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Desalojo sin consenso

Los indignados de Plaza de Catalunya no se ponen de acuerdo en abandonar o no el campamento. -En Lleida se marchan. -Girona decidirá el miércoles

Son las diez de la mañana y alrededor de un centenar de acampados duerme todavía en el interior de las pocas tiendas de campaña que permanecen en la Plaza de Catalunya de Barcelona. La resaca de la asamblea organizada ayer colea no sólo en el ánimo de los acampados, también en su estado físico. "¡Estas destrozao tío!", le espetaba nada más levantarse un indignado a otro. Los problemas físicos unidos a la inseguridad parecen estar afectando al sentir de un grupo que anoche tuvo que decidir si continúa pernoctando en la plaza.

Durante la última asamblea alrededor de 900 indignados discrepaban sobre si desalojar el campamento suponía o no un avance en las expectativas de la reivindicación. Por mayoría aplastante (no hubo que hacer un recuento exhaustivo debido a la diferencia), los indignados decidieron que dejarían de pasar las noches en la plaza aunque mantendrían las actividades diurnas y buscarían dispersar las protesta por los distintos barrios de la ciudad.

Sin embargo, el modo en el que se decidió el desalojo parcial parece haber disgregado al grupo. "Se decidió que nos iríamos durante esta semana, aunque si fuera por mí nos íbamos mañana mismo", contrapone Ramón, ayudante de la comisión jurídica.

La indecisión reinante en el seno de los acampados ha incrementado la tensión entre unos y otros. "Anoche se decidió que nos íbamos y nos iremos, a estos que dicen que nos vamos a quedar aquí para siempre no hay que hacerles ni caso", respondía una de las participantes en la asamblea. Y es que durante las últimas semanas han ido incrementando el número de acampados no indignados. "Son gente que no les interesa nada de lo que pasa aquí. Vienen a aprovecharse de la situación, no creen en nada. Si sacásemos la cocina de la plaza verás como se irían", añade Ramón.

La variedad de comisiones implica un abanico más amplio de perspectivas respecto a si el desalojo de la plaza conllevaría un debilitamiento del movimiento. "No creo que si dejamos de venir por la noches vayamos a perder el seguimiento. Ahora mismo estamos trabajando en reforzar el apartado de Internet para seguir sosteniendo el espíritu", asegura Roger, miembro de la comisión de comunicación.

La dimensión internacional del movimiento del 15-M ha variado la forma de pensar de parte de los acampados. "No podemos irnos por la noche porque es a estas horas cuando podemos contactar con los indignados de otros países. Además tenemos que seguir empujando si queremos cambiar de verdad las cosas", sostiene uno de los representantes de la Comisión Internacional. Él junto con el sector contrario al desalojo cuestionará en la próxima asamblea la validez de las últimas decisiones.

En Lleida levantan el campamento

Los indignados que han permanecido 17 días en la plaza de Ricard Viñes de Lleida han levantado el campamento, pero no han puesto fin a las movilizaciones ya que han decidido celebrar asambleas cada día, a las 20 horas, hasta el día 15 de junio.

Con el desmantelamiento de la acampada, que ha tenido una gran aceptación entre los vecinos y comerciantes de la zona, el colectivo de indignados no da por extinguido el movimiento en demanda de una democracia real.

Continuarán las asambleas en los barrios y las reuniones con entidades sociales de la ciudad, y el día 15 de cada mes los activistas volverán a dormir en la plaza como acto simbólico.

Las protestas se trasladarán el próximo día 11 al pleno de constitución del nuevo ayuntamiento de Lleida, que los indignados aprovecharán para entregar al alcalde socialista Àngel Ros las principales reivindicaciones del movimiento. Previamente, los participantes barrerán la plaza de la Paería, situada delante del edificio consistorial, en recuerdo del desalojo policial sufrido el 27 de mayo. Ese día también se cocinará una paella y habrá un concierto. Hasta la fecha se han recogido más de 5.000 de ciudadanos que están a favor de las peticiones del colectivo.

En Girona, indecisos

La acampada de indignados en Girona no ha tomado todavía una decisión sobre su futuro. Será el miércoles cuando en una sesión extraordinaria decidan si, como han hecho los indignados de Lleida y Barcelona, dejan de pernoctar en la céntrica Plaza de Cataluña de la localidad, aunque manteniendo los puntos de información y actividades. Ayer, cientos de indignados se congregaron en el céntrico Jardín de la Infancia para escuchar al economista y presidente de la organización Justicia y Paz, Arcadi Oliveras.

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