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Juzgan en Lleida a un vecino de Torà por el asesinato de su esposa

El jiscal solicita para el acusado una pena de casi 20 años de prisión

Un jurado popular constituido hoy en la Audiencia Provincial de Lleida tendrá que decidir sobre la inocencia o culpabilidad de Francisco Torrens, un vecino de población leridana de Torà juzgado por haber matado, en diciembre de 2008,a su mujer de un disparo en la cabeza mientras hacía la siesta en el sofá. El fiscal solicita para el acusado una pena de casi 20 años de prisión por un delito de asesinato con las agravantes de alevosía y parentesco.

Torrens, de 54 años, se ha mostrado muy arrepentido por haber acabado con la vida de su esposa Anna G., de 48 años, con la que llevaba casado desde hacía 22 años y tenía una hija mayor de edad. En el momento de los hechos, la tarde del 18 de diciembre de 2008, el matrimonio estaba tramitando la separación y mantenía fuertes desavenencias por el reparto del patrimonio familiar. Además, él acababa de descubrir una infidelidad de su mujer. "No podía soportar que se quedara con mi dinero, se fuera con otro hombre y encima se riera de mí", dijo en sus primeras declaraciones tras ser detenido.

Los celos y el problema económico fueron, a juicio del fiscal, los auténticos motivos del crimen. Torrens ha explicado hoy que le ofreció a su mujer 15 millones de euros y un terreno, pero que ella le exigió 50 millones para llegar a un acuerdo. "Si hubiera aceptado el dinero, seguramente hoy seguiría viva. En ese momento no podía entender que quisiera hacerme tanto daño", ha declarado.

En la vista están representados, además del ministerio fiscal, el abogado del Estado y tres acusaciones particulares en nombre de la hija y de los padres de la víctima, que piden 23 años de cárcel para el acusado. Las pruebas periciales psicológicas y psiquiátricas serán determinantes para saber si el acusado tenía afectadas sus capacidades volitivas y cognitivas.

La defensa califica los hechos de homicidio y solicita una pena de un año de prisión o alternativamente otra de cinco años al considerar que Torrens tenía las facultades mentales perturbadas cuando le disparó a su mujer un tiro a bocajarro en la cabeza con un revólver antiguo que él mismo había manipulado. El fiscal ha asegurado que el acusado preparó el asesinato, ya que unos días antes probó el revólver para cerciorarse de que funcionaba.

El acusado ha reconocido desde el primer momento haber matado a su mujer y que esa no era su verdadera intención, sino la de suicidarse en su presencia "para acabar con el sufrimiento y para que ella tuviera remordimientos durante toda su vida". Después de dispararle y causarle la muerte de forma prácticamente inmediata, Torrens avisó a la empleada del hogar y le pidió que llamara a los Mossos d'Esquadra. "He matado a Anna, le he pegado un tiro. La mala puta me quería dejar, ahora ya no me dejará", le dijo a uno de los agentes que acudió al domicilio para practicar las diligencias del crimen.

Hoy, durante la primera sesión del juicio que tiene previsto acabar mañana, el acusado se ha mostrado arrepentido por lo que hizo y se ha definido como una persona "pacífica y trabajadora" que hubiera dado la vida por su familia. "Nunca pensé en hacerle daño. La quería tanto a ella como a su familia. Esto me ha destrozado la vida", ha lamentado.