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Diario de la primera exhumación con tutela judicial (día 5)

Santiago Macías, vicepresidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, narra los trabajos en Zamora en dos fosas comunes de la Guerra

Santa Marta de Tera
Consulta el diario del primer, el segundo, el tercer y el cuarto día de trabajo

Santiago Macías, vicepresidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), relata para el ELPAIS.com el avance de los trabajos de exhumación de dos fosas comunes en Santa Marta de Tera (Zamora), que se abren por orden de la juez de Benavente Tania Chico. Son las primeras que se exhuman en España con tutela judicial.

19.00. Despedida. Acabamos de terminar de tapar los agujeros que habíamos hecho en la tierra y nos vamos a casa después de haber recuperado los que buscábamos, los restos de siete fusilados durante la Gerra Civil. Sus familiares han dejado flores en el lugar exacto donde hemos encontrado los restos y después se han abrazado a la juez, que ha venido a despedirse de ellos y a explicarles los pasos a partir de ahora. Los huesos serán llevados a un laboratorio para que los examine el médico forense Francisco Etxeberria, que acaba de viajar a Chile para analizar los restos de Víctor Jara exhumados la semana pasada. El alcalde del pueblo también ha venido al cementerio porque quería disculparse con los familiares por sus palabras de ayer en este diario. Ha dicho que sus declaraciones no habían sido muy afortunadas y les ha pedido perdón por ello. Estamos muy cansados, pero muy contentos. Vecinos del pueblo que el primer día nos criticaban, hoy han venido a decirnos que se alegran de que los familiares puedan llevarse a los suyos. Creo que hemos hecho una labor didáctica muy importante. Esta exhumación ha removido conciencias. Ojalá que otros jueces provinciales tomen nota.

Me gustaría agradecer al pueblo de Santa Marta de Tera las muestras de apoyo y os animo a todos a visitar su iglesia románica, que acaba de ser rehabilitada y es una joya. Muchísimas gracias también a ELPAÍS.com por ofrecerme la oportunidad de escribir este diario para explicarle lo que hacemos a la gente que nunca ha visto una fosa de la Guerra Civil: que el ambiente es absolutamente cordial, que no hay rencores, ni odios y que, al final del trabajo, hay unos familiares que se van felices por haber encontrado lo que buscaban desde hace 70 años. Gracias a todos y hasta la próxima.

16.30. Tapar los agujeros. Acabamos de volver de comer con los familiares para celebrar lo bien que ha ido todo. Ya hemos recogido los restos y ahora sólo nos falta tapar los agujeros que hemos hecho al cavar en la tierra. Los familiares están contentísimos. Esta tarde vendrá la juez para despedirse.

12.00. Debate en el pueblo.- Santa Marta de Tera tiene 300 habitantes y la exhumación que estamos haciendo se ha convertido en tema de debate. Santiago, uno de los vecinos, os los cuenta:

"Tengo 55 años y llevo toda la vida en el pueblo. Acabo de visitar la exhumación y he visto las calaveras, los huesos... Da que pensar. Aquí no todo el mundo está de acuerdo en que se abra la fosa. Hay gente que no quiere problemas, que prefiere pasar desapercibida... Yo siempre he sido partidario, porque esta gente tiene el mismo derecho que todos a enterrar a sus familiares dignamente. Antes no se pudo hacer y me alegro de que ahora sí. En los bares del pueblo se montan debates entre los partidarios y los que se oponen. Algunos dicen que es mejor dejar las cosas como están. Yo creo que los familiares tienen derecho a llevarse a los suyos donde quieran".

8.00. Arranca el último día de trabajo.- Hoy hemos madrugado más porque la juez nos ha pedido que intentáramos acabar hoy el trabajo porque son fiestas en el pueblo y la gente suele aprovechar estos días para venir al cementerio a limpiar las sepulturas de sus familiares. Se ha habilitado un pasillo para que puedan acceder al recinto porque no queremos incomodar a nadie. Vamos a dedicar toda la mañana a recoger los restos, catalogarlos, envolverlos en papel de periódico y meterlos en cajas de cartón para quitarles la humedad. Y después, por supuesto, a tapar lo que hemos cavado para dejarlo todo como estaba.