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Los 40 ya no son lo que eran... ¿o sí?

Catherine Zeta Jones, que mañana cumple esa edad como Jennifer Aniston, Cate Blanchett y Renée Zellweger, se sube a las tablas por primera vez

Los Ángeles (EE UU)

Justo cuando muchos se preguntaban qué había sido de Catherine Zeta-Jones, que mañana cruza el umbral de los 40 años, tan temido en Hollywood en otros tiempos, se ha dado a conocer que, ante la falta de oferta de papeles jugosos en el cine, la galesa probará el teatro por primera vez. Zeta-Jones y Angela Lansbury (sí, la protagonista de la serie Se ha escrito un crimen) encabezarán el reparto de A Little Night Music, una adaptación de la película Sonrisas de una noche de verano (1955), de Ingmar Bergman, que llegará a Broadway (Nueva York) en diciembre, según informa la revista Variety.

Precisamente la intérprete, casada desde 2000 con Michael Douglas, con quien tiene dos hijos, ganó el Oscar a la mejor actriz de reparto por su papel de Velma Kelly en la adaptación de Chicago, una clásica obra de Broadway. Fue la cúspide de una carrera que comenzó a florecer al lado de Antonio Banderas en La máscara del Zorro (1998) y que la llevó a trabajar con directores de la talla de Steven Soderbergh (Traffic, 2000), los hermanos Coen (Crueldad intolerable, 2003) o Steven Spielberg (La terminal, 2004).

Perros, Pilates y gimnasio

Sin embargo, desde que en 2005 repitiera en La leyenda del Zorro no ha conseguido liderar un reparto de éxito y sus apariciones en la gran pantalla se han limitado a filmes de escasa repercusión. ¿La crisis de los 40? "Me siento mucho más joven de lo que soy", ha dicho la actriz a la revista británica OK! "Cuando tienes 20 años, los 40 parecen de gente muy mayor. Cuando me acercaba a los 30, eso ya me parecía una gran reto", admite.

Zeta-Jones, que vive a caballo entre las Bermudas y Nueva York, mantiene su esbelta figura gracias a los paseos por la playa junto a sus perros, al Pilates y al trabajo en el gimnasio, ingredientes fundamentales que también siguen otras cuarentonas en su esplendor físico. Es el caso de Jennifer Aniston o Cate Blanchett, que no sólo han sobrevivido a aquello de que Hollywood no ofrece papeles de interés a las mujeres que pasan la barrera de los 40, sino que afrontan un futuro con títulos de relevancia en el horizonte. "Encontré una cana realmente larga y me hizo alucinar", dijo la ex protagonista de la serie Friends cuando alcanzó esa edad en febrero. "Fue un momento en el que me dije... A¡no quiero tener 40 años!", añadió la actriz, que reconoció que ese hecho le provocó unas pocas lágrimas.

Aunque Aniston no debería preocuparse mucho puesto que sólo en 2010 tiene previsto el estreno de tres películas: The Goree Girls, que también producirá; The Baster, con Jason Bateman, y The Bounty, con Gerard Butler. Respecto a Blanchett, la australiana coincidirá con Russell Crowe en Robin Hood, que presumiblemente le hará mantener su caché en la industria. En cambio, una actriz en horas bajas como Renée Zellweger, que no obtiene buenos resultados en taquilla desde Chicago, afirma no sentir la crisis de los 40 en su propia carne. "No la veo. No lo sé. He tenido demasiadas buenas experiencias y oportunidades como para verlo", manifestó.

Hoy además la televisión estadounidense, que para muchos vive una edad de oro, ofrece el reducto necesario para que muchos rostros conocidos sigan en el candelero. Ahí están para atestiguarlo Mary Louise Parker (Weeds), de 45 años; Kyra Sedgwick (The Closer), de 44; o Kathryn Morris (Caso abierto), de 40, algunas de las reinas actuales de este medio al que no hacen ascos ni las grandes damas de la interpretación, por muy entradas en años que estén, como Meryl Streep o Helen Mirren. En una industria obsesionada por la juventud, parece que los 40 años pueden servir como punto de inflexión para quienes hasta ahora no se han atrevido a abrir el abanico de posibilidades en busca de guiones atractivos, ya sea en televisión, teatro o cine independiente. Ya lo decía Jodie Foster: "Las mujeres son más interesantes a los 40 años. Han vivido más tiempo, tienen más confianza en sus decisiones y pasan de las falsas apariencias, lo que para mí, es un regalo de Dios".