El BCE se suma al discurso duro de la Reserva Federal contra la inflación en Jackson Hole

Schnabel llama a actuar con contundencia y Kazaks pronostica otra fuerte subida de tipos en septiembre

Los asistentes al simposio de Jackson Hole, en el estado de Wyoming (EE UU), sacan fotos a las montañas Grand Teton durante una de las jornadas.
Los asistentes al simposio de Jackson Hole, en el estado de Wyoming (EE UU), sacan fotos a las montañas Grand Teton durante una de las jornadas.David Paul Morris (Bloomberg)

Jerome Powell no está solo. El discurso duro contra la inflación pronunciado este viernes en Jackson Hole (Wyoming) por el presidente de la Reserva Federal ha sido secundado este sábado por representantes del Banco Central Europeo (BCE). El mensaje es similar: hay que actuar rápido y con contundencia para evitar que la inflación se enquiste, después del error de haber pensado que iba a ser transitoria, ha señalado la consejera del BCE Isabel Schnabel en su intervención en el foro. El gobernador del banco central de Letonia ha sido más concreto y en declaraciones a Reuters ha pronosticado una subida de tipos de 0,5 a 0,75 puntos en la reunión del BCE de noviembre.

“La alta inflación se ha convertido en la principal preocupación de los ciudadanos de muchos países”, ha admitido Schnabel. “Tanto la probabilidad como el coste de que la alta inflación actual se afiance en las expectativas son incómodamente altos. En este entorno, los bancos centrales deben actuar con contundencia. Necesitan pronunciarse con determinación contra el riesgo de que la gente empiece a dudar de la estabilidad a largo plazo de nuestras monedas”, ha añadido.

Schnabel ha contrapuesto dos alternativas. Actuar con cautela, puesto que la inflación se debe a choques externos de oferta como la pandemia y la guerra de Ucrania y no está claro que las subidas de tipos sean el remedio adecuado, o hacerlo con decisión, incluso asumiendo “el riesgo de un menor crecimiento y un mayor desempleo”. Y, sin dudarlo, se ha inclinado por esta última opción, porque “minimiza los riesgos de resultados económicos muy malos en el futuro”.

El razonamiento es muy similar al de Powell, que dijo que las subidas de tipos debilitarán el mercado de trabajo y provocarán “algo de dolor” a familias y empresas, pero que “si no se restablece la estabilidad de los precios, el dolor será mucho mayor”. Y como el presidente de la Fed, la consejera del BCE ha recordado los errores de la década de 1970, al tiempo que ha admitido el error de considerar ahora que la inflación iba a ser transitoria.

La posición de Schnabel no es una sorpresa. Se da por hecho que los tipos volverán a subir en septiembre. Para el BCE, sin embargo, la situación es aún más complicada que para la Reserva Federal. Powell parte de una situación de prácticamente pleno empleo, mientras que en Europa la economía está más débil y el riesgo de recesión es más marcado si cabe. De hecho, algunos miembros del BCE habrían preferido que la subida de tipos de julio fuera de 0,25 puntos y no de los 0,5 aprobados, según han revelado las actas de la reunión.

Pese a ello, Schnabel ha sido clara: “Para recuperar y preservar la confianza es necesario volver a situar la inflación en el objetivo rápidamente. Cuanto más tiempo se mantenga la inflación en niveles elevados, mayor será el riesgo de que el público pierda la confianza en nuestra determinación y capacidad de preservar el poder adquisitivo”, ha dicho.

Una subida en septiembre

En julio, el BCE elevó los tipos en 50 puntos básicos (la mayor subida en 22 años) hasta llegar a cero y los mercados esperaban un movimiento similar en la próxima reunión, el 8 de septiembre, pero el deterioro de los datos de la inflación hacen considerar un movimiento más drástico. Según Martins Kazaks, gobernador del Banco Central de Letonia (y, como tal, parte del consejo de Gobierno del Banco Central Europeo), una recesión en la eurozona es algo muy probable, pero no será suficiente para hacer caer la inflación, lo que obligará a una fuerte subida de tipos en septiembre, mayor aún que lo estimado por los mercados.

“Subir anticipadamente los tipos es una elección razonable de políticas”, ha afirmado Kazaks en una entrevista a Reuters en Jackson Hole. “Deberíamos estar abiertos a considerar incrementos de entre 50 y 75 puntos básicos”. En Letonia, los precios en julio registraron un aumento de un 21,5% con respecto al mismo mes de 2021. En el conjunto de la eurozona, la inflación del 8,9% es cuatro veces superior al objetivo del BCE, del 2%, y, lo que es más problemático, los datos subyacentes (que excluyen factores volátiles como los precios de los alimentos y de la energía) también son elevados.

Kazaks ha afirmado que “evitar una recesión va a ser muy difícil” en estas condiciones. “Es lo que damos por hecho en Letonia”, ha indicado a Reuters. En estas condiciones, el BCE ha de abandonar su política de estímulos en el primer trimestre de 2023, en principio para llegar a una situación de neutralidad, en la que el banco central ni frena ni estimula la economía. “Pero si vemos que hay que ir más allá de la neutralidad, no tengo dudas de que iremos”, ha afirmado. “Si no vemos un descenso significativo de la inflación subyacente, tendremos que hacerlo. Pero no nos adelantemos”, ha señalado.

Sobre la firma

Miguel Jiménez

Corresponsal jefe de EL PAÍS en Estados Unidos. Ha desarrollado su carrera en EL PAÍS, donde ha sido redactor jefe de Economía y Negocios, subdirector y director adjunto y en el diario económico Cinco Días, del que fue director.

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