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SI YO TE CONTARA... HISTORIAS DE LOS LECTORES

Yo VS. el (des)ahorro de la administración

Me he convertido en un nuevo estrato de la sociedad: joven de 28-30 años, licenciado, carente de experiencia laboral, con amplios conocimientos teóricos indemostrables a nivel curricular, sin un duro y más quemado que la moto de un hippie

Hace cuatro años terminé mi carrera de Derecho y comencé a preparar unas oposiciones. Por su dificultad y por mi afortunada situación familiar me pude dedicar a ellas desde el principio a jornada completa. Yo sabía a lo que me enfrentaba: amplio temario, competitividad... pero nada más lejos, mi principal adversario estaba por llegar: la oferta pública de empleo.

Cuando empezó mi andadura, casi 80 plazas componían mi reto, desde aquel momento no se han vuelto a convocar, y lo que es peor, no se van a volver a convocar al menos en otros 3 años. El esfuerzo de este tiempo y las ilusiones que poco a poco ves deshacerse por causas ajenas a ti, es casi el menor de los males. Me he convertido en un nuevo estrato de la sociedad, una nueva etiqueta: joven de 28-30 años, licenciado, carente de experiencia laboral, con amplios conocimientos teóricos indemostrables a nivel curricular, sin un duro y más quemado que la moto de un hippie.

Y a lo que voy, la en teoría causa de esta situación de que no se convoquen plazas, es la crisis y el posible ahorro que esta medida supone. Pero esto es una gran mentira. En las administraciones se sigue necesitando gente, ya sea por bajas, jubilaciones, etc. Y esas plazas SE ESTÁN CUBRIENDO con puestos de interinos, que desde la Ley 7/2007 de 12 de abril del Estatuto Básico del Empleado Público reciben prácticamente la misma remuneración. Conclusión, ahorro CERO.

Somos mucha gente que vemos como los años de recién licenciado han pasado, vemos truncadas nuestras ilusiones iniciales y nos enfrentamos a unas posibilidades laborales fatales. Además de encontrarnos en una situación bastante incomprendida por la sociedad que nos puede tachar de vagos por no haber trabajado cuando nos hemos quemado tanto o más que un trabajador estudiando, sin cobrar, para luchar por un sueño que se han empeñado en machacar escudándose en la crisis y aplicando medidas inútiles, panfletarias e injustas.