Así fue la negociación final que desatascó la huelga del metal de Cantabria

La intervención del ministerio de Trabajo ayudó al entendimiento entre patronal y sindicatos, cuyas negociaciones estaban enquistadas por motivos salariales

Manifestantes en una concentración del sector metal en Santander.
Manifestantes en una concentración del sector metal en Santander.Pablo Ayerbe (EFE)

El sector del metal de Cantabria lo tenía claro: huelga indefinida hasta conseguir unas mejoras en las condiciones laborales y salariales. Las negociaciones entre la patronal y los sindicatos no habían dado resultado y el 1 de junio se tomó la decisión de que el gremio, que abarca a 20.000 trabajadores y supone un eje industrial clave para la región, se detenía. No se moverían hasta lograr esos avances y así estuvieron hasta este martes por la tarde. La mediación del ministerio de Trabajo, a quien los sindicatos solicitaron ayuda para acercar posturas, permitió un acuerdo que las asambleas ratificaron y supuso el fin de la huelga, que había agitado la economía y política autonómica.

Una vez que las plantillas perjudicadas han votado favorablemente a estas condiciones se ha recuperado la actividad. Los sindicatos UGT, CC OO y USO informaron en la noche del lunes del principio de pacto, que se suscribió con un 65% de apoyo en las votaciones del martes. El resultado implica un aumento salarial del 3,5% para 2021 más un cobro de 250 euros; un incremento del 4,5% para 2022 con “una cláusula de revisión salarial del 65% sobre el IPC real más el cobro de atrasos del 8%”, y para 2023 y 2024, un aumento del 3% en el sueldo con una cláusula de revisión salarial del 85% sobre el Índice de precios de consumo (IPC). Las organizaciones han celebrado el “mantenimiento de los derechos ya adquiridos” tras pugnar firmemente por ello. Joaquín Pérez, secretario de Estado de Empleo y Economía Social, explica que el principal foco de tensión lo marcaban “cómo abordar las subidas salariales del futuro”, con posiciones enfrentadas en las que tuvo que mediar el ministerio que dirige la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz.

La situación inamovible en Cantabria, con el sector metalúrgico recibiendo presiones del presidente autonómico, Miguel Ángel Revilla (Partido Regionalista de Cantabria), que catalogó de “gravísima” y “poco comprensible” la medida, provocó que los sindicatos escribieran una carta conjunta a Díaz para que mediara. Pérez relata que “la metalurgia cántabra tiene una importancia decisiva en la región y en el país” y que Trabajo intercedió al haber recibido el contacto con la ministra. “Ella puso su experiencia negociadora por sus conocimientos con el diálogo social”, detalla el alto cargo, pues Yolanda Díaz proviene de una familia con marcado recorrido en el sindicalismo gallego. Una vez que la huelga “estaba tomando dimensiones importantes en tiempo y agotamiento de las partes”, el ministerio envió a la directora general de Trabajo, Verónica Martínez, que se desplazó a Santander y se sentó con los implicados en la subdelegación del Gobierno. Allí, tras siete horas de reunión, se cerraron las bases que han permitido el progresivo retorno a la normalidad productiva.

El encuentro, detalla una trabajadora del sector y parte de la mesa negociadora, se movió entre la “tensión” que ha protagonizado estas semanas. “Ha sido una huelga muy dura e intensa pero gratificante, el seguimiento ha sido importante y la gente estaba reivindicando en la calle, hacía mucho que lo habíamos dejado”, ensalza esta participante de los piquetes informativos, que valora el alto seguimiento del parón entre las plantillas de las múltiples compañías relacionadas con este sector. La sindicalista considera que este proceso ha sido el “más duro” de los que ha participado durante su recorrido en este ámbito, con una patronal firme en su posición y que durante varios días se mantenía inamovible: “Dábamos un paso adelante y tres hacia atrás”.

La persistencia de los afectados en manifestarse en las calles y no moverse de sus reivindicaciones, cree esta trabajadora, hizo “debilitar” la posición de la parte empresarial, inflexible cuando el Gobierno cántabro pedía que las implicadas cedieran en pos del pacto. La intervención de Trabajo, cree la participante de la mesa, permitió que la patronal diera el paso definitivo ante una última propuesta a la que igualmente se resistieron largamente. Que finalmente se haya producido este acuerdo, que conserva y mejora las condiciones laborales de 20.000 personas, satisface a esta representante sindical por el significado que vaticina para el territorio: “Para Cantabria va a marcar un antes y un después, difícil de olvidar el parón no solo por el acuerdo sino por la movilización masiva y tan secundada”.

Sobre la firma

Juan Navarro

Colaborador de EL PAÍS en Castilla y León, Asturias y Cantabria desde 2019. Aprendió en esRadio, La Moncloa, en comunicación corporativa, buscándose la vida y pisando calle. Graduado en Periodismo en la Universidad de Valladolid, máster en Periodismo Multimedia de la Universidad Complutense de Madrid y Máster de Periodismo EL PAÍS.

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