Desarticulada una red dedicada al tráfico de personas en la UE
En la operación hay 32 detenidos en seis países, 14 de ellos en España.- La organización ha introducido a 3.500 personas para su explotación laboral y sexual
La policía ha desarticulado una organización criminal internacional dedicada al tráfico de ciudadanos ucranianos y que había introducido al menos a 3.500 ciudadanos para su explotación laboral y sexual en la Unión Europea. Esta operación internacional se ha desarrollado en España, Portugal, Italia, Polonia, Hungría y Eslovaquia. Por el momento hay 70 identificados y 32 de ellos están detenidos.
El dispositivo ha sido coordinado por la Comisaría General de Extranjería y Fronteras, y en él han participado más de 200 policías nacionales. Hasta el momento han sido arrestadas 14 personas en España y se han producido otros 33 arrestos por estancia irregular. Se han practicado cinco registros en Gerona, Valencia, Málaga y dos en Palma de Mallorca. Por su parte, los agentes portugueses han realizado otros nueve en su país y la policía italiana ha realizado uno más.
También se han intervenido un arma corta de fuego real y una de fogueo, seis vehículos y un remolque, más de 16.000 euros en efectivo, dos ordenadores portátiles, teléfonos móviles y abundante documentación. La operación continúa abierta y se espera materializar todas las Órdenes Europeas de Detención dictadas por las distintas autoridades judiciales involucradas.
Captación de las víctimas
El grupo criminal captaba a sus víctimas mediante anuncios en prensa, revistas, tarjetas de visita y por el boca a boca entre intermediarios, conductores y empresas como agencias de viajes o empresas de transporte de mercancías y viajeros. Tras localizar en Ucrania a personas que quisieran trasladarse a la UE para trabajar en la economía sumergida o ejerciendo la prostitución, les proveían de los documentos necesarios y les instruían para que argumentaran que viajaban por motivos turísticos.
La organización disponía para el traslado de los inmigrantes de una flota de furgonetas y minibuses. Los vehículos eran conducidos por ucranianos con permisos de residencia en España, Portugal, y en menor medida en Italia y Francia. La mayor parte de los inmigrantes transportados eran portadores de visados Schengen de corta duración (la mayoría de entre cinco y diez días), con los que simulaban ser turistas.
Visados que eran expedidos por la legaciones diplomáticas de Polonia, Eslovaquia, república Checa y Hungría, a pesar de que no eran éstos sus destinos finales. En otras ocasiones, eran introducidos clandestinamente por la frontera de Eslovaquia mediante camiones de mercancías, en habitáculos previamente habilitados y disimulados entre la carga.
Engañaban a sus víctimas haciéndoles creer que con esos documentos podrían entrar en la Unión Europea y obtener, sin problemas, los permisos correspondientes de Trabajo y Residencia. De esta manera conseguían que les abonasen los importes del viaje, fijados entre 2.500 y 3.000 euros, cuando dicho viaje, en transporte regular, les costaría únicamente entre 300 y 500 euros.


























































