Rubalcaba: "Para condenar nuestra política penitenciaria, deben repudiar la suya"

Rubalcaba explica en el Congreso la política penitenciaria de los Gobiernos de la democracia

“¿Llevarán ustedes flores a los lugares donde fueron asesinadas personas por los presos que ustedes excarcelaron?” Con esta pregunta se resume la intervención de esta mañana del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, en el Congreso de los Diputados para explicar la política antiterrorista de los Gobiernos de la democracia y la decisión de conceder la prisión atenuada al etarra Iñaki de Juana Chaos. En una intervención dura y plagada de datos, Rubalcaba ha desgranado las decisiones del Gobierno anterior en materia penitenciaria, ha detallado las excarcelaciones y los acercamientos de presos para compararlas con las decisiones del Gobierno actual. “Para condenar nuestra política penitenciara, primero deben repudiar la suya”, ha sentenciado.

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“Los miembros de ETA, en el supuesto de que decidieran una actuación, lo tienen complicado porque no las pueden justificar en una cerrazón o intransigencia por parte del Ministerio del Interior”. Con esta frase, pronunciada por el ex ministro del Interior Jaime Mayor Oreja en 1996 a raíz del acercamiento de varios presos de ETA al País Vasco, mientras estaba secuestrado el funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara, ha comenzado Rubalcaba su intervención. Quería poner de manifiesto que otros Gobiernos tomaron decisiones complicadas sobre presos de ETA y, sobre todo, que no fueron criticadas por los partidos de la oposición. “Todos los Gobiernos de la democracia han usado el poderoso instrumento de la situación de los presos para luchar contra el terrorismo”.

Así, ha desgranado durante más de una hora los acercamientos de presos y beneficios penitenciarios concedidos por otros Gobiernos, especialmente el de Aznar. Pese a que ha dicho que no le movía el ánimo de “y tú más”, Rubalcaba ha enumerado casos como los 600 días de redención extraordinaria que el Gobierno de José María Aznar concedió a De Juana durante sus años en la cárcel -“sin esas redenciones no estaríamos hoy en esta Comisión”-, los 62 presos excarcelados entre 1997 y 2004 por redenciones extraordinarias concedidas por motivos como “hacer punto de cruz”, los 43 presos acercados al País Vasco durante el secuestro de Ortega Lara o las 292 excarcelaciones concedidas por los Gobiernos del PP. En este momento se ha preguntado si los líderes del PP “llevarán flores a los lugares de los atentados cometidos por los presos que excarcelaron”, en referencia a los actos de la semana pasada en que destacados miembros populares peregrinaron a los escenarios de algunos de los asesinatos cometidos por De Juana Chaos. "¿Recorrerán en autobús las plazas y las calles donde murieron las víctimas de esos presos excarcelados por su ineficacia, cuando no por su complacencia?".

Y siempre poniendo de manifiesto que los grupos políticos nunca criticaron esas decisiones porque se consideraba que era el Gobierno el que debía liderar la lucha contra el terrorismo y porque así" se fortalecía al Estado". “No pretendo criticar lo que hicieron otros Gobiernos porque no lo hicimos entonces, pero sí pretendo reclamar la misma presunción de la que dispusieron otros Gobiernos: la de su voluntad para terminar con el terrorismo".

Especial atención ha dedicado al “caos consentido” por el PP cuando, en 1995, los presos de ETA cambiaron de estrategia y decidieron acogerse a la posibilidad de lograr redenciones extraordinarias por hacer trabajos de “marquetería en los que representaban con madera el hacha y la serpiente de ETA, por matricularse una y otra vez en el mismo curso universitario o por escribir artículos en Egin”. Ese cambio de estrategia provocó masivas peticiones de redenciones, incluso con carácter retroactivo, que supusieron que en 1996 se empezaran a producir excarcelaciones de presos con condenas superiores a 30 años “tras cumplir 16, 17, 18 años”. En total, según ha dicho Rubalcaba, "de 1997 a 2004, un total de 62 presos de ETA lograron 70.906 días en redenciones, igual a 194 años de prisión, un año y medio de condena menos para cada uno, justo lo que le queda a De Juana". “Se podía haber hecho algo contra eso, pero no se hizo”, ha indicado Rubalcaba, para señalar que el Gobierno de Zapatero “cambió esa norma [de las redenciones] para evitar el caos, pero no dijimos nada del caos que encontramos”.

De Juana

Finalmente, ha explicado de nuevo el proceso y las razones por las que se ha tomado la decisión de atenuar la prisión de De Juana. De nuevo ha defendido Rubalcaba que se trata de una medida ajustada a la ley, porque cuenta con el apoyo de la Fiscalía, de la Junta de Tratamiento Penitenciario y del juez de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional. Además, ha recordado que De Juana ya ha cumplido la pena que le impuso la justicia por sus 25 asesinatos y se encuentra actualmente cumpliendo una condena de tres por un delito de amenazas y enaltecimiento del terrorismo, de la que ya ha cumplido algo más de la mitad.

Por tanto, sigue defendiendo que la decisión del Gobierno es acertada, porque atiende a “tres exigencias básicas” que debe tener en cuenta el Estado de Derecho: “el Gobierno debe cumplir la ley, tiene que salvar vidas, incluso las de los que matan y debe no favorecer a quienes siempre quieren buscar pretextos para justificar la violencia”. En resumen, es una decisión que demuestra “firmeza e inteligencia” porque “no cede a ningún chantaje, sino que lo neutraliza en los términos en que estaba planteado: o libre o muerto. La respuesta del Estado es ni libre ni muerto”.

“Y quien busque en esta decisión una relación con el proceso de paz roto por ETA [con el atentado del 30 de diciembre en Barajas], se equivoca. Es una decisión que se adoptó tras la tregua y lo habríamos hecho igual con ella. Se puede o no coincidir con ella, pero no se justifica la desmesurada reacción del PP”.

Esa es la línea que ha defendido en la réplica. "Ustedes [el PP] en el Gobierno se permitieron hacer cosas que ahora no le permiten al Gobierno". Rubalcaba se ha centrado en resumir que la política antiterrorista no ha cambiado sustancialmente con este Gobierno con respecto a los anteriores. La diferencia, ha dicho, es que antes no se criticaba al Gobierno por sus decisiones antiterroristas y ahora sí.

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