar que ambos partidos asumieron -por convicción el PP y por rendición el PSOE- como ineluctables cada una de las grandes medidas económicas dictadas por los mercados: la capitalización pública de las entidades bancarias a través del FROB; la reducción salarial y la congelación de pensiones; la primera reforma laboral centrada en facilitar, abaratar y subvencionar el despido; la reestructuración del sistema financiero que ha acabado con nuestras cajas de ahorros; el retraso en la edad de jubilación y la reforma de la negociación colectiva; la segunda reforma laboral que precariza aún más el empleo de los jóvenes… ¿Quién defendió en todo momento los derechos sociales y la soberanía popular frente a las imposiciones del capital financiero internacional? ¿Quién ha planteado alternativas basadas en una fiscalidad justa y progresiva, para que no paguen la crisis los más débiles? En las instituciones Izquierda Unida. Y en la calle los movimientos sociales, las organizaciones sindicales y de nuevo Izquierda Unida. Convendría no olvidarlo a la hora de votar, porque el 20 de noviembre nos jugamos el futuro del Estado del bienestar. Democracia o mercados, ésa es la cuestión.