España pacta con Bruselas prorrogar el tope al gas hasta final de año por si sube el precio

El Consejo de Ministros ha aprobado este martes el texto, que eleva los umbrales de la excepción ibérica y hace más difícil su activación

La comisaria europea de Energía, Kadri Simson, y la vicepresidenta tercera española, Teresa Ribera, en Bruselas.
La comisaria europea de Energía, Kadri Simson, y la vicepresidenta tercera española, Teresa Ribera, en Bruselas.STEPHANIE LECOCQ (EFE)

El Consejo de Ministros ha dado este martes su visto bueno a la prolongación de la excepción ibérica hasta final de año, que ya cuenta con la aprobación de la Comisión Europea. El mecanismo, que evita la transmisión directa de los precios del gas natural sobre el mercado eléctrico, sufrirá una revisión al alza en sus umbrales de activación: el nivel de cotización de este combustible a partir del cual entra en vigor. Ese límite ha dejado sin actividad la excepción ibérica en el último mes, tras el fuerte abaratamiento del gas en el mercado mayorista.

La prórroga de la herramienta, coloquialmente conocida como tope al gas, no obstante, supone para España (y para Portugal) una suerte de cortafuegos frente a una potencial escalada en el precio del gas, que marca el precio de la luz en muchas franjas horarias. Los dos países ibéricos son los únicos de la UE que cuentan con un seguro de este tipo. En el caso español, el ahorro para los consumidores ronda los 5.000 millones de euros en su año escaso de vigencia, según los cálculos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Aunque las centrales de ciclo combinado (en las que se quema gas para obtener electricidad) y las de cogeneración obtienen la misma retribución que antes del tope, lo que se consigue es evitar una remuneración excesiva para el resto de fuentes: la nuclear y las renovables de primera (hidráulica) y segunda generación (solar, eólica y biomasa), más económicas.

El último borrador del decreto, al que ha tenido acceso EL PAÍS, incluye una subida paulatina de los actuales 55 euros por megavatio hora (MWh) a 65 en diciembre, “finalizando con el mismo nivel de precio del gas natural que se hubiese alcanzado en mayo de no haberse llevado a cabo la extensión del mecanismo ibérico”. Este nuevo nivel, dice, “se ha juzgado proporcionado y garantiza un nivel de cobertura que, si bien no elimina por completo el efecto contagio del precio del gas natural sobre el precio de la electricidad, sí ofrece una cierta protección en aquellos escenarios en los que (...) se incremente por encima del umbral”.

La primavera pasada, cuando entró en vigor, el mecanismo saltaba a partir de los 40 euros por MWh. Así fue en los seis primeros meses, cuando empezó a subir a razón de 5 euros al mes hasta los 55 actuales. Hasta octubre, la importancia de este umbral era mínima: el precio del gas en el mercado ibérico (Mibgas, el que se toma en consideración) estaba muy por encima. En los últimos meses, sin embargo, ese umbral ha sido importante: tanto, que en el último mes el tope no ha entrado en vigor ni una sola jornada.

El decreto reconoce que, de mantenerse el actual contexto de precios —el precio del gas es hoy casi 10 veces menor que hace siete meses, cuando marcó su máximo histórico— “la eficacia del mecanismo ibérico queda relegada a un plano secundario, ya que, al situarse (...) por debajo del umbral fijado por el instrumento regulatorio, los efectos del mecanismo ibérico sobre los procesos de casación marginal en los mercados mayoristas son nulos”. “Sin embargo”, continúa, “su función como instrumento de seguro para todos los consumidores justifica plenamente su extensión más allá de la fecha inicialmente prevista, el 31 de mayo″.

El Gobierno español considera que, tras el visto bueno de Bruselas —adelantado por eldiario.es—, la excepción ibérica continuará ejerciendo “una labor de cobertura para los consumidores en caso de que los precios del gas natural vuelvan a incrementarse por factores ajenos a la propia oferta y demanda” del gas, “garantizándose la asequibilidad del precio de la electricidad al tiempo que se salvaguarda la rentabilidad de todos los agentes participantes en el mercado”. El Ejecutivo español no descarta, asimismo, que el mecanismo pueda prolongarse más allá del 31 de diciembre, siempre y cuando siga en vigor el marco europeo de medidas extraordinarias para hacer frente a las consecuencias de la invasión rusa de Ucrania.

“Contamos con el acuerdo y el respaldo de la Comisión”, ha confirmado en Bruselas la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera. “Es una buena noticia: básicamente, lo que tenemos es una herramienta que permite seguir protegiendo a los consumidores españoles y portugueses hasta fin de año. Si el gas natural se mantiene a los precios actuales, probablemente no se active el mecanismo, pero si volviera a subir conseguiríamos mantener la electricidad a un precio razonable y no tan dependiente del gas”.

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Ignacio Fariza

Es redactor de la sección de Economía de EL PAÍS. Ha trabajado en las delegaciones del diario en Bruselas y Ciudad de México. Estudió Económicas y Periodismo en la Universidad Carlos III, y el Máster de Periodismo de EL PAÍS y la Universidad Autónoma de Madrid.

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