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La princesa que no da la mano

Ana de Inglaterra inaugura un centro médico militar en Gibraltar

Una princesa elige los interlocutores. Y los saludos. Ana de Inglaterra esquiva todas las manos que le tienden con una sonrisa medio comprensiva y un thank you cortés. Hoy, en su segundo día de estancia en Gibraltar, ha conversado con numerosos gibraltareños durante su paseo por Main Street, pero ha rehusado estrechar las manos que le ofrecían. Sólo al final del recorrido ha alargado la suya para despedirse del ministro principal de Gibraltar, Peter Caruana, a las puertas de Covent Place.

La visita de la hija de la reina Isabel II ha sido acogida en Gibraltar con curiosidad y simpatía. Había algunas banderas británicas y ha recibido aplausos de cuando en cuando, aunque la mayoría parecía más interesado en hacerle alguna foto que en vitorearla. Con un comedimiento más británico que español, había quien agradecía la visita: "Es un placer verla aquí, bienvenida". Unos pasos atrás y una cabeza más alto, su marido, el vicealmirante Laurence, rompía el hielo con los gibraltareños casi invariablemente con la misma pregunta: "¿Es usted local o está de visita?". El consorte, también invariablemente, estrechaba cada mano abierta.

El paseo por Main Street constituye el contacto más directo con los gibraltareños que tendrá la princesa durante sus tres días en el Peñón. La razón principal del viaje ha sido la inauguración de un centro médico militar que lleva su nombre, que ha tenido lugar esta mañana. Buena parte del programa de actividades se desarrolla en emplazamientos militares.

Peter Caruana ha descrito la visita de la princesa como un acontecimiento normal en "un territorio de Su Majestad", en alusión a Isabel II. "La princesa Ana es bienvenida a Gibraltar como lo es a todos los dominios de Su Majestad", ha dicho tras el paseo por Main Street. Ante las críticas que ha suscitado el viaje, Caruana ha distinguido entre la respuesta de políticos locales de Cádiz y la reacción del Gobierno español que, a su juicio, "ha hecho lo que todo el mundo esperaba que hiciera, que es mostrar en un sentido formal su malestar por la visita, pero después aceptarla como han hecho todos los anteriores gobiernos de España". Caruana ha defendido el viaje, pero curiosamente no acudió el miércoles al aeropuerto a recibir a la princesa, que fue cumplimentada por el gobernador, sir Robert Fulton. Un gesto que puede ser interpretado como un guiño.