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Los autobuses de Madrid regresan al azul

Los vehículos rojos desaparecerán en siete años.- Los buses ya fueron azules de 1947 al 86, pero de un tono más oscuro

La Empresa Municipal de Transportes de Madrid (EMT) ha decidido cambiar de nuevo al azul como color distintivo de su flota de autobuses, aunque será un proceso a largo plazo por razones económicas. Aunque en la actualidad la gran mayoría son rojos, ya hay algunos ejemplares de color cielo, los llamados ecológicos, que se mueven propulsados por gas natural. En lugar de pintarlos todos, con el consiguiente desembolso, se ha optado por hacerlo sólo con los más nuevos, a los que sumarán los de estreno, que ya vienen de fábrica en azul. Así, seguirá habiendo autocares rojos hasta dentro de siete años, cuando se jubilen los más viejos. Y todo volverá así al principio: los mayores del lugar recuerdan que ya fueron azules marino antes de rojos.

Hoy en día circulan por Madrid alrededor de 1.600 autobuses de la EMT pintados de rojo, lo que supone el 80% del total de 2.035 que componen la flota de la capital, pero son azules los más de 350 propulsados por gas natural. La explicación es que el Ayuntamiento decidió a los de gas natural este color "cielo" para llamar la atención sobre el hecho de que son menos contaminantes. Pero este año se ha decidido unificar la imagen de toda la flota, como ocurre en todas las ciudades, según han indicado fuentes de la EMT.

Todos los autobuses nuevos, como los presentados hoy por el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, de los que se incorporarán 210 este año y otros 200 el año próximo, vienen ya en color azul, pero el resto hay que pintarlos. Por motivos de eficiencia económica, la pintura azul se aplicará sólo en los vehículos que tengan por delante más de cinco años de vida útil, lo que llevará la renovación de la imagen a un plazo de unos siete años, mientras los más antiguos permanecen en servicio.

Un logo nuevo

En ese tiempo desaparecerá también de los autobuses el logotipo de la EMT de las flechas, que ya ha comenzado a ser sustituido por otro que el alcalde ha calificado como "más adaptado a la imagen corporativa del Ayuntamiento". Este logo esta formado por las letras EMT encima de un cuadrado en el que aparece la palabra ¡MADRID! -en mayúsculas y entre admiraciones- y el escudo de la ciudad.

Los 210 autobuses que la EMT pondrá en servicio este año no son de gas natural, sino utilizan como combustible el gasoil, aunque llevarán una mezcla de biodiesel para reducir las emisiones y cumplirán la norma europea Euro IV, la más exigente en cuanto a contaminación. En la presentación, tanto el alcalde como el delegado de Seguridad y Movilidad, Pedro Calvo, han insistido en el propósito del Ayuntamiento y de la empresa de contar con una flota cada vez menos contaminante, además de más segura, más moderna y más extensa.

Ruiz-Gallardón ha destacado que menos del 40% los vehículos de la EMT utilizan "energías menos contaminantes que el gasóleo". Cerca de 900 autobuses, el 43,3% del total, usan biocombustbles; 351 son propulsados por gas natural, el 17,2%; 10 son eléctricos -que serán 20 antes de fin de año- y otros cinco están alimentados por bioetanol. Esto supone, como ha destacado el alcalde, que "se ha invertido la tendencia, ya que, si hace menos de cinco años eran 1.770 los autobuses que usaban gasóleo, el 90% de la flota en aquel momento, ahora son 792 y no llegan al 40% del total". "Es decir -ha subrayado-, hoy circulan por Madrid 1.000 autobuses menos alimentados por gasóleo que en 2003".

Del marino al rojo y al cielo

Un portavoz de la EMT ha explicado a esta web que desde la fundación de la empresa en 1947, los autobuses eran azules, pero de un tono mucho más oscuro que el elegido ahora, marino. Y eran así por herencia de la antigua Sociedad Madrileña de Tranvías. Como estos vehículos eran azules, se decide que la nueva empresa que los hereda siga usando este color como distintivo.

Así, trolebuses, autobuses y tranvías visten de azul marino hasta que se apuesta dar un cambio de imagen a la empresa en 1974, aprovechando la triste muerte del tranvía, ocurrida dos años antes. El traspaso del azul al rojo es paulatino y no se culmina hasta 1986, año en el que todos los autocares municipales son ya rojos. Y así hasta 1992, cuando llega el primero azul cielo a las calles de la ciudad, que acaba por imponerse.

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