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Multados tres 'mossos' que apalearon a un detenido

El tribunal justifica la acción porque la víctima estaba "agresiva y excitada"

La Audiencia de Barcelona ha absuelto a cuatro miembros de los Mossos d'esquadra de un delito contra la integridad moral y de otro de falsedad cometido contra un detenido en la comisaría de Les Corts y que quedó grabado con una cámara oculta. El tribunal considera que los hechos únicamente constituyen una falta de lesiones y condena a tres de los cuatro agentes a una multa de 600 euros y a indemnizar a la víctima, Rubén Pérez Marcos, con 1.610 euros por daños y perjuicios.

Los hechos ocurrieron sobre las 6.30 del 31 de marzo de 2007, cuando el joven fue detenido por encararse con los agentes de la policía autonómica. Una vez allí en comisaría el cabo José David López Pujol ordenó su traslado a la sala de cacheos, donde entraron los agentes Cristian Brieto, Adrián López y Víctor Areste. El detenido tocó a uno de ellos, relata la sentencia, y eso provocó que todos se abalanzaran sobre él y le golpeasen.

El tribunal asegura que fueron "técnicas de reducción que corportaron algunos golpes propinados con los pies y que cesaron de inmediato una vez reducido". La agresión quedó registrada por una cámara oculta que había instalado el Departamento de Interior de la Generalitat tras el incremento del número de denuncias por malos tratos contra la policía autonómica y que uno de los abogados defensores consideró durante todo el proceso como una prueba ilícita.

También se registró otro caso de agresión a una detenida que invstiga la justicia. Ahora, el tribunal se refiere a aquella grabación y viene a decir que los hechos no son lo que parecen. "Si nos guiáramos exclusivamente por el visionado del vídeo tan difundido mediáticamente, cualquier hombre medio, sin duda habría ejercitado su voto de culpabilidad ante lo que, a priori, pudiera tratarse de una brutal paliza policial". Y es que los jueces aseguran que los agentes no hicieron más que cumplir el protocolo establecido -que no estaba vigente en la época de los hechos- y que por eso le colocaron un casco en la cabeza para que no se lesionara.

El fiscal preguntó en diversas ocasiones en el juicio a los policías si propinar patadas en el estómago o por la espalda a un detenido ya esposado, como se aprecia en el video, también formaba parte del protocolo y aquellos no restaron importancia a su actuación. "No alcanzamos a observar que ninguno de ellos -en referencia los policías- dispensare al detenido un trato vejatorio o degradante", dice el tribunal, si bien reconoce en otro apartado "lo impactante que puedan parecer tales imágenes". El detenido sufrió lesiones que tardaron 14 días en curar en diversas partes del cuerpo.

Los policías redactaron después un atestado policial relatando una agresión inexistente hacia ellos para justificar su actuación, lo que llevó al fiscal a acusarles del delito de falsedad documental y a solicitar para cada uno cuatro años de cárcel. El tribunal tampoco cree que existiera este delito y recuerda que "ciertamente muchos atestados policiales exageran o sobrevaloran a nivel delictivo" algunos comportamientos que después quedan reducidos a falta.