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España expulsa a Marruecos al acusado por error del 11-M

Mohamed Haddad estaba en huelga de hambre por la negativa del Gobierno español a darle asilo

Mohamed Haddad, el tetuaní de 42 años, identificado por error como uno de los autores materiales del 11-M y secuestrado por la policía marroquí durante 45 días, fue expulsado de España el pasado viernes y trasladado a Marruecos cuando cumplía 39 días de hambre en protesta por la negativa del Gobierno español de concederle el derecho de asilo. Según señalan sus familiares Haddad fue conducido desde el centro de Internamiento de Algeciras hasta la frontera de Ceuta y desde allí conducido en ambulancia hasta el hospital Sania Dremal de Tetuán donde continúa ingresado. "Le hemos convencido para que cese en su huelga de hambre y han comenzado a administrarle suero. Tiene dolores y molestias, pero se encuentra bien físicamente", asegura su hermano residente en Madrid.

La expulsión de Haddad se produce después que la Audiencia Nacional haya rechazado los recursos presentados por los abogados de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR). Este organismo advirtió a los jueces que Haddad podría sufrir torturas o malos tratos si era entregado a Marruecos. Amnistía Internacional estudia el caso, pero la expulsión se ha producido antes de que los letrados de la organización de derechos humanos con sede en Londres se pronunciaran. "Se han dado mucha prisa en echarlo porque sabían que estaba consiguiendo cada vez más apoyo y solidaridad", señala su hermano.

Mohamed Haddad solicitó asilo político en España porque su esposa y dos hijas viven en Madrid, ciudad en la que también residía él hasta que se trasladó a Tetúan meses antes del 11-M de 2004. Fue identificado por error como autor material del atentado y agentes de la policía política marroquí lo secuestraron y mantuvieron preso durante 45 días en la cárcel de Temara mientras su familia denunció su desaparición. La policía marroquí la retiró su pasaporte sin ninguna orden judicial y se lo entregó dos años después cuando su permiso de residencia ya había caducado y no podía regresar a España. Las autoridades marroquíes no reconocieron nunca su detención y durante su desaparición dirigentes del PP y el diario El Mundo acusaron a Marruecos de protegerle y vertieron contra él graves acusaciones. Tras su puesta en libertad el juez del Olmo y la fiscal Olga Sánchez le interrogaron en Rabat sin que en ningún momento estuviera imputado en la causa.

El pasado mes de junio Haddad cruzó la frontera de Ceuta, pidió el asilo político en una comisaría de policía e ingresó en el Centro Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta donde permaneció hasta hace varias semanas en que fue trasladado al Centro de Internamiento de Algeciras. El Ministerio del Interior denegó la petición de asilo porque no cumple los requisitos "por el carácter instrumental de su solicitud" y porque tampoco aprecian razones humanitarias o de interés público en su petición". La negativa asegura que Haddad al no obtener el correspondiente visado para entrar en España "optó por esta operación en claro fraude a la normativa vigente". El expediente recoge informes de la policía en los que se recuerda la vinculación de Haddad con Lachen Ikassrien, un marroquí al que entregó su pasaporte "que fue juzgado por la Audiencia Nacional por integración en banda terrorista, aunque absuelto de su imputación al no poder comprobar el cumplimiento de los requisitos para la intervención de las comunicaciones". La policía española añade que no hay constancia de las torturas que, según Haddad, sufrió en la prisión marroquí porque la documentación aportada en la petición de asilo tiene más de cinco años. "Cometí un error cuando deje mi pasaporte y me ha crucificado para toda la vida", señala Haddad. El Gobierno sólo concede el tres por ciento de las peticiones de silo que recibe, según señalan organizaciones de derechos humanos.