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Las Asociaciones de Vecinos definen sus objetivos hasta 2012

La Asamblea General reúne en Orcasitas a 261 organizaciones que agrupan a 125.530 ciudadanos

La Federación Regional de Asociaciones de Vecinos, FRAVM, que agrupa a 125.530 personas vinculadas a 261 organizaciones ciudadanas de Madrid, 91 de ellas en la región, celebra este fin de semana, sábado y domingo, una Asamblea General que se plantea definir los objetivos vecinales para el trieno que ahora comienza. El escenario elegido es el de la Asociación Vecinal Meseta de Orcasitas, en el confín meridional de la ciudad, donde prospera uno de los movimientos vecinales históricamente más potentes de Madrid. A él añade la reciente aureola de una lucha sostenida por lograr que el Instituto Municipal de la Vivienda se haga cargo de la reparación de la calefacción del barrio, que gestionan, precisamente, los vecinos, un hecho insólito en la ciudad.

De un total de 170 asociaciones los distritos con más presencia asociativa vecinal son Villaverde, Puente de Vallecas, San Blas, Hortaleza, Carabanchel, Usera, Fuencarral-El Pardo, Moncloa y Latina, y enntre las 91 de la región, las más numerosas se encuentran en Móstoles, Coslada, Alcorcón, Leganés y Alcalá de Henares.

Los objetivos de la asamblea general transitan entre las sombras de las cada vez más infrecuentes movilizaciones vecinales masivas y la luz de éxitos locales como la lucha vecinal contra los parquímetros en Carabanchel o la impregnación general de la sociedad de muchas de las metas históricas del ecologismo, incorporadas como propias por los movimientos vecinales: desde el reciclaje de basuras hasta la conciencia creciente de la lucha contra las incineradoras, según los textos precongresuales propuestos como ejes de discusión por la FRAVM, que dirige Ignacio Murgui, elegido hace dos años. La direccion de la federación está compuesta por 20 miembros, 13 hombres y siete mujeres.

Renovación generacional

Otro de los propósitos de la asamblea, al decir de sus convocantes, es la renovación de numerosos directivos cuya edad media resultaba muy elevada y su jubilación ha causado el descenso de la actividad en algunas asociaciones. Asimismo, la Asamblea encarará, según los textos sometidos a debate, un reajuste del equilibrio entre presión y negociación, como táctica de las asociaciones de vecinos para conseguir sus objetivos.

En amplios ámbitos del movimiento ciudadano se considera que el binomio se escora más hacia el establecimiento de pactos con las administraciones que hacia la presión necesaria para obtener el triunfo de las reivindicaciones más sentidas.

Dada la escasa capacidad de autofinanciación de las Asociaciones de Vecinos, cuyas cuotas son muy bajas, la práctica de la política de subvenciones que la Administración realiza con ellas se percibe como un riesgo constante que puede ser manejado para obtener de éstas "actitudes obedientes".

De igual modo, la Asamblea de la FRAVM trata de impedir un proceso, que sus dirigentes detectan, en el cual "muchos vecinos prefieren tener en cuenta únicamente su dimensión como consumidores en detrimento de la de ciudadanos".

"El logro de mejoras evidentes de aspectos básicos del nivel de vida respecto de las décadas anteriores", escriben los convocantes vecinales, "ha generado cierta desmovlización", pese a que las causas y los efectos de la precarización general provocada por la crisis persisten.

Entre los fenómenos adversos que afrontan los vecinos figura también la reducción del tiempo libre disponible en los hogares y la proliferación de las políticas-basura y políticas-espectáculo por parte de municipios y el Gobierno regional frente a la políticas progresistas que la ciudadanía, mayoritariamente, demanda. De los fenómenos positivos comprobados en la realidad social, las líneas de discusión proponen considerar las grandes manifestaciones contra la privatización de la sanidad pública y contra la guerra, los movimientos antiglobalización y la globalización de la lucha ciudadana, entre otros avances, que los asamblearios consideran "factores estimulantes".