Los transportistas padecen por la subida de los precios: “Sale más barato tener un camión parado que un camión en marcha”

El Comité Nacional de Transportes ha convocado un paro de tres días, entre el 20 y el 22 de diciembre, en protesta por el abandono que denuncian sufrir por el Gobierno

Un transportista descarga alimentos para un comercio del centro de Girona.
Un transportista descarga alimentos para un comercio del centro de Girona.Toni Ferragut

Alejandro Ortega García lleva 17 años como transportista y está acostumbrado a apretar los dientes. Sin embargo, tras aguantar la crisis de 2008, no iba a imaginar que algo podría amenazar otra vez la supervivencia de su negocio. “Sale más barato tener un camión parado que un camión en marcha. Estamos trabajando a pérdidas”, advierte. La subida de los costes de la energía de más de un 30% ha dado la puntilla a un sector ya muy afectado antes de la pandemia, en el que los trabajadores llevan años apuntando al Gobierno por olvidarse de sus derechos. Por este motivo, el Comité Nacional de Transportes ha convocado un paro de tres días, entre el 20 y el 22 de diciembre que podría dificultar los suministros en días claves para las festividades.

A pesar de que la ley establece que las empresas deben trasladar el aumento de las tarifas a los clientes, los conductores autónomos o empleados en pequeñas sociedades lamentan que el encarecimiento de la energía se ha repercutido sobre ellos. Ortega es gerente de la compañía Transportes AOG & LRM, que cuenta con cuatro vehículos y tres asalariados. Defiende que ahora tener un camión en marcha no es rentable. “Todos los meses tengo que tener en cuenta 1.300 euros más por la subida del precio del gasoil, que se suma a los sueldos de los trabajadores y a los costes de la seguridad social. No puedo renovar camiones cada cinco años, porque no tengo dinero para pagar uno nuevo”, lamenta.

Ortega atribuye parte de este malestar a las agencias de transporte para las que trabaja, que se aprovechan de su posición intermedia entre los propios transportistas y los destinatarios de los pedidos. “Si las agencias no cobran el aumento de las tarifas, los más golpeados son los pequeños transportistas, que no tenemos ni voz ni voto en la cuestión”, señala.

En ello coincide José Luis Gutiérrez, conductor autónomo desde hace 26 años, que también denuncia el poco margen de negociación que dispone: “No nos dejan acceder a clientes directos. Esos mediadores dan poco y se lo llevan todo. El otro día le dije a mi patrón: ‘no puedo seguir trabajando así. Si tú me dices que no me puedes dar más, yo prefiero parar un camión”.

Este conductor señala que, debido a la falta de suministro, todos los costes de los componentes de los camiones están repuntando con fuerza. El problema afecta sobre todo las ruedas y el Adblue, un aditivo que permite reducir la contaminación del diésel. Sus precios han incrementado respectivamente un 25% y un 50%. “El otro día un amigo me dijo que en la carretera que conecta Madrid y Barcelona había Adblue solo en dos gasolineras”, afirma Gutiérrez. Con respecto a las ruedas, el transportista cuenta que, cuando sus proveedores advierten de unas subidas de precio, no tardan en avisarle. No obstante, ahora tiene que conformarse con cuatro ruedas de repuesto, tanto por la escasez en el mercado, como porque los costes son muy justos.

Precios de los combustibles

La subida de las tarifas del combustible es la gota que ha colmado el vaso. Las reivindicaciones que plantean los camioneros abarcan también la prohibición de realizar carga y descarga de los vehículos y la construcción de áreas de descanso seguras, entre otras. Gutiérrez trabaja mucho para la cadena de supermercados Mercadona, que le proporciona una máquina eléctrica a la hora de mover la mercancía. “Eso es lo máximo al que se puede aspirar en España, porque es una batalla medio perdida. Pasa muchas veces en otros sitios que te den solo una transpaleta manual para colocar un palet de 1.000 kilos, y que encima luego tengas que darle la vuelta para qué las etiquetas se vean bien”, declara el chófer.

La seguridad en el lugar de trabajo no es una garantía para estos trabajadores. Ortega tuvo que instalar un sistema de alarma de robo de gasoil, después de que a uno de sus conductores le robaron en Francia más de 500 litros de combustible: “No dormía tranquilo en ningún área, porque tenía que estar pendiente de todo lo que llevaba para no incrementar aún más los gastos. Si te sacan 1.000 litros de gasoil, ya son 1.400 euros que pierdes”. A Gutiérrez le fue peor. Durante sus recorridos en Francia y en Alemania, le quitaron ruedas de repuesto y la batería. “Hace justo una semana en Marsella me reventaron un depósito de gasoil y este domingo a un amigo le han hecho una raja en la lona de 4x3 y le han robado todos los géneros”, asegura el transportista, además de matizar que se han encarecido también los seguros de mercancía.

Los trabajadores de este sector también piden que no se implemente la euroviñeta, una forma de peaje que se aplicará a los vehículos pesados de más de 12 toneladas. Este sistema, aprobado este martes por los Veintisiete, se ha ejecutado por razones medioambientales, ya que busca calcular la tasa de pago de un vehículo de grandes dimensiones en función de la distancia recorrida o de sus emisiones. Los conductores están de acuerdo en que la aplicación de la euroviñeta echaría gasolina al fuego en una situación ya muy complicada. “Bastantes impuestos pagamos ya los transportistas como para añadir uno más. ¿Los que tributamos para qué valen? Por cuatro camiones, yo pago cada trimestre alrededor de los 12.000 euros de tasas”, se pregunta Ortega.

a ministra de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, Raquel Sánchez, protagoniza un desayuno informativo este jueves. Vídeo: CHEMA MOYA (EFE) | EFE

En una carta remitida este jueves a la Ministra de Transportes, Raquel Sánchez, el Comité Nacional de Transporte por Carretera (CNTC) solicita al Ejecutivo que se tome “en serio a los transportistas, ya que sin ellos el país podría colapsarse”. La delegada de Transportes ha aseverado este jueves que aún queda margen para cerrar un acuerdo con los conductores que evite la huelga convocada justo antes de Navidad. Aunque el Gobierno ha manifestado su disposición a seguir con las conversaciones, ha alertado también de que algunas cuestiones, como la relación entre los transportistas y los cargadores, se quedan fuera de su ámbito de actuación. Desde Atfrie, asociación de transportistas frigoríficos, valoran la disposición negociadora del Ejecutivo, si bien recalcan que “corresponde a los poderes públicos devolver el equilibrio a las relaciones degeneradas en un sector que se ha convertido en un escenario de indignidad”.

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