Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La Audiencia Nacional condena a 13 años de cárcel a cinco miembros del ‘comando Dixan’

El tribunal les acusa de formar una célula integrista pero asegura que no iban fabricar napalm como sostuvo el FBI

La Audiencia Nacional ha condenado a 13 años de prisión a cinco de los acusados de formar una célula integrista, en 2003, conocida como comando Dixan y ha absuelto a un sexto procesado, Mohamed Nevar, que ya fue puesto en libertad a principios del mes de diciembre. No obstante, absuelve a los cinco, de los delitos de conspiración para cometer atentados y de tenencia de explosivos, al desmontar la tesis que sostuvo el FBI en un informe de que tenían intención de fabricar “napalm casero”.

El fiscal había pedido penas de entre 22 y 32 años para los miembros de la célula, Mohamed Tahraoui, Djamel Boudjelthia (o Larbi Allag), Ali Kaoukam y Mohamed Amine Benaboura, que fue desarticulada en 2003 en Cataluña.

La célula recibió el sobrenombre popular de comando Dixan por el carácter supuestamente inocuo de las sustancias que les fueron intervenidas, circunstancia avalada por un informe de un laboratorio del Ejército, que aseguraba que entre ella había detergente y ralladura de coco. Precisamente la inocuidad de estas sustancias provocó que estos cinco acusados, detenidos junto a otros once supuestos islamistas en enero de 2003 en la denominada Operación Lago, fueron puestos en libertad por falta de pruebas por el entonces juez de la Audiencia Nacional, Guillermo Ruiz Polanco, que poco después fue suspendido de sus funciones.

Sin embargo, a raíz de un informe del FBI norteamericano, que señalaba que con las sustancias intervenidas a esos cinco acusados podía fabricarse “napalm casero”, el juez Baltasar Garzón, quien se hizo cargo de esta causa, en sustitución de Ruiz Polanco, decretó prisión provisional para ellos el 24 de marzo de 2004.

Ahora, el tribunal que ha juzgado los hechos concluye que, a la luz de los informes periciales, no puede “apreciarse la existencia de depósito de materiales inflamables, ni la voluntad tendencial de dedicar tales líquidos a la fabricación de explosivos”. Para ello, “debería haberse encontrado, junto con ello, o bien los instrumentos y utensilios propios de las manipulaciones químicas, o bien, cuanto menos, la existencia de botellas de cristal, para verificar en ellas las mezclas y empelarlas como cócteles molotov”, prosigue la sentencia.

Lo que sí admite el tribunal, es que la “totalidad de los imputados, tenían en su poder elementos electrónicos manipulados ?concretamente teléfonos móviles de la marca Trium como los utilizados el 11-M que, precisamente, por dichas manipulaciones se infiere constituían elementos susceptibles de integrarse en artefactos explosivos”. La sentencia matiza que tales elementos, de manipulación parcial, no concluía, no son bastantes para integrar, en base a sólo ellos, el tipo de tenencia o fabricación de elementos de artefactos explosivos”.

El tribunal, que sólo condena a los cinco por un delito de pertenencia a banda armada (10 años) y por otro de falsificación de documento público (3 años), únicamente considera probado que tres de los cinco acusados -Tahraoui, Boudjelthia y Benaboura- huyeron de Argelia, entre 1998 y 1999, “al estar perseguidos como terroristas por las autoridades de dicho país, refugiándose en España, donde se reagruparon, constituyendo una célula “terrorista en la que se integraron Ali y Sutil Kaouka”.