Bancos
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Optimismo bancario

La banca española pasa de tener una rentabilidad negativa en 2020 a ser uno de los sectores con mayor rendimiento en la primera mitad de este año

Antiguas oficinas de Bankia y La Caixa en Sevilla.
Antiguas oficinas de Bankia y La Caixa en Sevilla.PACO PUENTES

Optimismo es es lo que se desprende de los recientes informes de la Autoridad Bancaria Europea (EBA por sus siglas en inglés). Analizando los principales parámetros de rentabilidad de los diferentes sistemas bancarios, en el más reciente de ellos se ponía de manifiesto una clara mejora en la rentabilidad sobre el capital (ROE) y sobre los activos (ROA), destacando la banca española, que pasaba de una rentabilidad negativa en 2020 a ser uno de los sectores más rentables en Europa en la primera mitad de 2021.

El principal factor explicativo de dicho cambio se encuentra en el nivel de provisiones, en anticipación de deterioros crediticios futuros, realizado en uno y otro periodo. Tras el intenso esfuerzo de provisiones del pasado año —que presionó a la baja la rentabilidad, de hecho, con pérdidas en el agregado español— el saneamiento algo menor en 2021 —aunque todavía muy superior a los niveles prepandemia— ha actuado como palanca para incrementar la rentabilidad. En el caso español, esa palanca ha actuado de manera mucho más intensa, gracias a ese importante esfuerzo precautorio del pasado año, lo que le ha permitido en este ejercicio aparecer como uno de los más rentables de Europa. Si bien es cierto, en dicha rentabilidad extra tiene un importante peso el ajuste contable (puesta a valor razonable de los activos) derivado de la integración de Bankia en Caixabank.

En todo caso, la mejora que los datos de la EBA reflejan sobre la evolución ya registrada en el primer semestre, se ve potenciada por otro reciente informe de la EBA, en el que recoge las expectativas de una amplia muestra de bancos europeos (más de un centenar, todos ellos significativos) para el trienio 2021 a 2023, periodo asumido como el necesario para una completa digestión de los efectos de la crisis pandémica.

De dicho informe se desprende que los deterioros que cabe esperar en este horizonte temporal van a ser sustancialmente inferiores a los anticipados durante el pasado año. De esta manera, el nivel de provisiones realizado en el mismo absorbería casi la mitad del deterioro total estimado para el trienio completo, cuya afloración temporal se ve condicionada por las medidas de apoyo temporal a las empresas y hogares más afectados por la pandemia y, sin duda, los que mayor impacto adverso pueden tener sobre los saneamientos bancarios.

En tal caso, las menores provisiones a realizar en el presente ejercicio y en los dos próximos permitirían alcanzar niveles de rentabilidad (ROE) en torno al 6%- 8%. Esos niveles de rentabilidad superan claramente los registrados antes de la pandemia y así lo han reflejado las valoraciones de los bancos cotizados, que han superado las pérdidas de valor que la pandemia provocó. En todo caso, esas rentabilidades son aún inferiores al coste de capital requerido por el mercado, lo que explica que las valoraciones se encuentren todavía claramente por debajo de los valores contables.

Ángel Berges, Marta Alberni y María Rodríguez son profesores de AFI-Escuela de Finanzas.

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