La Audiencia Provincial de Madrid juzga a un policía y a su hijo por robo con violencia

La fiscalía mantiene su petición de ingreso en prisión del agente durante cinco años, mientras que para su hijo pide cuatro

El fiscal ha mantenido a la finalización del juicio celebrado hoy en la Sección 29 de la Audiencia Provincial de Madrid su petición de 5 y 4 años de prisión para un policía nacional y su hijo por robar 280 euros a un tercero utilizando la condición de agente del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) del padre. Según el escrito del Ministerio Público, los dos acusados trataban así de recuperar el importe de un GPS que habían comprado previamente y que no funcionaba.

El funcionario policial José María B.C., que se encuentra suspendido de empleo y sueldo desde 2007, y su hijo, José Andrés B.S., están acusados de un delito de robo violento con uso de arma al obligar a José Manuel G.G. a devolverles el dinero que le habían pagado dos días antes por un GPS. Según explica el fiscal en su informe definitivo, las grabaciones telefónicas escuchadas en el juicio demuestran que la víctima no entregó el dinero "voluntariamente" y que su "terror" fue mayor como consecuencia de encontrarse ante un policía que le mostró su placa y su arma.

Las dos defensas han pedido la absolución de sus clientes alegando que las escuchas debían considerarse nulas al haberse obtenido de forma ilegal. Había "un afán desmesurado de la policía" por perseguir a mi cliente, destacó la letrada de José María B.C., mientras que la defensa del hijo manifestado que "no existe ningún control jurisdiccional de esas escuchas". Los hechos juzgados en la sección 29 de la Audiencia madrileña se remontan al 19 de diciembre de 2006, en la estación de metro de Vicálvaro, donde el hijo y el vendedor quedaron para hablar de un teléfono móvil.

Y fue ese el lugar, según el fiscal, donde acudió el funcionario del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) quien identificándose como policía y mostrando su placa sacó al vendedor por la fuerza del coche recriminándole que le había engañado y exigiéndole la devolución del dinero. José María le entregó el dinero que llevaba, 170 euros, yendo a continuación los tres en el vehículo de José Manuel conducido por José Andrés a un cajero automático, donde José Manuel sacó los 110 euros restantes.

Según la versión de la fiscalía, el acusado mostró brevemente la pistola, que guardaba en la parte trasera del pantalón, "con el fin de intimidarle", a la vez que aseguraba que a un policía "con canas" no se le engañaba y que era un delincuente. Después de recuperar los 280 euros, los dos acusados no devolvieron el GPS a José Manuel.

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