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Los incendios en Lleida dejan un muerto y 5.100 hectáreas quemadas

Se trata de un hombre de 86 años atrapado por el fuego, que ya ha sido controlado, cuando trataba de llegar en coche a una finca de la localidad de Cabanabona

Consulte aquí el historial de incendios de esta temporada en Cataluña

Los dos incendios que han azotado la parte más oriental del llano de Lleida se han cobrado una víctima mortal. Se trata de un hombre de 86 años y vecino de Cabanabona (Noguera) que murió ayer viernes en el peor incendio que ha asolado las tierras catalanas en lo que va de año. Pese al fuego, el hombre trataba de llegar a una finca suya cuando, a 100 metros de su pueblo, las llamas rodearon el coche en el que viajaba. Entonces dio la vuelta, pero su vehículo volcó y el hombre murió cuando ya había salido de él, explicó Josep Torras, el alcalde de la localidad. Hasta Cabanabona se trasladó Joan Saura, consejero de Interior de la Generalitat, para supervisar sobre el terreno las tareas de extinción.

El incendio, que ha quemado 5.100 hectáreas, en su mayoría campos agrícolas, ha sido controlado y unas 70 dotaciones terrestres y seis medios aéreos han trabajado para estabilizar el perímetro. Según han informado los Bomberos de la Generalitat, el fuego, que también ha afectado a los municipios de Cabanabona y Oliola, está en fase de control desde las 08.17 horas de hoy y, aunque todavía hay puntos activos en la zona del perímetro, el incendio no se propaga. Los bomberos trabajan ahora para estabilizar el perímetro y remojar toda la superficie afectada por el fuego.

La caída de un cable eléctrico es la hipótesis que tiene "más fuerza" entre los Agentes Rurales sobre las causas del origen del incendio, informa EFE. Una hipótesis a la que ha apuntado también Francesc Baltasar, consejero de Medio Ambiente de la Generalitat, desde uno de los municipios afectados. Baltasar ha lamentado la muerte del vecino de Cabanabona y ha dicho que, anque el fuego está en fase de control, el fuerte viento que sopla en la zona, igual que pasó durante el día de ayer, está dificultando las labores de extinción. El conseller de Agricultura, Joaquim Llena, ha visitado también la zona afectada por el incendio y ha dicho que la Generalitat estudiará declarar zona catastrófica los municipios afectados.

Es ya la segunda ola de fuegos que amenazan las cosechas leridanas (ver mapa), después de que, a principios de julio, varios focos declarados en la misma zona asolaran 400 hectáreas de bosques y 1.100 de campos. Esta última cifra superó con creces la de todo 2008, que fue un año especialmente tranquilo gracias a las lluvias que evitaron los incendios.

La Generalitat sospecha que muchos fuegos agrícolas se originan durante los trabajos de la siega, que se realizan con máquinas en las horas más tórridas del día. Para evitar más incendios, el departamento de Medio Ambiente prohibió trabajar entre las dos y las cinco de la tarde durante dos días a principios de julio, lo que indignó al sindicato agrario Unió de Pagesos. Los agricultores cortaron carreteras en señal de protesta. Tras levantar la prohibición, Francesc Baltasar, consejero de Medio Ambiente, descartó volver a aplicar esta medida siempre que no se repitiesen las condiciones meteorológicas adversas.