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Reportaje:

Una mujer china vivió 64 años con una bala en la cabeza

Los médicos extraen una bala japonesa de 3 centímetros de largo a una anciana china herida en la II Guerra Mundial

Hay guerras que duran un lustro y otras que se extienden toda una vida. Sesenta y cuatro años para ser más exactos. Todo ese tiempo ha tenido incrustada en la cabeza una bala Jin Guangying, una mujer china de 77 años, informa la página web de la BBC.

El proyectil se alojó en su testa cuando tenía 13 años. Era septiembre de 1943, en plena Segunda Guerra Mundial, y su padre servía en el frente contra las tropas japonesas en la provincia de Jiangsu. Jin cayó en medio de una emboscada de los soldados nipones cuando se disponía a llevarle el almuerzo a su padre. Ella fue de las pocas supervivientes de aquella batalla. Tardó en recuperarse de las heridas en la cabeza tres meses, pero desde entonces comenzó a sufrir fuertes dolores de cabeza que se han prolongado hasta la actualidad.

Seis décadas después de aquellos hechos, la familia de Jin, alarmada por su progresivo deterioro de salud, ha logrado reunir el dinero suficiente para afrontar una cara y delicada operación para extirparle la bala. Los médicos que la han intervenido durante cuatro largas horas quedaron estupefactos al comprobar que la anciana llevaba conviviendo desde su adolescencia con un supositorio de acero de tres centímetros de longitud.

"Es un milagro. La operación no ha sido difícil, pero es increíble que la señora Jin haya sido capaz de sobrevivir tanto tiempo con una bala alojada en su cabeza", ha dicho Zhou Hong, el cirujano jefe del hospital donde se ha llevado a cabo con éxito la intervención.

Tras examinar la bala, expertos militares de Nanjing han asegurado que ésta sólo pudo ser disparada por armas fabricadas en Japón. Por ello, la familia de Jin está estudiando la posibilidad de demandar al Estado japonés en busca de una compensación económica y una disculpa pública. Con todo, lo peor para ellos ha pasado porque Jin ahora se encuentra mucho mejor. "Cuando sufría los dolores de cabeza, solía empezar a balbucear palabras ilegibles, echaba espuma por la boca, y a ratos se golpeaba la cabeza con su puño", ha recordado, aliviada, la hija de Jin a la agencia oficial china Xinhua.

Las autoridades del hospital han anunciado que devolverán a la familia el dinero con el que sufragaron la operación al considerar que la bala extraída es una "herencia del patrimonio histórico" de China.