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Reportaje:

De inmigrantes a náufragos

La mafia que fletó un barco de africanos rumbo a Canarias iba a inundar las bodegas antes de llegar para forzar el rescate en aguas españolas

Habían pagado alrededor de 2.000 euros por un pasaje, tanto como si fuesen a ocupar una suite en un crucero por las islas griegas. Sin embargo, los 500 africanos que ayer fueron rescatados de un vetusto carguero en el puerto de Freetown, justo antes de que iniciaran un viaje hacia España, tenían la muerte casi asegurada.

La red mafiosa que había fletado el barco había planeado hundirlo en aguas canarias para obligar a las autoridades españolas a auxiliarles y evitar que se impidiera su entrada en puerto. La mayoría de estos inmigrantes no sabe nadar.

Así lo confirman informes de las fuerzas de seguridad de la República de Guinea Conakry, que participaron en la operación que permitió impedir la partida del buque junto a policías de España y Sierra Leona, según ha explicado la cónsul general en Canarias en aquel país, Alicia Navarro.

La representante diplomática ha explicado que, a fin de posibilitar el rápido hundimiento de la nave, vieja y muy deteriorada tras años amarrada en puerto sin ser utilizada, los organizadores del viaje tenían habilitadas unas trampillas en el fondo de su casco, que iban a abrir poco antes de llegar a Canarias. El barco se hundiría en 45 minutos; antes, la tripulación saldría del buque en una de las pocas lanchas neumáticas de las que disponía la embarcación.

La legalidad marítima internacional establece que las autoridades de un país pueden rechazar la entrada en puerto de un barco cargado con inmigrantes irregulares. Sin embargo, si éstos son náufragos están obligados a rescatarlos.

Según ha explicado Navarro, el barco capturado en esta ocasión "había sido reparado en parte y tenía la cubierta pintada nueva, pero ni siquiera tenía nombre todavía". Además, la representante diplomática ha informado de que, en contra de lo anunciado por las autoridades españolas, en la operación se detuvo, además de al capitán y los tripulantes del buque, a varios de los inmigrantes que iban a viajar en él, veinte de los cuales fueron identificados como ciudadanos guineanos, por línea directa o indirecta.