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El carcelero de la farmacéutica de Olot, primer imputado que confiesa su papel en el secuestro

Sebastiá Comas implica directamente a Ramón Ullastre, uno de los 'cerebros del secuestro'

Sebastiá Comas, alias Iñaki, el carcelero de María Angels Feliu durante sus 492 días de cautiverio, ha sido el único de los ocho acusados por este secuestro que ha confesado todo sobre su participación en los hechos y ha involucrado de lleno a Ramón Ullastre, uno de los presuntos cerebros del crimen, a quien ha atribuido toda la responsabilidad del secuestro. Comas ha reconocido que actuaba como carcelero de la farmacéutica en el domicilio que Ullastre y Montserrat Teixidor, también acusados, tenían en Sant Pere de Torelló.

Para Comas, que está declarando hoy en la tercera sesión del juicio que se celebra en la audiencia de Gerona por el secuestro de María Angels Feliu, el fiscal pide 20 años de prisión, mientras que la familia Feliu, teniendo en cuenta que fue quien la liberó por su propia decisión, rebaja la pena a 12 años.

Comas ha explicado que Ullastre, al que ha calificado como "un cabronazo", le reclutó para que vigilara a Feliu, después de decirle que le tenía que acompañar a trasladar "un paquete".

El procesado ha explicado que durante los primeros meses de cautiverio, no salía del sótano donde estaba Feliu y que le daba todo lo que ésta le pedía. Comas ha llegado a decir que "yo estaba peor que ella. Yo también estaba en un zulo, un poco más grande, pero muy dejado y con ratas".

Comas sólo ha implicado de forma directa a Ullastre, pero no cree que su mujer, Montserrat Teixidor, no supiera lo que estaba pasando. En este sentido, ha declarado que en más de una ocasión salió de la casa de Ullastre en el capó de un coche que conducía Teixidor.

Comas ha explicado que decidió por su cuenta liberar a Feliú, en marzo de 1994, después de ver un partido de fútbol en un bar y beber "un par de whiskeys". El acusado ha asegurado que si no liberó antes a la farmacéutica fue por miedo a Ullastre y ha relatado que hizo todo lo posible para estuviese lo más cómoda, alimentada y cuidada posible en el zulo, aunque ha reconocido que las condiciones de su cautiverio eran inhumanas.