El problema del agua

El Gobierno acuerda con Cataluña "aportar puntualmente agua" mientras persista la sequía

El pacto servirá para asegurar el suministro sobre todo a la provincia de Barcelona - Camps considera el trasvase del Ebro una "humillación"

Madrid / Valencia - 13 abr 2008 - 22:55 UTC

El presidente de la Generalitat, José Montilla, y la ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, sellarán hoy en Barcelona un acuerdo entre los gobiernos central y catalán para prolongar el minitrasvase del Ebro hacia Cataluña mediante "aportaciones puntuales de agua".

Según fuentes de Generalitat, que han apuntado que ya no queda ningún escollo en la negociación, la reunión de hoy, que se celebrará a las cinco de la tarde, servirá para asegurar el suministro de agua a Cataluña, y especialmente, a la provincia y el área metropolitana de Barcelona, a partir de otoño si persiste la sequía.

En esta reunión, como la que tuvo lugar este lunes en Madrid, estará presente también el conseller catalán de Medio Ambiente, Francesc Baltasar, quien junto a la ministra Espinosa dará cuenta de los detalles del acuerdo, que gira en torno a la prolongación del mini-travase del Ebro hacia Barcelona.

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"No implicará ningún tipo de trasvase"

Ambas partes desean dejar claro que se tratará de una "aportación puntual de agua" en función de la sequía que afecte a Cataluña, por lo que, tal y como recalcó la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega tras el primer Consejo de Ministros de la legislatura, no se tratará de "ningún tipo de trasvase" al no suministrarse el agua permanentemente.

El Gobierno huye de la palabra trasvase y lo llama "banco público de agua", ya que comprará el agua a dos comunidades de regantes de Tarragona que tienen una concesión de agua del Ebro. El caudal que vierte el Ebro al mar será teóricamente el mismo. De hecho, los regantes ya han vendido el agua al Consorcio de Aguas de Tarragona (CAT): 120 hectómetros cúbicos. De ellos, el CAT consume unos 80; los que irían a Barcelona son los 40 restantes, de modo que no hay nueva extracción del agua del río.

Antes de la reunión de Montilla y Baltasar con la ministra Espinosa, el presidente catalán informará hoy de la situación al presidente de CiU, Artur Mas, en una reunión que ambos mantendrán a la una de la tarde en el Palau de la Generalitat.

Mas ha remitido a José Montilla una carta en la que se ofrece a llegar a acuerdos sobre la interconexión del Ebro con el área metropolitana de Barcelona si se aceptan, entre otras condiciones, soluciones a largo plazo como el trasvase del Ródano y las desalinizadoras.

Camps aviva la polémica

El presidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps, ha anunciado que utilizará "cualquier tipo de iniciativa", incluidas las manifestaciones "a la escala que correspondan", para oponerse a la "humillación" que supondría para la Comunidad que el Gobierno trasvasara agua del Ebro a Barcelona.

Camps, quien ha hecho estas declaraciones tras presidir la primera reunión de la comisión interparlamentaria del PPCV con diputados y senadores, se ha referido así a la posible autorización, por parte del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, de un trasvase de agua del Ebro hacia la capital catalana en caso de persistir la sequía.

"Como presidente de la Generalitat no voy a admitir la humillación que significaría que lo que no se permite para nosotros se permita para otros territorios de España", ha señalado Camps, para quien el "injustificado" proyecto hídrico para Barcelona sería "paradójico", a su juicio, ante la derogación en 2004 por parte del Consejo de Ministros, del trasvase hacia la Comunidad Valenciana, Murcia y Almería.

El derogado plan del PP ya incluía un trasvase del Ebro a Barcelona, pero permanente y mucho mayor. Tras su derogación, Murcia pidió al Gobierno que le dejase construir una tubería desde el Ebro para poder comprar agua a los regantes de Aragón, pero recibió una negativa.

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