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Reportaje:

Más incógnitas sobre el 'culebrón Albéniz'

La Comunidad de Madrid desaloja el teatro el 21 de diciembre y se desconoce su futuro

Todo son incógnitas en torno al Teatro Albéniz de Madrid. Y no han dejado de serlo desde que en abril de 2006 se anunciara, por parte del Gobierno de la Comunidad de Madrid, presidido por Esperanza Aguirre, que cuando se inauguraran los Teatros del Canal (previsto entonces en 2007) la Comunidad de Madrid dejaría de gestionar y tener alquilado el emblemático teatro. Había sido vendido por parte de la propiedad a una empresa inmobiliaria (Grupo Monteverde) y éstos no tenían ninguna obligación de mantener el uso cultural del edificio porque el Gobierno regional de la ciudad había dejado que se perdiera el grado de protección que amparaba la actividad. Fue a cambio de que le alquilaran el teatro hasta que se inauguraran los Teatros del Canal, algo que han cumplido, pero cobrando un alquiler muy superior al que había anteriormente.

Dado que a fecha de hoy no se sabe nada y son varias las versiones que circulan, una de las plataformas que existen con el objetivo de preservar el Teatro Albéniz, convocó ayer una concentración más en las puertas del teatro, a la que acudieron unas 60 personas entre las que se encontraban, entre otros, María Asquerino, Víctor Manuel, Ana Belén, Roberto Álvarez, Jordi Dauder, Emma Cohen, Helio Pedregal, Rosa Regás, así como políticos como Pedro Zerolo y Rafael Simancas, ambos del PSOE y Milagros Hernández de IU. En el transcurso de este acto se dio lectura a un comunicado en el que solicitaba que el Albéniz no desaparezca.

El hecho es que la Comunidad de Madrid desaloja el 21 de diciembre el teatro, tras finalizarse las representaciones de La vida es sueño, con una dirección de Juan Carlos Pérez sobre el texto calderoniano, ya que se inicia la actividad en los Teatros del Canal. Y algo positivo dentro de todo este embrollo; la comunidad se lleva también al personal técnico del Albéniz, más de treinta trabajadores que vieron peligrar sus puestos cuando se inicio lo que ya se conoce como el culebrón Albéniz.

Ni obras ni derribo

"El personal tenía que venirse a los Teatros del Canal por dos razones importantes; una por una cuestión moral y un compromiso mío, y otra porque son profesionalmente muy buenos y con una alta cualificación", señaló ayer Santiago Fisas, Consejero de Cultura del gobierno regional. A fecha de ayer a las 12.30 nadie había solicitado licencia de obras o de derribo sobre el edificio del Teatro Albeniz en el Ayuntamiento de Madrid. Por otra parte la versión que muchos toman por cierta acerca del futuro del Albéniz ayer fue desmontada rotundamente por sus protagonistas.

Preguntados tanto los actuales propietarios, Grupo Monteverde, como Eduardo Ripollés, uno de los antiguos propietarios, acerca de si estaban manteniendo conversaciones con el fin de que Ripollés comprara el Teatro Albéniz con el objetivo de mantener el teatro y su uso, ambos negaron este extremo. Un portavoz de Monteverde aseveró que el grupo mantenía lo dicho: que el edificio albergaría un teatro, aunque no se sabía cómo sería éste. Ripollés por su parte negó "categóricamente" que tuviera intención de comprar un teatro que había vendido cuatro años antes.