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ANÁLISIS i

Ahorro previsión con tipos cero

Las primas de los seguros de vida bajan un 5% en Europa por tercer año consecutivo

Entre los efectos indeseados pero inevitables de la política monetaria de tipos del BCE extremadamente bajos se encuentra la reducción de los incentivos para que las familias materialicen su capacidad de ahorro en instrumentos convencionales. El impacto es elocuente en la industria del seguro, singularmente en los seguros de vida ahorro. Los recientes datos publicados por ICEA, referidos a 2019, indican que las primas contratadas de seguros de vida registraron un descenso por tercer año consecutivo. Este último supera el 5%, con lo que la nueva contratación define en el acumulado de este trienio una caída del entorno del 10%. Bien es cierto que la evolución de los rescates o aplicaciones de estos seguros, al seguir siendo menores que la nueva contratación, permite, no obstante, que el total de ahorro gestionado por el seguro de vida mantenga un crecimiento del 3,3%. Este impacto adverso sobre la demanda de ahorro previsión en seguros se manifiesta también en el caso español, incluso de manera más explícita, en los aumentos residuales de las aportaciones netas a los fondos de pensiones en los últimos años.

La persistencia en el tiempo de la mencionada política monetaria y su influencia en las expectativas tiene no menos implicaciones en la conformación de la oferta de productos. Por un lado, las aseguradoras están favoreciendo la comercialización de productos no garantizados (unit linked). Por otro, los tipos de interés no ya bajos, sino negativos, que tiñen ampliamente la parrilla de las rentabilidades nominales que ofrece la deuda pública gubernamental provoca un desplazamiento de la inversión: hacia activos de mayor duración, hacia la renta fija privada (que ya define diferenciales extraordinariamente bajos frente a los activos sin riesgo) y a una búsqueda creciente de inversiones alternativas en acciones no cotizadas, hipotecas o infraestructuras.

En este sentido, cabe resaltar que dichas inversiones alternativas conllevan mayores riesgos y, en consonancia, mayores requerimientos de capital, siendo aptas en consecuencia para aquellas aseguradoras con niveles de solvencia holgados. Nótese que la rentabilidad y los propios márgenes de solvencia de las compañías se encuentran presionados ya per se, al margen de la composición de sus carteras de inversión, por el incremento de la valoración de sus obligaciones frente a los asegurados que provocan tipos tan extremadamente reducidos, singularmente en las entidades de vida con compromisos a muy largo plazo.

Finalmente, la mayor longevidad, que a medio y largo plazo será un factor incentivador de la propensión al ahorro previsión, constituye sin embargo a corto un factor de riesgo añadido en la gestión de las aseguradoras. Riesgo exacerbado por los tipos reales negativos que se han instalado en los últimos tres años, y que seguirán siendo “animal de compañía” algunos años más.

Iratxe Galdeano y Daniel Manzano son socios de Afi y profesores de Afi Escuela de Finanzas.

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