Los Reyes asisten en Japón a una demostración del traje robot

El exoesqueleto diseñado por el profesor Sankai permite recuperar la movilidad a las personas incapacitadas

Los Reyes de España han dedicado su tercera jornada en Japón a conocer la tecnología punta nipona: desde un traje robotizado que permite a las personas paralizadas recuperar el movimiento, al centro espacial donde se ultima la segunda fase del módulo experimental Kibo, acoplado a la Estación Especial Internacional (IIS) en marzo pasado.

Los Reyes viajaron a la ciudad de Tshukuba, 60 kilómetros al norte de Tokio, acompañados de los emperadores Akihito y Michiko, a bordo de un flamante tren imperial, adornado con las banderas de los países y la flor de crisantemo, símbolo de la dinastía más antigua del planeta. A lo largo del trayecto, centenares de personas aguardaban el paso del tren y muchas saludaban con banderitas de los dos países a los monarcas.

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El profesor Sankai, inventor del traje robotizado, ha presentado el proyecto a los ilustres visitantes. En realidad se trata de distintas piezas que sujetas con velcro a las extremidades y al cuerpo, que captan las órdenes electromagnéticas que el cerebro manda a través de la médula espinal y realizan el movimiento del músculo atrofiado.

Según explicó posteriormente el profesor Sankai a este periódico, ya ha comenzado a comercializar el proyecto, que en la práctica funciona de forma individualizada. Es decir, se sujeta a un brazo, o una pierna el mecanismo que capta las ondas sensoriales y acciona el movimiento. En la actualidad tiene un pedido de 50 mecanismos para las extremidades inferiores.

Sankai asegura que el traje robotizado es "particularmente efectivo" para las personas que sufren un derrame cerebral y se quedan hemipléjicas o parapléjicas, porque aún conservan el sentido del equilibrio y son capaces de andar casi de inmediato. Quienes llevan varios años en sillas de ruedas necesitan en un entrenamiento de varias semanas.

Esta investigación robótica está impulsada por la prestigiosa universidad de Tshukuba, que cuenta entre sus catedráticos con tres premios Nobel. Los Reyes y los emperadores estuvieron charlando con algunos de sus alumnos, entre ellos los dos españoles que estudian allí.

España quiere estrechar la cooperación tecnológica y científica con Japón, en terrenos que van desde la biotecnología dedicada a la geriatría hasta las energías renovables, pasando por la nanotecnología. La ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, que estos días atrás acompañó al monarca, ha vuelto ayer a Madrid tras la firma este martes de un acuerdo con NEDO (Organización para el Desarrollo de la Tecnología Industrial y Energética), para poner en marcha un plan conjunto de actividades exploratorias.

En el principal centro espacial de la Agencia de Exploración Espacial de Japón (JAXA), situado a las afueras de Tshukuba, Don Juan Carlos y Doña Sofia, Akihito y Michiko fueron recibidos por la primera astronauta japonesa, Chiaki Mukai, que viajó al espacio con Pedro Duque en 1998, lo que les valió el premio Príncipe de Asturias.

Este centro espacial, que controla los satélites japoneses, opera también el módulo experimental Kibo, la gran aportación nipona a la Estación Espacial Internacional (EEI), cuya réplica visitaron. Kibo fue puesto en órbita y acoplado a la IIS en marzo pasado y se espera que el próximo mayo pueda lanzarse su nueva sección, con lo que se completará el laboratorio espacial japonés.

Los Reyes y los Emperadores volvieron a Tokio en el nuevo tren de cercanías que une la capital japonesa con esa ciudad de la ciencia de Tshukuba en 35 minutos.

Juan Carlos I junto al profesor Sankai en la presentación del traje-robot
Juan Carlos I junto al profesor Sankai en la presentación del traje-robotREUTERS

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