El 15-M logra aplazar la subasta de dos viviendas en Vitoria
El movimiento 15-M en Vitoria ha conseguido esta mañana aplazar la subasta de dos viviendas del casco viejo de la ciudad a causa de impagos. Una de las viviendas pertenece a Aurelia, una mujer de 67 años de origen gallego que vive en un cuarto piso sin ascensor del casco viejo de la ciudad. Aurelia firmó por buena voluntad un crédito hipotecario junto con su hija y la pareja de esta en 2006 para que ambos pusiesen en marcha una panadería. Su vecino "de toda la vida", Manuel, se ofreció a avalar el crédito con su casa.
Un año después, los dueños vendieron el local en el que se encontraba la panadería y ahora los hogares de ambos jubilados están en peligro porque la hija de Aurelia y su pareja han dejado de efectuar los pagos de la hipoteca que sigue vigente. Aurelia explicaba esta mañana a este diario que ella sigue pagando la parte que le corresponde, 388 euros mensuales que la obligan a hacer malabarismos para llegar a fin de mes con su pensión de 600 euros. Ella misma cubrió la deuda hasta 2008 con la herencia de su padre, asegura. Sin embargo, el impago de los últimos dos años y medio del crédito de la Caja Vital asciende a 20.000 euros.
Aurelia vive hoy con la ayuda de amigos y vecinos y la de los indignados vitorianos que después de un intenso mes trabajando para que no se quede sin piso ya son "como mi familia", aseguraba nerviosa esta mañana. El paso logrado hoy supone "una chispita de ánimo", pero esta gallega afincada en Vitoria desde hace 41 años reconoce que queda mucho por hacer. Aunque se cruza con Manuel por la escalera, "no me habla" desde que ambos supieron de la subasta de sus hogares. "Quiero que sepa que estoy luchando por salvar su casa".


























































