Objetivo, no traspasar los límites del planeta

L’Oréal pone en marcha ‘L’Oréal for the Future’, una ambiciosa hoja de ruta por la sostenibilidad, con la vista puesta en 2030, que integra a toda su cadena de valor, desde los proveedores a los consumidores, en acciones sobre el cambio climático, agua, biodiversidad y los recursos naturales

ELENA SEVILLANO

Los límites planetarios, lo que la Tierra puede soportar sin terminar de colapsar y dejar de ser habitable, son nueve semáforos puestos sobre la mesa por 28 científicos internacionales liderados por Johan Rockström, del Centro de Resiliencia de Estocolmo en 2009. Cuatro ya nos los hemos saltado en rojo: el del cambio climático, el de la pérdida de biodiversidad, el del cambio en el uso de la tierra y el de los altos niveles de nitrógeno y oxígeno. Otros cuatro —acidificación de los océanos, uso de agua dulce, emisión de aerosoles tóxicos y agotamiento del ozono estratosférico— se encuentran en ámbar. “Difícilmente podremos tener un futuro sostenible y un ecosistema seguro para las próximas generaciones si no nos mantenemos dentro de esos límites”, afirma Íñigo Larraya, director de Sostenibilidad y RSC de L’Oréal España.

Para lograrlo, las empresas van a tener que funcionar “con una mirada holística”, sostiene Larraya. Ya no vale que la fábrica en Europa sea modélica ni que todas las operaciones directas tengan un 10 en sostenibilidad. “Hemos de mirar mucho más allá, a toda la cadena de valor”, subraya. Vertientes que van desde cómo se extraen las materias primas y cuál es el comportamiento de los proveedores a cómo se realiza el transporte y qué pasa en la fase de consumo.

En el caso de L’Oréal, esa apuesta se canaliza a través de L’Oréal for the Future, una ambiciosa hoja de ruta, con salida en 2020 y llegada en 2030, para pilotar una “transformación sin precedentes” en el negocio del grupo de belleza y cosmética más grande del mundo.

Nuestras ambiciones deben estar en línea con unos retos sin precedentes. No debemos limitarnos a hacerlo mejor, debemos hacer lo que sea necesario
Alexandra Palt, Directora de Responsabilidad Corporativa y Vicepresidenta Ejecutiva de la Fundación L’Oréal

Los objetivos marcados en torno a cuatro grandes ejes —CO2 y cambio climático, agua, biodiversidad y recursos naturales— darían para bastantes titulares. Algunas muestras: “Para 2030, L’Oréal reducirá sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 50% por producto acabado respecto a 2016”; “El 100% del plástico de nuestros envases será reciclado o de origen biológico”; “Produciremos más y mejor sin aumentar la superficie cultivada”; “En 2025, todas nuestras instalaciones serán neutras en carbono, con energía 100% renovable”. La maquinaria que será necesaria mover para lograrlo impone a simple vista. Más de 36 marcas, una cifra de negocios de 29.874 millones de euros en 2019, 88.000 empleados y más de 1.500 millones de consumidores.

Fábricas neutras en emisiones

Visitar la planta que el grupo tiene en Burgos, especializada en cosmética profesional capilar, es una forma de comprobar cómo esta transformación se hace posible. “Fuimos la primera fábrica en ser neutra en emisiones de CO2, hace ya cinco años, y hemos liderado un proyecto mundial de líneas verdes o métodos de transporte que minimizan la huella por toda Europa, logrando alrededor de un 20% menos de emisiones. Hemos sido los primeros en ser fábrica seca (toda el agua, salvo la que beben nuestros empleados y la que se integra en nuestros productos, procede de un circuito cerrado) y hemos trabajado en un proyecto de biodiversidad que incluye la plantación de 800 árboles, un ecosistema acuático y un huerto ecológico. Llevamos más de 35 años trabajando con centros especiales de empleo y con proyectos de inserción laboral, como nuestra Escuela de Excelencia Industrial”, indica su director, Benoît Mocquant.

Fábrica de L'Oréal en Burgos.
Fábrica de L'Oréal en Burgos.

Más allá del negocio, las 36 marcas del grupo habrán de tener una causa social o medioambiental asociada a su referencia. Green Beauty, de Garnier, trabaja en la economía circular. L’Oréal Paris ha puesto en marcha Stand Up, para formar a un millón de personas en la lucha contra el acoso callejero. Biotherm ha iniciado un proyecto de tres años para limpiar ríos que arrancará en el Jarama.

Salto cualitativo

“Muchas multinacionales hemos basado nuestros cálculos de huella de carbono en los scopes [alcances] 1 y 2”, explica Larraya, refiriéndose a que han atendido únicamente a sus emisiones directas. El gran cambio en L’Oréal, según añade, estriba en que para 2030 van a atacar el scope 3, que incluye todas las emisiones indirectas que se producen en la cadena de valor, lo que implica incluir a proveedores. “Por primera vez seguiremos con ellos objetivos concretos, sobre todo en agua, CO2 y biodiversidad”. El objetivo final serán los consumidores. Este verano llegará a España el nuevo etiquetado de Garnier, con una sección que clasifica un producto de la A a la E en función de criterios medioambientales y sociales, como huella de carbono e hídrica, energías renovables usadas en fábrica, envases, materias primas, ingredientes, comercio justo...

Las 36 marcas que integran el grupo están asociadas cada una a objetivos sociales o medioambientales

Larraya cree que se puede seguir creciendo sin violar las fronteras planetarias, que la innovación hace compatible crecimiento y negocio con impacto social. “Desde el año 2005, todas nuestras fábricas han reducido sus emisiones de CO2 en un 78% y han aumentado el volumen de producción en un 37%”, afirma, y pone como ejemplo cómo los humanos “somos capaces de disociar el famoso crecimiento de un impacto medioambiental”. La rentabilidad, en este sentido, ha seguido aumentando, aunque en esta ecuación la variable rentabilidad pierde peso en favor de otras consideraciones de mayor alcance. “En el fondo es una cuestión de simple supervivencia. L’Oréal tiene más de 100 años; la única posibilidad de subsistir otros 100 es respetando los límites del planeta”, indica Larraya.

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