La Audiencia aprueba la extradición a EE UU del traficante sirio Al Kassar
La detención fue preparada en una operación de delito provocado por la agencia antidroga norteamericana, algo prohibido en España
La Audiencia Nacional ha aprobado hoy la extradición a Estados Unidos del traficante sirio Monzer Al Kassar, reclamado por su supuesta participación en una operación de venta de armamento a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). La decisión es recurrible ante el pleno de la Sala de lo Penal y se ha tomado por dos votos contra uno, el de la magistrada Teresa Palacios, que ha presentado un voto particular.
La extradición fue preparada en una operación de delito provocado por la agencia antidroga norteamericana DEA -algo que está prohibido en el ordenamiento jurídico español- y a que miembros de la policía española apoyan al ciudadano sirio en sus pretensiones e incluso le alertaron de que estaba siendo seguido y de que le preparaban una trampa.
Durante el juicio, Al Kassar alegó que no había cometido delito alguno, que su intermediación se refería a la venta de armas de Rumania a Nicaragua, y que disponía de un certificado de que el destinatario final de las armas era Nicaragua, nunca las FARC, por lo que la operación era perfectamente legal. Por ello pidió que, de considerar el tribunal que había cometido un delito, se le juzgara en España y no en Estados Unidos.
Al Kassar fue detenido el pasado mes de junio cuando acababa de llegar a la terminal T-4 del aeropuerto Madrid-Barajas. Acababa de aterrizar en un vuelo nocturno procedente de Málaga cuando le abordaron varios agentes del Grupo de Localización de Fugitivos de la policía judicial y le comunicaron su detención internacional. Ni él, ni el sirio ni el libanés que guardaban sus espaldas hicieron nada.
El traficante lleva toda su vida caminando sobre el filo de la navaja y ha sido detenido y perseguido por tribunales de un largo rosario de países por graves delitos. En Estados Unidos, Canadá y Austria, países donde tiene prohibida la entrada, está declarado persona non grata. En España vivía placidamente en su mansión marbellí, en la urbanización Atalaya del Río Verde, y tenía permiso de residencia.

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