Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los secuestradores de Rafael Ávila pretendían conseguir dinero para hacerlo con El Pocero

La banda intentó sin éxito raptar al hijo del empresario Francisco Hernando

Luis Miguel Rodríguez Pueyo, principal acusado del secuestro del empresario gaditano Rafael Ávila en junio de 2008, se ha sentado en el banquillo para la primera sesión del juicio,que se ha iniciado hoy en la Audiencia de Cádiz. La vista ha comenzado con una revelación: el cautiverio que padeció Avila durante 16 días fue en realidad un método para reunir dinero suficiente para contratar a un equipo experto que secuestrara al constructor Francisco Hernando, conocido como El Pocero.

La misma banda trató sin éxito de secuestrar al hijo de El Pocero semanas antes de que se lograra con el empresario de Sanlúcar.

Pueyo, que fue condenado por el caso Arny,ha justificado esta "desesperada" medida en una deuda contraída con un grupo inversor con sede en Londres, que le exigía el dinero bajo amenaza de muerte contra él, su hijo y su nieta.

El cabecilla ha asumido los delitos y ha intentado exculpar a los otros siete acusados, entre ellos dos hijos suyos. Ha reconocido que Avila vivió en condiciones "horribles" pero ha negado que hubiese intención alguna de matarle.

Rodríguez Pueyo, junto a otras siete personas, están acusadas de secuestrar al empresario gaditano durante 16 días en la cuadra de un chalet de Almonte (Huelva), en el que permaneció retenido hasta ser liberado por el Grupo Especial de Operaciones (GEO) de la Policía Nacional.

El fiscal pide para el acusado 28 años de prisión y 22 años para otros cinco procesados, entre ellos, el también empresario Manuel Ibáñez y Raúl Brey Ábalo, primo del presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, y dueño del chalet en el que la víctima estuvo secuestrada.

Los ocho imputados han comparecido hoy en la primera sesión de este juicio, que previsiblemente durará dos semanas, y que se ha iniciado con el interrogatorio de Rodríguez Pueyo.

El fiscal ha lanzado su batería de preguntas y ha pedido que se escuchen en la sala las grabaciones de distintas conversaciones telefónicas intervenidas a los acusados y en las que Rodríguez Pueyo dice a algunos de los secuestradores que "esperen" sus órdenes.

En su escrito, el fiscal explica que Rodríguez Pueyo suplantó la identidad de su hermano -fallecido en el 2000-, y que montó diversas sociedades con algunos de los acusados, con los que decidió secuestrar a Rafael Ávila -con quien habían tratado acerca de negocios inmobiliarios-, y pedir a su familia un rescate de diez millones de euros que posteriormente rebajaron a dos.

La víctima, según el fiscal, aún padece numerosas secuelas, como "pesadillas" y "estrés postraumático" -por los que continúa necesitando tratamiento médico-, debido a las "pésimas" circunstancias en las que le mantuvieron sus secuestradores, que lo "amordazaron", "ataron" y "sedaron" con pastillas tranquilizantes.