La caravana de Barcelona Acció Solidària avanza en Senegal con el apoyo de las autoridades

La policía del país escolta con celo a los compañeros de los tres barceloneses secuestrados el domingo

Los autores del secuestro de tres cooperantes españoles, que ocurrió el pasado domingo por la noche, no representan el sentir de la mayoría de la población de África oriental. Ciudadanos y autoridades mauritanos y senegaleses muestran su empeño en demostrar eso a los integrantes de la caravana solidaria en la que viajaban los tres secuestrados, y que ayer reemprendió la marcha desde la capital mauritana, Nuakchot, entró en Senegal y llegó a la ciudad de Thies. Esta preocupación por lavar la imagen manchada por los secuestradores ha dejado un reguero de anécdotas en el periplo de lo los cooperantes de la ONG Barcelona Acció Solidària, que hoy han repartido material por los alrededores de Dakar, la capital senegalesa.

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La policía les escolta desde su entrada al país. Tanto empeño pusieron en su tarea las fuerzas del orden senegalesas, que cuando el convoy llegó a Thies, ayer en la medianoche, querían hacer dormir a los barceloneses de la ONG Barcelona Acció Solidària en la gendarmería, para protegerles mejor. Sólo al cabo de un par de horas, los expedicionarios les convencieron de que preferían pasar la noche en el hotel. "Lo hicieron de buen rollo; fue un exceso de celo", comenta la anécdota Josep Ramon Jiménez, portavoz de la caravana.

También la población mauritana muestra mucho celo en dejar claro su apoyo a los expedicionarios, explica Josep Carbonell, el presidente de Barcelona Acció Solidària. Él y un compañero se quedaron en Nuakchot, la capital del país magrebí, para permanecer en contacto con la embajada española. Ayer fueron a cenar a un bar, y el dueño se empeñó en invitarles en cuanto se enteró de quienes eran, narra Carbonell. "Nos sentimos muy respaldados, no sólo por los barceloneses, sino también por la población mauritana", ha subrayado hoy Carbonell. La entidad agradeció este apoyo en el blog de la expedición.

Carbonell y su compañero están respaldados, además, por el director de cooperación del Ayuntamiento de Barcelona, que se ha desplazado hoy a Nuakchot. Los cooperantes, explican, también han podido conocer ya a los dos funcionarios que el Ministerio de Asuntos Exteriores ha enviado a la Embajada española en Mauritania para apoyar las labores diplomáticas.

También reciben muestras de apoyo sus compañeros en Senegal. "Estamos aquí como en casa. La gente nos muestra que están compungidos", comenta Josep Ramon Jiménez. "Vamos escoltados más para tener a las familias tranquilas que por inseguridad. Se nos hace raro", añade. Y explica que los ánimos varían: "Cuando trabajamos, nos distraemos. Es cuando paramos que sube todo". Hoy han repartido material para una decena de proyectos que se desarrollan en los suburbios más desfavorecidos de Dakar y en Thies.

Ahora están levantando el campamento de esa ciudad para desplazarse a M'Bour, donde pasarán la noche. Mañana, los 44 integrantes de la expedición se dividirán en dos grupos. Unos viajarán al este de Senegal, y los otros a la región más sureña y asolada por conflictos, Casamance. Allí se volverán a encontrar los dos grupos, que hoy han sabido, además, cuándo regresarán a Barcelona: será, definitivamente, el nueve de noviembre.

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