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Mapfre repara el edificio del que cayó el escudo por causas que todavía se desconocen

Los restos mortales de la profesora fallecida tras caerle el escudo en la cabeza llegan esta tarde a Valencia, donde vivía y trabajaba

Mapfre, propietaria del edificio del paseo de Recoletos 29 de Madrid del que ayer se desprendió un escudo de cemento que mató a una mujer, ha iniciado ya los trabajos de reparación de los elementos dañados. Mientras tanto, en Valencia se espera esta tarde la llegada de los restos mortales de la víctima, Cristina J.A., profesora valenciana de 41 años.

El edificio, adquirido por la aseguradora por 20,36 millones de euros en 2004, tenía pasada la Inspección Técnica de Edificios (ITE), que debe ser superada cada 10 años por los edificios cuya antigüedad supera los 30 años. Según el registro del Ayuntamiento, el inmueble fue revisado por última vez en el año 2001. Pese a que el edificio había superado todas las inspecciones, fuentes de la investigación, que intentan determinar por qué se desprendió el ornamento de la cornisa del edificio, explicaron ayer a este periódico que la cubierta del edificio no estaba en las mejores condiciones. Los bomberos estuvieron limpiando cinco metros de la cornisa en la esquina del edificio que hace esquina con la calle de Bárbara de Braganza.

La aseguradora ha indicado que una empresa contratada por ella colocó ayer tarde unas redes en la cornisa que habían saneado los Bomberos para evitar posibles nuevas caídas de elementos y esta mañana trabajaba en la instalación de un andamio en la fachada del inmueble. Mientras, la Junta Municipal de Centro ha abierto un expediente sobre lo sucedido y ha presentado denuncia ante la Policía Municipal, que ya investiga los hechos, al igual que la Policía Nacional, según han indicado fuentes municipales y de la Jefatura Superior de Policía de Madrid.

"Todos los papeles en regla"

Un día después del suceso, en el que perdió la vida Cristina Jávea, que caminaba por la céntrica calle de la capital sobre las 11.15 acompañada de una amiga, que resultó ilesa, no ha sido posible todavía esclarecer las causas y se mantiene la lluvia y el viento como factores que podrían haber influido en el desprendimiento del ornamento, según un portavoz Emergencias Madrid. De todas formas, la misma fuente ha señalado que ayer sólo se registraron siete salidas de los Bomberos del Ayuntamiento para revisar elementos que pudieran caerse, que es un cifra inferior a la media y eso que la Comunidad de Madrid estaba en alerta por fuertes vientos y nieve. En todo caso, la responsabilidad de superar la inspección y mantener el edificio en óptimas condiciones de seguridad recae en el propietario o comunidad de propietarios.

En este caso, la empresa Mapfre es la que deberá afrontar la sanción correspondiente y la indemnización a la familia de la víctima. Una portavoz de la compañía aseguró ayer que el inmueble había pasado todas las revisiones e inspecciones exigidas por la norma urbanística. "Teníamos todos los papeles en regla", insistió. La portavoz indicó que la compañía está "sorprendida", porque no entiende cómo ha podido desprenderse el elemento ornamental que ha matado a una mujer. Fuentes de la empresa aseguran que harán frente "a todas las sanciones e indemnizaciones que marque la ley". Mientras, fuentes del Instituto Anatómico Forense de Madrid han informado de que esta tarde se producirá el traslado del cadáver a Valencia, donde residía y trabajaba la mujer.

Las mismas fuentes del Anatómico, en el que se estuvo en todo momento la hermana de la víctima, han explicado que tras haber finalizado la autopsia, solamente "será cuestión de la funeraria que se traslade el cadáver a Valencia". Por su parte, el presidente de la Asociación de Vecinos del barrio valenciano de Patraix, Toni Pla, lugar donde se encuentra el colegio público Rodríguez Fornos en el que impartía clases a niños de 3 años la profesora, ha transmitido su pesar por lo ocurrido, y ha mandado un mensaje de apoyo a los familiares de la víctima. La amiga que caminaba a su lado en el momento del siniestro contó ayer a este periódico que todo sucedió en un momento. "Oí un ruido y vi una gran polvareda. Me giré y vi a Cristina en el suelo. Tenía la cabeza sangrando", explicó la mujer, Pilar Monteagudo, profesora de Secundaria. "Íbamos las dos juntas y todo le cayó a ella. Y a mí, nada...", se lamentaba Pilar. Las amigas habían viajado a Madrid para tomarse las uvas en la Puerta del Sol y tenían previsto volver ayer por la tarde a Valencia.

Un suceso bastante frecuente

Sucesos como el de ayer ya han ocurrido con anterioridad en la capital. Hace dos años, otra mujer de 28 años resultó herida muy grave al caerle sobre la cabeza un trozo de ladrillo de la cubierta de un edificio en el municipio de Parla. En agosto de 2003, otra mujer de 52 años resultó herida al golpearle en la cabeza un trozo de la cornisa de un edificio situado en la calle de la Victoria, en el distrito Centro de Madrid.Uno de los sucesos más traumáticos se produjo hace casi una década, cuando en enero de 1999 una mujer de 18 años murió aplastada al caer una cornisa del teatro Calderón sobre el coche que conducía. Un enorme bloque de piedra de unos 70 kilos cayó desde 40 metros e impactó contra un vehículo ocupado por cuatro personas.Más de 35 personas han muerto desde 1974 por hundimientos de muros y edificios en Madrid. Para encontrar el caso más grave hay que remontarse al 22 de mayo de 1974, cuando nueve personas murieron al desplomarse un edificio sobre la terraza de una cafetería en la calle de Fuencarral.Otro siniestro por desprendimiento con víctimas se produjo en enero de 1993, cuando la marquesina del cine Bilbao, también en la calle de Fuencarral, se desplomó sobre un grupo de espectadores que hacían cola. Hubo seis muertos y cuatro heridos.

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