Unicaja y Liberbank dedicarán 378 millones a despidos y cierres de oficinas

Los gastos de fusión ascienden a 540 millones y la entidad combinada prevé ahorros de costes de 192 millones anuales. Provisionan 200 millones para hacer frente a la ruptura de alianzas

El presidente de Unicaja, Manuel Azuaga, a la izquierda, con el consejero delegado de Liberbank, Manuel Menéndez, durante la firma de la fusión este miércoles en Málaga.
El presidente de Unicaja, Manuel Azuaga, a la izquierda, con el consejero delegado de Liberbank, Manuel Menéndez, durante la firma de la fusión este miércoles en Málaga.- (EFE)

Tras acordar la fusión, Unicaja y Liberbank han estimado unos costes de reestructuración de 540 millones de euros, totalmente cargados en 2021 contra el fondo de comercio. De ese dinero, el 70%, 378 millones, irán destinados al cierre de oficinas y reducción de plantilla, según ha anunciado el presidente de Unicaja Banco —que lo será también de la entidad fusionada—, Manuel Azuaga, durante la presentación al mercado de la unión. El resto irá a parar a cubrir el deterioro de activos (25%) y a la integración tecnológica de los dos bancos. Ambos prevén con la unión una mejora “significativa” de la rentabilidad que les permitirá políticas de dividendos sostenibles a futuro, destinando hasta el 50% de los beneficios a remunerar al accionista, según se desprende del proyecto de fusión de ambas entidades remitido este miércoles a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Los máximos directivos de Unicaja, Manuel Azuaga, y de Liberbank, Manuel Menéndez, han explicado este miércoles a inversores y periodistas los principales aspectos de la fusión aprobada ayer por los consejos de administración de ambas entidades. El matrimonio permitirá ahorros, pero también acarreará costes y dará como resultado, cuando esté completada, una entidad más grande, rentable y eficiente, según el documento presentado a los inversores.

Por la parte de los costes, Unicaja y Liberbank los cifran en 540 millones de euros, de los que la mayor parte, 378 millones, el 70%, irán destinados, ha dicho Azuaga, a “solventar el exceso de capacidad”, es decir, a acometer los ajustes de plantillas y oficinas que estimen necesarios. Es cierto que ambos bancos no se solapan geográficamente, salvo en un par de provincias —Cáceres, donde tienen en conjunto 109 oficinas, y Ciudad Real, con 73—, pero, como han reconocido los dos directivos, habrá salidas, que no han cuantificado a la espera de comunicarlo antes “a las partes afectadas”. Ahora mismo, ambas entidades suman cerca de 1.600 oficinas en España, con cerca de 10.000 empleados. Ambos han subrayado el compromiso de las entidades con las zonas rurales.

Además, unos 135 millones servirán para cubrir el deterioro de activos intangibles y otros 27 millones para llevar a cabo la migración tecnológica de las plataformas. Todo el dinero se cargará en 2021 contra el fondo de comercio negativo (badwill, en la jerga).

La integración también puede tener otros impactos sobre el capital, que las entidades han provisionado. Por un lado, se han provisionado 400 millones a cubrir los activos improductivos (NPAs, en sus siglas en inglés) y otros 200 millones para hacer frente a los costes derivados de la potencial ruptura de acuerdos con terceros, como las alianzas en banca seguros. Por ejemplo, en el negocio de seguros, Unicaja mantiene una alianza con Santalucía, mientras que Liberbank la tiene con Aegon y Mapfre, produciéndose un solapamiento. Azuaga ha afirmado que se buscará “el mejor resultado comercial y financiero” y confía en no gastar toda esa cantidad, que ha calificado de “conservadora”. Así, el impacto de la fusión en capital, entre costes y provisiones, asciende a 1.200 millones.

Por el otro lado, la entidad combinada prevé ahorros recurrentes de costes de aproximadamente 192 millones de euros anuales —estiman costes anuales de 769 millones, por debajo de los 961 que suman actualmente los de ambos bancos por separado—. Los ahorros se conseguirán de forma plena a partir de 2023, mientras que serán de 29 millones en 2021 y 153 en 2022. Estos ahorros permitirán mejorar “significativamente” la ratio de eficiencia en once puntos porcentuales, pasando del 45,8% al 56,8%, situando este parámetro (resultante de dividir los gastos operativos entre el margen bruto) por encima de la media del sector (55,1%). Azuaga y Menéndez han explicado que el 90% de los ahorros vendrá de unos menores gastos y el otro 10% de menores amortizaciones. Asimismo, la generación de sinergias permitirá incrementar el beneficio por acción de ambas entidades en aproximadamente un 50% respecto a las estimaciones del mercado para 2023.

Como resultado de la operación y gracias a la “sólida” posición de solvencia con la que parten Unicaja Banco y Liberbank, se prevé que la entidad combinada, tras realizar las “importantes” provisiones, alcance en junio de 2021 una ratio de capital de máxima calidad (CET 1 fully loaded) del 12,4%, “la más elevada entre las entidades cotizadas” y 420 puntos básicos por encima de la normativa, según datos a septiembre pasado. Además, el banco resultante sería el líder en cobertura de activos improductivos (67%) y dudosos (72%), por encima de la competencia, y segunda entre las entidades cotizadas con la ratio de mora más baja, del 3,8%. Gracias, en parte a una cartera conservadora, de riesgo bajo, con un 66% de la cartera crediticia destinada al sector público y a hipotecas minoristas, ambas con un ratio de mora menor que los créditos al consumo, a empresas y PYMES u otros.

Con este nuevo capital, el presidente del grupo resultante de la fusión entre Unicaja Banco y Liberbank prevé buscar una remuneración al accionista “más atractiva”. De hecho, la intención es proponer en el futuro un pay out del 50%, es decir, destinar a dividendos la mitad de los beneficios, una vez que la situación macroeconómica y sanitaria se haya estabilizado y siguiendo las recomendaciones de supervisor, concretamente sobre los dividendos con cargo a 2019 y 2020. “Entendemos que la entidad combinada estará en buena posición para pagar dividendo o llevar a cabo programas de recompra de acciones. En la medida de lo posible, una vez eliminadas las restricciones, Unicaja volverá a pagar en torno a la mitad del resultado neto en dividendo y en efectivo”, ha subrayado Azuaga.

La transacción, según destacan, permitirá a la entidad combinada ganar tamaño relativo de cara a afrontar de la mejor manera posible los desafíos a los que se enfrenta el sector, incluyendo los que se derivan del entorno económico, los actuales niveles de tipos de interés, así como el continuo proceso de transformación y digitalización. Aun así, ninguna las dos entidades cierra la puerta a que una tercera se sume al grupo resultante, aunque de momento se centrarán en culminar el actual proceso. La nueva entidad, que mantendrá la denominación Unicaja Banco y su sede social en Málaga, estará presente en el 80% del territorio nacional y será el banco “de referencia” en Andalucía, Extremadura, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Cantabria y Asturias.

La operación está sujeta a la aprobación por parte de las juntas generales de accionistas de ambas entidades, cuya celebración estaría prevista para el primer trimestre de 2021, así como de las autorizaciones regulatorias preceptivas, lo cual se espera que suceda a finales del segundo trimestre o principios del tercero de 2021.

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