Pillados 'in fraganti' cuando envenenaban un área de caza en Lleida

Los depredadores son el arrendatario, el vigilante y un socio del área

Miembros del grupo especial de lucha contra el uso de veneno del cuerpo de Agentes Rurales del Departamento de Medio Ambiente sorprendieron el pasado sábado en flagrante a tres personas que estaban esparciendo cebos envenenados en el área de caza de Montargull, en el término municipal de Artesa de Segre (Noguera), con el fin de aniquilar los depredadores de las especies cinegéticas que pueden cazarse en el coto, principalmente conejos y perdices.

Los infractores son el arrendatario, el vigilante y un socio del área de caza. Los agentes intervinieron en el momento de la colocación de los cebos envenenados y de esa manera evitaron la muerte tanto de animales depredadores como de otras especies de fauna en peligro de extinción.

Los primeros indicios de que se estaba utilizando veneno en este vedado se tuvieron hace varios años cuando aparecieron muertos varios animales domésticos de vecinos de la zona. Las investigaciones permitieron relacionar los hechos con la gestión del área de caza de Montargull, donde también se descubrió que se utilizaban artes y métodos de caza prohibidos actualmente.

El sábado, después de realizar un seguimiento de diversas personas sospechosas, se interceptó un coche en el que viajaban el arrendatario, el vigilante y un socio del área de caza y en el registro del vehículo se encontró diversos cebos con veneno preparados para ser repartidos por el terreno, así como recipientes con el mismo producto tóxico utilizado para su preparación. Posteriormente se recogieron los cebos que ya habían sido dejados en lugares de paso de los animales que pretendían eliminar.

Los agentes rurales han presentado el atestado en el Juzgado de Instrucción de Balaguer, donde se instruirán diligencias penales por un presunto delito contra el medio ambiente. El envenenamiento de fauna salvaje está castigado con penas de entre cuatro meses y dos años de prisión y también puede comportar la suspensión de las actividades en el área de caza afectada.

Medio Ambiente recuerda que el uso de venenos conlleva un riesgo para toda la fauna, ya que mata indiscriminadamente a cualquier animal que esté protegido. Los potentes productos tóxicos utilizados provocan un efecto en cadena, de manera que el animal que ingiere el cebo envenenado muere y al mismo tiempo se convierte en comida mortal para las aves carroñeras y de rapiña, como el quebrantahuesos, el buitre negro, el milano real y el águila, todas ellas en peligro de extinción.

El cuerpo de Agentes Rurales ha detectado en los últimos años una tendencia creciente del uso de veneno en los cotos de caza. Por este motivo ya se han dictado varias sentencias condenatorias y hay varias causas pendientes de juicio. Se calcula que en la última década el veneno ha matado en España a más de 15.000 animales.

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