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Un recién incorporado a su destino y un agente en prácticas

Carlos Sáenz de Tejada, de 29 años, insistió en ser guardia civil pese a la dificultad para superar la prueba de natación.- Diego Salva Lezaun, de 27 años, comenzó a trabajar en Mallorca en enero

Burgos / Palma de Malllorca

Carlos Sáenz de Tejada, de 28 años, uno de los guardias civiles fallecidos en el atentado, había recibido su destino hace sólo tres días, si bien llevaba en la isla algo más de seis meses, según familiares de la víctima. Uno de sus parientes relató que a Carlos le costó entrar en la Guardia Civil porque tenía problemas para superar la prueba de natación. Esto no le impidió estar destinado en Mallorca, donde llevaba menos de un año.

Hasta ingresar en la Guardia Civil, vivía con sus padres en la capital burgalesa. Tiene dos hermanas, ambas mayores que él. Desde que terminó la Enseñanza Secundaria Obligatoria quería formar parte del Cuerpo Nacional de Policía y lo intentó en varias ocasiones tras alcanzar la mayoría de edad. Sin embargo, no llegó a superar las pruebas.

Con poco más de 20 años ingresó en el Ejército y prestó servicio durante varios años en la Unidad de Transmisiones I, con sede en la base Cid Campeador de Castrillo del Val (Burgos). Cuentan sus familiares que se encontraba bien con ese trabajo, pero no podía permanecer más años por las limitaciones legales. Fue entonces cuando comenzó a prepararse para ingresar en la Guardia Civil. Estaba ilusionado y no renunció pese a las dificultades que tenía para superar la prueba de natación.

Un primo de Carlos vive justo frente a la casa cuartel contra la que atentó ETA en la capital burgalesa. El tío de Carlos relató ayer que había visto desde la calle la fachada de la vivienda de su hijo con importantes daños. "Sobre todo, la habitación de las niñas está destrozada", precisó. Pero toda la familia se encontraba de vacaciones. Ayer, la suerte les dio la espalda.

Un alumno en prácticas

Diego Salvá Lezaún, de 27 años, agente en prácticas desde el 31 de enero, llevaba cuatro días de servicio en el cuartel de la Guardia Civil de Palmanova, en el corazón turístico de Calvià, y había ingresado en el cuerpo en agosto de 2008. El agente acababa de superar una larga y muy complicada convalecencia debido a un gravísimo accidente de moto, que le llevó a estar meses de baja tras permanecer durante varias semanas en coma en la unidad de cuidados intensivos de un hospital.

Salvá, de madre pamplonesa, -Montserrat-, y padre mallorquín -Antonio-, por tradición paterna estaba destinado a estudiar Medicina y ser urólogo, como su progenitor y otros miembros de una familia de médicos muy conocida en Mallorca. Diego Salvá tenía ocho hermanos. Un tío suyo era inspector de la Policía Nacional Cuando la banda terrorista hizo estallar el explosivo que le segó de inmediato la vida, su padre se encontraba en la isla de Ibiza.

Varios amigos de Diego Salvá en su red social de Facebook empezaron ayer por la tarde a sustituir sus fotografías de perfil por lazos negros en señal de duelo por el fallecimiento de su amigo y de repulsa por el atentado que le ha costado la vida.