Una revolución en el mundo de los pagos

Minsait, en colaboración con Retina, presenta un informe sobre las tendencias en las transacciones financieras

La pandemia ha revolucionado la economía. Hoy, los menús en los restaurantes vienen en códigos QR, la oficina está en los salones de los hogares y las reuniones son por videollamada. El mundo de los pagos no se ha quedado atrás: tras la covid son más digitales y se pueden hacer con el móvil, el reloj o una pulsera inteligente. “Estamos siendo testigos de tecnologías que nos permiten pagar sin contacto de forma casi imperceptible”, explicó Cristina Ruiz, consejera delegada de Indra, durante la presentación del XI Informe de Tendencias de Medios de Pago, elaborado por Minsait Payments, empresa propiedad del grupo tecnológico y de defensa.

Ruiz, además, destacó que el sector afronta una transformación profunda en la que confluyen diversas innovaciones. Desde los pagos usando el RFID (sin contacto), la biometría, el llamado mobile-money (dinero electrónico que se ha convertido en un valioso mecanismo con gran potencial para la inclusión social y financiera en países sin infraestructuras) o la conversión de teléfonos móviles en terminales TPV. “Asistimos al nacimiento de nuevas formas de dinero como las criptodivisas o las nuevas monedas digitales de los bancos centrales”, afirmó la responsable de la compañía en el evento celebrado en Madrid esta semana y que contó con la colaboración de Retina.

El mercado de los pagos es cada vez más rápido y ofrece mayor comodidad al usuario. Pero también mucho más competitivo. “Están irrumpiendo nuevos actores”, afirmó Alberto Alves, responsable de nuevos negocios en Minsait Payments. Los pagos ya no son un negocio exclusivo de los bancos. Las empresas de telecomunicaciones, los gigantes tecnológicos, las empresas de distribución y los neobancos están ganando su espacio. “Sin embargo, la entidad financiera sigue siendo el protagonista absoluto”, recalcó Alves. En Europa, 9 de cada 10 usuarios de banca, y en América Latina, 7 de cada 10, consideran a estos como su entidad principal, según los datos de Minsait Payments. Hay geografías, sin embargo, en las que el comportamiento ya empieza a ser diferente.

En Brasil y en Colombia, por ejemplo, ha habido una irrupción importante de neobancos. “Un 25% de los clientes financieros [en los países antes mencionados] los considera su entidad principal”, resaltó el experto de Minsait. Algo similar ocurre en República Dominicana con las empresas de telecomunicaciones. “Hay una posibilidad de transfuguismo”, subrayó Alves. En Europa, el cliente aún tiene una relación estable y afianzada con su institución financiera. No está tan dispuesto a operar con otro participante del mercado. Es más fiel.

“Todo lo contrario pasa en Latinoamérica”. Allí, los protagonistas de la revolución son diversos. Desde Nubank, el mayor banco digital de Brasil con más de 40 millones de clientes, hasta las argentinas Ualá y Mercado Pago (que pertenece al marketplace Mercado Libre), según describe el estudio publicado por Minsait Payments, que recoge la opinión de 225 directivos y expertos, así como las conclusiones de más de 4.800 entrevistas realizadas a la población bancarizada de España, Italia, Portugal, el Reino Unido y Latinoamérica. En la región, también sobresale Rappi, una firma colombiana que nació en el negocio del reparto, con 60 millones de usuarios registrados en nueve países de América Latina. “Es natural que dentro de ese éxito, con tanto volumen transaccional, nazca una oferta de servicios financieros”, comentó Gabriel Migowski, consejero delegado de Rappi Colombia, durante el evento.

El primer paso que dio la empresa fue crear una billetera que después evolucionó en Rappibank, que ya ha distribuido más de un millón de tarjetas de crédito en cinco países latinoamericanos. “Vemos aún mucho más potencial por delante”, añadió el directivo. La financiación, a través de las tarjetas de crédito, no llega a todos por igual. En México, por ejemplo, de los 54 millones de personas que cuentan con un producto financiero, solo el 15% de ellas tiene una tarjeta de crédito. “La mayor parte pertenece a la gente con altos ingresos”, añadió José Luis Mateos, cofundador y director de operaciones en Nanopay. La firma, nacida durante la pandemia, busca romper esa brecha. “Ofrecemos a nuestros clientes una inclusión financiera sencilla, rápida y digital”, dijo Mateos.

El efectivo es el líder

A pesar del impacto de la pandemia en el cambio de hábitos y, en particular, hacia la digitalización de las transacciones cotidianas, el dinero en efectivo es percibido por la industria como el medio de pago más común. A la pregunta: “¿Cuál considera que es el medio de pago más habitual en su país (el que mayor número de pagos concentra)?”, el 44% de los expertos respondió que el efectivo. Pero en segundo lugar están las tarjetas, que en los próximos años, según el análisis, serán las que más se utilizarán.

“Seguimos teniendo en la cabeza que [las tarjetas] son un plástico, pero ha cambiado”, explicó Enrique Álvarez, director de desarrollo de negocio en Europa Minsait Payments. El usuario busca un medio fácil y rápido de usar. Entre ellos están las tarjetas, pero también las aplicaciones de pago entre particulares. “Cuando se le pregunta a los expertos, en 2022, cuál va a ser el pago más usado en 2030, la respuesta es: no se ha inventado”. Para Eduardo Prieto, director general de Visa España, en los dos últimos años hemos visto una evolución y revolución en los medios de pago digitales. “Hemos crecido exponencialmente. En España tenemos mucho recorrido de crecimiento… tenemos el objetivo de ganar terreno al efectivo”, resaltó. “Es claro el interés del mercado en otros raíles de pagos más allá de la tarjeta”, reconoció Paloma Real, directora general de Mastercard. “También lo es el interés por servicios de información y datos para los procesos de negocio, el conocimiento del cliente y del consumidor”, detalló.

La personalización es la clave del futuro y el dato es la comuna vertebral. No solo para identificar las necesidades de cada consumidor, establecimiento o compañía, sino para adelantarse a posibles cambios o negocios. Una mirada real de lo que ocurre para disminuir la incertidumbre del futuro. Para ello, las entidades financieras necesitan recabar el mayor número de información. “Capturad toda la que podáis, porque un dato que hoy parece irrelevante, puede que dentro de un tiempo, con un algoritmo nuevo, pase a tener sentido”, recomendó Javier Martínez, responsable de ingenieros de Google Cloud España. Y para que esta información gane valor, hay que hacerla accesible. “Cuantos más equipos dentro de la empresa tengan acceso a esos datos, más ideas vamos a tener”, subrayó. El uso de las nuevas tecnologías también traerán valor. “Estamos hablando de analítica de datos, machine learning [aprendizaje automático], redes neurales”, señaló Miguel Ángel Prieto, director de soluciones Minsait Payments. “Lo interesante es guardar la información, pero es mucho más interesante mascarla y ofrecer píldoras de conocimiento”.

Borja Ochoa Gil, director general de Indra, responsable global de Servicios Financieros Minsait y consejero delegado Minsait Payments, aprovechó para hablar sobre la empresa. “En 2021 crecimos un 20%, que nos parece muy razonable, tomando en cuenta el contexto”, mencionó. “Estamos viviendo tiempos complicados en los que avanzar y emprender es complejo”. El directivo destacó que el consumo de APIs (interfaz de programación de aplicaciones) en su plataforma fue de 5.000 millones. “Es una muestra del dinamismo que están teniendo nuestros servicios”.


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