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Detenidos tres españoles y un eslovaco por el secuestro de un empresario extremeño

La víctima, que estuvo 24 horas en un zulo, debía 198.000 euros a otro indistrial, que contrató a tres hombres para que lo raptaran y así cobrar la deuda

Agentes de la Policía Nacional han detenido a los cuatro supuestos integrantes -tres españoles y uno eslovaco- de un grupo organizado que presuntamente secuestró en Córdoba el pasado día 6 de abril a un empresario extremeño, identificado como Jesús Ruiz González, al que retuvieron durante 24 horas en un zulo de 1,30 metros de ancho y alto. El hombre, cuyo secuestro fue ordenado por un empresario cordobés, Manuel Muñoz Gaitán, con el fin de cobrar los 198.000 euros que le debía, fue puesto en libertad tras convencer a sus raptores de que les pagaría 6.000 euros.

En Villa del Río (Córdoba), la Policía ha detenido a Jaroslav Slosiar, de 29 años, como supuesto secuestrador, de nacionalidad eslovaca; a Pedro P.M., natural de Jaén y de 33 años, presunto colaborador en el rapto; ambos con antecedentes policiales; y a Manuel David Muñoz Gaitán, natural de Córdoba y de 29 años, presunto instigador del secuestro y contratante de los autores materiales. En Andujar (Jaén), los agentes han detenido a Manuel Ávalos Povedano, cordobés con domicilio en esa misma localidad. Al parecer, Muñoz Gaitán contrató al eslovaco para perpetrar el secuestro, que a su vez contrató a los dos españoles para llevarlo a cabo.

Los policías, adscritos a la Brigada Provincial de Policía Judicial de Córdoba y de la UDEV Central de la Comisaría General de Policía Judicial, constataron que los secuestradores -todos ellos detenidos- retuvieron a la víctima encerrada en un zulo camuflado en una de las habitaciones de una casa de campo del término municipal de Montoro (Córdoba), propiedad del detenido que encargó el rapto, un empresario al que el secuestrado debía dinero. El zulo consistía en un agujero sin ventilación de 1,30 de alto por 1,30 de ancho, al que se accedía mediante una tapa metálica instalada en el suelo de una de las habitaciones, oculta bajo una cama. Debido al tamaño del habitáculo, el secuestrado tuvo que estar en cuclillas o sentado.

Orden de "seguir apretándole fuerte"

Según las estimaciones policiales, el motivo del secuestro fue una deuda de 198.000 euros que la víctima, el empresario extremeño Jesús Ruiz González, había contraído con el también industrial cordobés Manuel Muñoz Gaitán. Al no conseguir cobrar la cantidad impagada, este empresario contrató al eslovaco para que ejecutara el secuestro y exigiese el abono de la cantidad adeudada. A cambio de sus servicios, el empresario le prometió venderle una finca, cuyo precio en el mercado era de 50 millones de pesetas, por la mitad de precio. Así, Slosiar, en compañía de los dos españoles, concertó telefónicamente una cita con la víctima. Tras el encuentro, le obligaron a introducirse en los asientos traseros de su propia furgoneta, donde le colocaron un pasamontañas para evitar que pudiera reconocer el lugar al que lo trasladaban.

El lugar elegido para su cautiverio fue una finca con olivar situada en la sierra, entre Montoro y Villa del Río, propiedad del industrial que encargó el secuestro. Allí fue encerrado en un zulo y maltratado física y psicológicamente. En su cautiverio, tras varios intentos para que entregase la cantidad adeudada y tras manifestar reiteradamente que no disponía de dinero en efectivo y que se ofrecía a pagar la deuda en especie, el secuestrado eslovaco recibió del empresario la orden de no aceptar esa oferta y de "seguir apretándole fuerte" incluso bajo la amenaza de "quitarlo de en medio". Finalmente, el eslovaco dejó en libertad al retenido en la carretera entre Montoro y Adamuz, tras convencerle este último de que traicionara al que le había contratado para el secuestro. El extremeño le prometió el pago de 6.000 euros a cambio de su libertad.

Las investigaciones policiales se iniciaron a raíz de la denuncia formulada en la Comisaría de Policía de Córdoba por los familiares del desaparecido, quienes manifestaron su preocupación ante la posibilidad de que le hubieran asesinado. Los policías conocieron a través de sus gestiones que Jesús Ruiz, empresario de la construcción y residente en Córdoba, había contraído una deuda importante con una empresa dedicada al suministro de estructuras metálicas. Todos los detenidos reconocieron en su declaración ante la Policía su implicación en los hechos y ya han sido puestos a disposición judicial.