Un informe de la policía confirma sabotajes en el metro de Madrid

Los investigadores sostienen que los autores deben ser trabajadores de la empresa por los conocimientos técnicos necesarios

Un informe de la Jefatura Superior de Policía de Madrid confirma la existencia de una veintena de actos de "sabotaje" en diferentes trenes de Metro, realizados por "un trabajador que preste sus servicios en la empresa u otra contratada debidamente identificado". Los investigadores han llegado a estas conclusiones por los conocimientos técnicos que deben poseer los autores de los sabotajes.

El informe apunta que algunas averías han sido causadas sobre el radio-teléfono y en las puertas con la introducción de "pegamento", lo que no requiere ningún conocimiento. Pero otro tipo de sabotajes se han llevado a cabo sobre el denominado "micro de hombre muerto", un dispositivo de la cabina de mando del tren que el conductor debe mantener apretado para el funcionamiento del convoy y que lo detiene cuando deja de ser accionado, por ejemplo, cuando el conductor del tren sufra un desmayo o un percance. Para llevar a cabo su corte se requiere "conocerlo para distinguirlo del resto de cables, lo que hace presuponer que sea un trabajador con conocimientos técnicos que presta su servicio en la empresa, o bien, otra persona a la que previamente se le haya instruido sobre las características del mismo".

Teodoro Piñuelas, secretario general de UGT-Metro, asegura que la flitración de este informe es "un intento de desviar la atención". En su opinión, la verdadera causa de las múltiples averías que está sufriendo el metro de Madrid es "la falta de inversión y del aumento de plantilla que acompañe al crecimiento de la red". Para UGT, la mayoría de las averías más importantes no las puede causar ninguna persona, sino que se deben al deterioro de las instalaciones. En cuanto a las más leves, producidas por corte de cables, pueden deberse a actos vandálicos para los que no hace falta tener conocimientos técnicos, según Piñuelas.

La policía ha remitido al juzgado las diligencias instruidas hasta el pasado 19 de febrero. En el informe se hace referencia también a la aparición el 20 de febrero de un posible "artefacto explosivo" en la estación de Tribunal, en la Línea 1 que se quedó en una falsa alarma. El objeto estaba compuesto "por tres tubos de plástico, cada uno de ellos con unas dimensiones de 20 centímetros de largo y 2 centímetros de diámetro, sellados por ambos extremos con espuma y de los cuales salía un cable simulando una mecha, pero el interior estaba vacío.”

Todos los supuestos sabotajes se han llevado a cabo en trenes de la serie 2000, que cuentan con seis cabinas susceptibles de manipulación, pero dado que se cambia alternativamente la cabina principal, que es la que tira del tren, las averías pueden detectarse días después de haberse producido el destrozo, según la policía. "Una vez dentro del recinto, los trabajadores que han sido identificados se mueven sin ningún tipo de restricción, con plena libertad. Es importante determinar que el número de empleados que prestan su cometido en el interior de los trenes es muy numeroso, pues no sólo realizan trabajos los que pertenecen a Metro, sino también otras empresas contratadas (conductores, mantenimiento, limpieza, etc.) se mueven con plena libertad por todas las instalaciones", apunta el informe.

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