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Reapertura del 'caso Couso'

Los testigos de la muerte de Couso se ofrecen a acompañar al juez Pedraz a Irak

"Desde allí se ve muy claro que los argumentos del Pentágono no justifican el error", aseguran.- Una sargento estadounidense advirtió a sus superiores de que el hotel atacado estaba lleno de periodistas

Los cuatro testigos de la muerte del cámara de Tele 5 José Couso (Jon Sistiaga, Olga Rodríguez, Carlos Hernández y Jesús Quiñonero), quieren acompañar al juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz a Irak para explicarle, sobre el terreno, qué ocurrió el 8 de abril de 2003, cuando el tanque estadounidense que llevaba un día apostado frente a su hotel, el Palestina, disparó contra el edificio y mató a Couso. "Desde allí resulta mucho más fácil. Se ve perfectamente cómo, a la distancia que estaban de nosotros, eran perfectamente capaces de ver nuestros chalecos antibalas, con la palabra PRENSA bien grande. Nosotros les habíamos visto y ellos a nosotros, porque estábamos constantemente en los balcones porque necesitábamos la señal por satélite para retransmitir", cuenta Olga Rodríguez.

La periodista recuerda que se habían trasladado al Hotel Palestina por seguridad, porque el Pentágono había transmitido que el Hotel en el que estaban antes, el Rashid, podía ser objetivo militar. "Además, había una sargento estadounidense, Adrienne Kinne, cuyo trabajo consistía en escuchar todas nuestras conversaciones, es decir espiarnos. Esas conversaciones eran, o para mandar nuestras crónicas o para decirle a nuestras familias que estábamos bien. Cuando comenzó la invasión, llegó a su departamento un informe que incluía el Plaestina como posible objetivo y ella advirtió a su superior que allí sólo había periodistas. Su superior le dijo: 'Métete en tus asuntos'. Todo esto lo ha contado ella en televisión", añade Rodríguez.

Los cuatro testigos del ataque están convencidos de que los argumentos dados por el Pentágono para justificar el ataque no demuestran que fuera una terrible equivocación. "Existen muchos elementos para pensar que no era un simple error", asegura Rodríguez. "Ese mismo día fueron atacadas otras dos sedes periodísticas, tres periodistas murieron y como consecuencia, ningún periodista pudo ejercer su oficio aquel día, es decir, que no hubo imágenes de la toma de Bagdad por parte de EEUU. Por eso creemos que una investigación independiente sobre este asunto es fundamental para la libertad de prensa, para sentar un precedente y evitar que vuelva a ocurrir. Si acciones militares como esta no se investigan, se genera una sensación de impunidad en los ejércitos. Es nuestra obligación, como ciudadanos y como periodistas, pedir justicia".