Mercadona reduce sus beneficios un 6% en 2021 por el aumento de los costes energéticos y de las materias primas

El grupo de supermercados ganó 680 millones, un 6,4% menos, pero logra ventas récord de 25.517 millones de euros, un 3,4% más

El presidente de Mercadona, Juan Roig, durante la presentación de resultados de la compañía, en la sede de Paterna (Valencia)
El presidente de Mercadona, Juan Roig, durante la presentación de resultados de la compañía, en la sede de Paterna (Valencia)rober solsona (Europa Press)

Mercadona capeó la “tormenta perfecta” que se desató a finales del año pasado, según ha reconocido este martes Juan Roig, presidente del primer grupo de supermercados de España. Cerró 2021 con un aumento de la facturación y una caída de beneficios. La empresa ingresó 25.517 millones de euros, lo que supone un incremento del 3,4% respecto al año pasado. Con esta cifra se mantiene como la compañía con más ventas en España. Aunque la cadena facturó más que nunca redujo, sin embargo, su beneficio hasta los 680,3 millones de euros, lo que supone un descenso del 6,44% respecto al ejercicio precedente, según ha informado este martes la compañía. “Estamos contentos con las ventas, pero no tanto con los beneficios”, ha manifestado Roig durante la presentación de los resultados anuales en la sede de la empresa en Paterna (Valencia). Las ventas brutas, que incluyen IVA, ascendieron a 27.819 millones de euros, un 3,9% más.

El grupo de origen valenciano sufrió el abrupto aumento de los precios de la energía (+36%) del último trimestre del año junto al fuerte incremento del coste de las materias primas (28%) y de los gastos de transportes, lo que le llevó a lanzar un plan para mantener la senda de beneficios. La empresa redujo su margen de beneficios un 0,4%. Las empresas del sector de la distribución necesitan un gran volumen de ventas para conseguir una aceptable cuenta de beneficios. Y las ventas del año pasado, aunque fueron récord, solo mejoraron un 2,3% en volumen de kilos y litros, según datos de la memoria.

¿Cómo ha conseguido mantener el tipo si tiene más gastos y vende casi lo mismo? La compañía consiguió equilibrar el fuerte encarecimiento de sus suministros con su plan de eficiencia (recortando gastos superfluos) y con la reformulación de procesos sin subir “los precios artificialmente”, explico el presidente. No obstante las tensiones inflacionistas se reflejaron en un aumento medio del precio de de sus productos del 2%, según reconoció la compañía.

“Cuando nos dimos cuenta de la situación, las empresas, aunque nos pese mucho, empezamos a calentarnos la cabeza y tomar decisiones. Algunas molestas e impopulares. Pero tenemos una máxima, que al igual que las familias, los ingresos tienen que ser superiores a los gastos. Y vamos a seguir tomando decisiones para cumplirlo”, explicó Roig. El presidente del primer grupo de supermercados ha reconocido la difícil gestión del año pasado, con la explosión de los precios y la sexta ola de la pandemia, que les cogió desprevenidos.

“No habrá problemas de desabastecimiento”

Durante la rueda de prensa de resultados anuales, la única comparecencia con preguntas que ofrece a los medios de comunicación para comentar la evolución y los entresijos del negocio, Roig ha repasado la compleja situación económica y el tablero provocado con la guerra en Ucrania. En este punto, ha descartado desabastecimiento. “Problemas de falta de producto no va a haber. No hay problemas de desabastecimiento”, ha remarcado varias veces durante su intervención. “Puede haber hechos puntuales. Ahora está pasando con algunos productos, aceite de girasol, oliva, harina, pero es un tema de acaparamiento por parte de los ciudadanos, como ocurrió con el papel higiénico al principio de la pandemia, pero tenemos mercancía más que suficiente” ha enfatizado.

“La complejidad del año 2021 ha hecho que el beneficio neto del grupo haya decrecido en un 6%. Así, el beneficio antes de impuestos se ha situado en 837 millones de euros, un 9% inferior al del ejercicio anterior. La evolución del resultado y de las ventas pone de manifiesto que las decisiones se han tomado cumpliendo el orden secuencial: en primer lugar “el jefe”; en segundo lugar las ventas; y en tercero, el beneficio”, explica la compañía en su memoria anual.

El empresario valenciano también ha advertido sobre el difícil escenario desencadenado por la guerra en Ucrania. “Quiero mostrar la solidaridad con el pueblo ucraniano. Creemos que en pleno siglo XXI deberíamos solucionar las cosas de otra forma. Nadie se lo podía imaginar”, ha deslizado. El conflicto añadió gasolina a unos precios ya convulsos. “Vimos que la inflación iba para arriba. Era la tormenta perfecta”, ha indicado. Bajo su filosofía de mantener la calidad y no subir los precios, la empresa inició un proceso de mejora de la eficiencia y la productividad reforzando el departamento de compras y eliminando lo que no da valor. “Los costes son como las uñas, hay que recortarlos todas las semanas”, ha puntualizado.

El presidente de la empresa ha advertido de que “2022 está siendo un año muy, muy dificil”. La guerra de Ucrania ha zarandeado los mercados mundiales de energia y materias primas. “No podemos subir precios artificialmente ni bajar la calidad”, ha repetido. “Vamos a hacer la brutal transformación de Mercadona”, ha remarcado. En ese sentido se explica, ha dicho, el esfuerzo inversor de más de 1.200 millones de euros el año pasado, que sumada a la de los tres ejercicios anteriores supera los 5.000 millones.

Roig también ha entrado de lleno en la crisis energética. “La fórmula del precio de la energía hay que cambiarla. Que se cambie ya”, ha pedido. “Cuando nos vienen mal dadas, Putin nos sube el gas. Dicen que tienen que esperar a bruselas, pero que cambien la fórmula. No sé como se tiene que hacer, pero hay que hacerlo ya”, ha manifestado durante su intervención.

“El IVA es inflacionista”

También ha abordado la situación inflacionaria. “Los salarios no tienen por qué ser inflacionistas si se mejora la productividad. Lo que sí es inflacionista es el IVA”, ha criticado. “Cada vez que se sube un precio, el Estado se lleva pasta de nosotros y a mí me parece muy bien, porque estoy a favor de pagar los impuestos que hagan falta, pero la leche que hemos subido 10 céntimos… hay un céntimo que se lo ha llevado el Estado”. Por eso, ha pedido que cuando suban los precios baje el IVA.

Juan Roig en las instalaciones de Mercadona en Paterna (Valencia)
Juan Roig en las instalaciones de Mercadona en Paterna (Valencia) Kai Försterling Kai Försterling (EFE)

La cadena de supermercados sigue ganando poco a poco cuota en el mercado online. El año pasado facturó 257 millones de euros a través del sistema de colmenas, la plataforma digital que se sirve de centros logísticos especializados destinados solo a la venta online (ubicados en Valencia, Barcelona y Madrid), lo que supone un aumento del 45%. La compañía ya gana dinero con esta línea de negocio, que le ha costado mucho poner en marcha. En total, los ingresos del gigante español de la distribución incluyendo todos los canales digitales ascendieron a 510 millones de euros y representan ya un 2% del total de la facturación bruta, medio punto más. Mercadona dispone actualmente de tres colmenas a las que la compañía prevé incorporar en 2022 dos nuevas, una situada en Alicante y otra en Sevilla.

La estrategia digital del grupo tuvo un impulso a partir de 2017 cuando Roig reconoció que su página web era “una mierda”. Desde entonces, encargó a su hija menor, Juana Roig Herrero, el proyecto de transformación de las ventas por el canal digital de Mercadona. Las colmenas permiten a la empresa preparar los pedidos de forma más eficiente a través de una web, más visual y manejable para los clientes que estén en el radio de servicio de esta plataforma. La empresa reconoce que el anterior modelo de venta por Internet, presente aún en la mayoría del territorio español, no es rentable. Los pedidos se hacen a través de una web menos manejable y con los trabajadores recogiendo uno a uno los artículos de los lineales, lo que encarece el proceso.

La compañía también aumentó su presencia en el mercado portugués donde cuenta ya con 29 tiendas, nueve establecimientos más que el año anterior. “Hemos perdido este año 64 millones en Portugal. Está dentro de nuestras previsiones”, dijo Roig. Mercadona invirtió 110 millones en su expansión lusitana donde facturó 415 millones de euros, un 123% más. “Estoy seguro que en breve ganaremos dinero allí. En Portugal aun no somos nadie, tenemos un 3% de cuota de mercado. Tenemos que hacernos más portugueses”, ha manifestado Roig.

El grupo presidido por Roig contaba al cierre de 2021 con 1.662 tiendas, 21 locales más que el año anterior. La empresa ha abierto 79 nuevas tiendas, pero ha cerrado 58 establecimientos. La estrategia de la empresa consiste en cerrar tiendas menos rentables y pequeñas, que suelen tener menos referencias, para abrir espacios algo más amplios para incluir espacio para la línea de Listo para Comer, el negocio de comida recién preparada de la cadena. Para 2022, el presidente de Mercadona ha avanzado que esperan abrir 79 nuevos establecimientos.

”Eliminar la burocracia”

Mercadona es la empresa con un mayor número de empleados de España. Cuenta con 95.800 empleados fijos, de los cuales 93.300 están en España y 2.500 en Portugal. En total, la plantilla aumentó en 800 personas con contrato fijo durante el año pasado. “A pesar de esta caída de los beneficios, Mercadona ha vuelto a repartir entre la plantilla 375 millones de euros en concepto de prima por objetivos. Y en su compromiso con el mantenimiento del poder adquisitivo del conjunto de la plantilla, ha anunciado un incremento salarial en línea con la inflación”, explica la compañía en la memoria anual. La empresa ha aumentado el sueldo a sus empleados un 6,5% en línea con el cierre de inflación de 2021.

Roig ha desgranado las políticas de igualdad que desarrolla la empresa así cono los planes de formación. Asegura que la empresa se ha gastado 1.000 euros de media por trabajador en formación. Y sin subvenciones, ha precisado, porque a su juicio entorpecen más que ayudan. En ese momento ha cargado contra la pesada burocracia que, a su juicio, tienen las administraciones públicas en Europa. “Hay que eliminar la burocracia. Si queremos crear actividad económica no podemos estar generando papeles, papeles y papeles. Como sociedad no podemos estar haciendo papeles todo el día. No es un problema del partido político que esté, es un problema de la sociedad. Que se apruebe por silencio administrativo y una declaración responsable. Si uno no cumple lo que ha dicho que le caiga todo el peso de la ley”, ha enfatizado.

Sobre la firma

Jesús Sérvulo González

Redactor jefe de Economía y Negocios en EL PAÍS. Estudió Económicas y trabajó cinco años como auditor. Ha cubierto la crisis financiera, contado las consecuencias del pinchazo de la burbuja inmobiliaria, el rescate a España y las reformas de las políticas públicas de la última década. Ha cursado el programa de desarrollo directivo (PDD) del IESE.

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